jueves, 27 de diciembre de 2007

Duran i Lleida y el nacionalismo catalán

Duran i Lleida, líder de la socialcristiana Unió Democràtica de Catalunya y portavoz de Convergencia i Unió en el Congreso, ya ha advertido a sus socios de Convergència Democràtica respecto a la posibilidad de que el soberanista Francesc Homs sea número dos de CiU en las elecciones generales. Duran i Lleida ha dicho en una entrevista para Lecturas para el debate algo muy sensato, como es característico de él: el independentismo no es la vía, lo único que va a aportar es frustración. Respecto al auge del independentismo lo atribuye a la mucha desorientación que existe en la política catalana y en el seno del nacionalismo. Para Duran su pretensión es convencer de que la independencia no es el camino a seguir para Cataluña. Lo que existe a su juicio es indignación por la falta de atención del poder central a los problemas que sufren los ciudadanos de Cataluña.

El enfrentamiento que se vive en el seno de la federación nacionalista resulta de los rifirrafes por las listas electorales, y la inclusión o no de miembros soberanistas para las elecciones como medio de arrebatarle votos a Esquerra Republicana. Duran prefiere como número dos al convergente y moderado Pere Macías frente a Homs.

Ante la posibilidad de la inclusión de un independentista en las listas Duran ya ha declarado revisar los conceptos de soberanía en tanto que los Estados no son soberanos y que Cataluña en España debe estar por medio del pacto y el acuerdo y no por la secesión, más el reconocimiento de España de tener diferentes culturas, lenguas y en Cataluña de que España es una nación.

Las declaraciones de Duran son de especial importancia, espero que no dichas por sólo la cercanía electoral y sean parte de su ideología más inflexible. El único punto discordante es el referente al “acuerdo” de Cataluña con España. De acuerdo en que España es una nación en la que habitan ciudadanos de iguales derechos y deberes y que poseen lenguas distintas y culturas diferentes pero con una historia en común desde hace siglos. Cataluña, pese a tener más diferencias junto con Euskadi que Extremadura, Murcia o Asturias frente al resto de España, tienen exactamente sus ciudadanos los mismos derechos. No la región, no es un sujeto de personalidad propia, son los ciudadanos. Y todas sin distinción ni privilegios conforman la nación española. Y hace bien Duran en advertir del mal juego que usa el nacionalismo, que sólo puede llevar a una profunda frustración puesto que la independencia es un camino que nunca se seguirá ni se debe seguir, puesto que ni el resto de España ni ellos mismos salen beneficiados de una división así.

Es una gran pena que la derecha que represente Duran sea tan minoritaria tanto en Cataluña como en el seno de España, pero es una derecha claramente sensata y democrática. ¡Ojalá la derecha española y la derecha catalana fuesen igual de sensatas! Pero a Duran no hay que hacerle olvidar que su “enemigo” o adversario no está fuera de Unió, sino de dentro: sus juventudes son mayoritariamente soberanistas. Quizá con el tiempo se moderen, pero que también les haga ver a ellos que la apuesta soberanista es una apuesta fracasada.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Reino Unido en la época victoriana


La reforma constitucional británica

Durante el reinado de Jorge IV (1820-1830) los sectores liberales del partido conservador llevaron a cabo la reducción de tarifas aduaneras y la liberalización de las Actas de Navegación, y en 1829 el Bill de emancipación de los católicos. La caída de Carlos X de Francia devolvió el interés por la reforma constitucional. La subida al trono de Guillermo IV parecía propiciar una política de cambios. La presión popular derribó el gobierno Wellington, reacio a las reformas, y subió al poder el whig conde de Grey y presentó a la Cámara de los Lores la reforma de los Comunes en 1831, que fue rechazada. Los incidentes populares y las promesas del rey de nombrar Lores suficientes para aprobar las reformas les hizo plegarse en 1832, constituyendo un “turning point” en la historia de Gran Bretaña. La reforma aumentó de 500.000 a 813.000 el número de votantes y cambió la distribución de escaños, eliminando 56 distritos electorales y reduciendo la representación de treinta burgos a un escaño cada uno en lugar de dos, dando los escaños disponibles a las nuevas ciudades industriales.

El Acta de 1832 fue una distensión momentánea en la presión social a la que Gran Bretaña estaba sometida, pero la cuestión renació con el movimiento cartista. La carta de 1838 pedía la democratización de la vida política: instauración del sufragio universal masculino, distritos electorales homogéneos y el pago de salarios a los miembros del Parlamento para que éstos pudieran ser desempeñados por gentes sin recursos. El momento álgido del cartismo fue en 1842 cuando más de tres millones de firmas avalaron la petición a los Comunes para que fuesen aprobadas sus peticiones. A pesar de suponer la mitad de los varones adultos de Inglaterra, la propuesta fue rechazada por los Comunes.

La Inglaterra victoriana

El progreso económico británico se vio afectado por la crisis de 1870 y afectó sobre todo a la agricultura. Unido a la libertad de comercio no se introdujo un proteccionismo frente al cereal ruso y norteamericano. Hasta 1914 la tierra cultivada en Inglaterra y Gales disminuyó en un 26%. Aumentó el absentismo campesino y la población urbana: en 1861 la urbana representaba el 62% de la población, y en 1891 un 72%, concentrada sobre todo en el norte y el área de Londres. La población aumentó hasta 40 millones en la última década del siglo XIX.

Todo esto influye en el desarrollo político: en el interior, el país está en plena transformación estructural y la población se multiplica por cuatro, y en el exterior la batalla comercial tiene un carácter de lucha por la existencia por el hundimiento agrícola.

La ampliación del derecho electoral de 1832 fue importante pero insuficiente. La reforma electoral de 1867 del gobierno conservador Derby es la primera que se puede calificar de “democrática”. Disraeli convenció a sus correligionarios conservadores de la necesidad de la reforma para no equiparar conservador y reaccionario. Su verdadero objetivo era conquistar a las masas para el Estado, el trono, las instituciones tradicionales y la política exterior. Tories y whigs se sentían abiertos a las reformas y lucharon entre sí por conseguirlas, en acuerdo a tres principios básicos que compartían: Constitución, monarquía y régimen parlamentario.

La lealtad de las masas al régimen fue posibilitada por el hecho de que no se excluyó a ningún sector de la población, sino abierto a todos. Por ello ningún sector discutió los principios fundamentales del Estado. La ley de 1867 fue acordada por ambos partidos. Disraeli tuvo la valentía de imponerse a su partido y dar el voto a un millón de ciudadanos más, fundamentalmente artesanos y obreros cualificados. El voto siguió limitado en las ciudades por la condición de tener una casa o pagar un alquiler y el pago de los impuestos locales. Pero gran número de familias obreras vivían en las ciudades en casas alquiladas. En los condados también se rebajó el censo electoral, pero los trabajadores del campo y campesinos siguieron siendo “clases políticamente incapaces”.

La reforma costó las elecciones a los tories (de ahí el valor político y estadista de Disraeli). 30 años antes se habían suprimido las corporaciones municipales oligárquicas por otras libremente elegidas. Sus competencias eran muy amplias y se convirtieron en “escuelas” de democracia y de socialismo municipal. Tanto la reina Victoria como su consorte Alberto supieron ocupar su lugar exacto, sin personalismos ni interferencias, influyendo en el respeto al trono y en la democratización del sistema.

El liberal Gladstone le correspondió las reformas democráticas posteriores a 1868. En 1869 se separó al Estado de la Iglesia Anglicana y del final de la obligación de pertenecer a la Iglesia estatal para el cuerpo docente de las universidades de Oxford y Cambridge. La ley escolar de 1870 creó una escuela estatal de enseñanza religiosa interconfesional. En 1876 se impuso la escuela primaria obligatoria, y en 1891 que ésta fuese gratuita. En el ejército se acabó con residuos aristocráticos y la rebaja del servicio militar, que era voluntario. En la administración se introdujeron las oposiciones para evitar que los cargos cayeran en el amiguismo y los partidos.

Los conservadores de Disreali prosiguieron las reformas en 1874: la ley sindical, ley de sanidad pública. Posteriormente los whigs continuaron con la política social con protección a mujeres y niños culminando con el seguro obligatorio para trabajadores en el gobierno de Chamberlain.

La reforma electoral de 1884 extendió el voto a arrendatarios y pequeños propietarios del campo, llegando a los 5 millones de electores y redistribuyendo los distritos electorales. El sistema electoral de un diputado por distrito favoreció el bipartidismo. Aplicado a Irlanda favoreció la victoria de los nacionalistas. La reforma democratizó aún más a los partidos, que cada vez más dependían de los electores: la Federación Liberal Nacional (Partido Liberal, whigs) y la Unión Nacional (Partido Conservador, tories).

La retirada de Gladstone permitió el liderazgo de una nueva generación liberal más inclinada a los problemas sociales, pero tardía para ganarse al proletariado, que apoyaba al laborismo, que le irá ganando terreno paulatinamente.

En 1901 fallecía la reina Victoria y subía Eduardo VII en un momento difícil, con el enrarecimiento de la atmósfera internacional y la descomposición de los partidos tradicionales: entre 1902 y 1905 los tories se escindieron con el gabinete Balfour por la ley escolar de 1902 (intento de que las escuelas anglicanas recuperaran sus privilegios perdidos), el intento de crear un Parlamento irlandés independiente, el abandono de la política social y las discusiones librecambismo-proteccionismo. La disidencia fue de Chamberlain y del sector joven del partido, como Churchill entre otros.

Los cambios se verán después de la I Guerra Mundial: la desaparición del Partido Liberal a tercer partido, la remodelación de los conservadores y el ascenso imparable del Partido Laborista, sustituyendo el antiguo bipartidismo Whigs-Tories por un bipartidismo Labour-Tories y los whigs como tercer partido minoritario.

Socialistas'08


100 entradas


Con este son ya 100 entradas escritas en Árbol Socialdemócrata. ¡Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y vuestra incondicional lectura! Es una gran alegría para mí haber podido dar a conocer libremente mi opinión y poniéndola al contraste con vuestros comentarios, ¡el verdadero ejercicio de democracia es la libre opinión rebatida! Ay si algunos comprendieran que ésa es la verdadera libertad y no la quieren imponer, unos su pensamiento único en base a un despótico capitalismo y otros en su dictadura de terror de bombas y asesinatos.

Ojalá fuera un día más feliz, siendo Navidad, pero tuvimos un atentado en la Casa del Pueblo de Balmaseda, y no podemos olvidar que es fiesta para nosotros la Navidad, pero millones y millones de seres humanos, nuestros iguales, sufren el hambre, la falta de libertad y un futuro negado.

¡Felices seríamos de vivir en un mundo plenamente socialista y democrático! Cuando el orbe se haya cubierto de libertad y todo niño tenga un futuro, podremos decir que el ser humano ha purgado todos sus errores y atrocidades.

martes, 25 de diciembre de 2007

lunes, 24 de diciembre de 2007

Feliz Navidad


Árbol Socialdemócrata quiere desearos a todos vosotros, amables lectores y comentaristas, una muy Feliz Navidad y próspero año 2008, y muy especialmente a aquellas personas que son muy importantes para mí, como Ricardo; a mis amigos Rodrigo, Helena, Ana, Paula, Patricia, Eileen, Víctor, Mari Carmen, Rubén, Rebeca, Javi Álvarez, Richard, Carlos; a mis grandes compañeros y amigos de las Juventudes Socialistas, Norma, Chema, Raúl, Alberto y a toda mi familia.

El primer año de Árbol Socialdemócrata, a punto de llegar a los 100 artículos escritos. Hemos compartido muchos días, muchos sucesos, nos llega un nuevo año, un nuevo año que esperemos que nos traiga paz, que nos traiga más libertad, que nos libere del horrible terrorismo, un año que nos traiga la victoria socialista. No por intereses espúreos, sino por un mayor beneficio para España y para los españoles, como nación democrática y libre de ciudadanos libres.

El año 2007 nos ha dejado muchas cosas, quiero recordar a Carlos Llamas, Gabriel Cisneros, Fernando Fernán Gómez, Enrique Fuentes Quintana, Rysazrd Kapuściński, Jesús de Polanco, Francisco Umbral, Raúl Centeno y Fernando Trapero que no volveremos a tener entre nosotros. Mi más sincero recuerdo a todos ellos y más especialmente a Raúl Centeno y Fernando Trapero, asesinados por los cobardes terroristas de ETA.

Espero con gran ansía que el 2008 sea el año de la vuelta a la cordura de muchas personas, invadidas por la crispación, la homofobia, el odio, el revanchismo, la mentira y la hipocresía y vean cuan gran daño ocasionan al país y a su sociedad. Es el nuevo año, el año de la esperanza por un nuevo país.

Una nueva España.

Felicidades a todos,
Javier

El nacionalismo como fuerza desintegradora



Bélgica, después de 196 días tras las elecciones legislativas, tiene un nuevo Gobierno. Pero interino, puesto que la gran amalgama de partidos nacionalistas flamencos y francófonos ha sido imposible concordar un nuevo gobierno pos las presiones de Flandes de aumentar las autonomías regionales, vaciando el poder central de cuantas más competencias mejor, y así tener a la vuelta de la esquina una futura independencia de Flandes.

Flandes es ahora la región más rica y poblada de Bélgica frente a Valonia, más pobre y menos poblada. Las dos comunidades, de hablas distintas, viven a la espalda una de la otra. Flandes como región más rica está cansada de que su dinero vaya a parar al desarrollo valón. La solidaridad no funciona. El socialismo belga está bajo mínimos, vendiéndose al espíritu desintegrador y dividiéndose igualmente en dos partidos, cada uno soportando como puede al resto de partidos de derecha o extrema derecha como el Flaams Velang.

Bélgica no puede ser modelo para España. ¿Cuales son las regiones ricas de España? Cataluña y País Vasco entre otras, las dos con un fuerte nacionalismo, pero únicamente de menos de la mitad de la sociedad. En las dos prima para su nacionalismo la idea de haber sido expoliados por el “malvado” Estado español y de negarse a contribuir al desarrollo de otras regiones españolas como Galicia, Andalucía, Castila o Extremadura que necesitan de inversión para estar a la par con estas regiones más ricas y dotar a España de una uniformidad económica y de desarrollo. Algo que es una verdadera política de izquierda y que muchos no defienden.

Quedamos al ir y venir de partidos nacionalistas de diverso cuño pero con una misma máxima: arrancar todo el dinero posible para sus regiones. Cuando oigo hablar de nacionalismos de izquierda no se puede evitar hacer una sonrisa de incredulidad. El nacionalismo es una antigualla liberal del siglo XIX y ahora un movimiento reaccionario, insolidario, y de historia inventada allá donde no existe una “nación” oprimida (que diga alguien en qué España oprime a Cataluña o a Euskadi, en qué Francia oprime a Bretaña o Córcega, en qué Italia oprime a la denominada “Padania”…) Nacionalismos como el kurdo que sufre opresión de Turquía, de Irán y cuando Saddam Hussein; el irlandés que también tenía que luchar contra el terrorismo paramilitar del unionismo (no por ello defendiendo la violencia del Sinn Fein contra gente inocente), son necesarios en cuanto liberen a sus regiones del control despótico de gobernantes ajenos a ellos.

El gobierno de España no puede depender de nacionalistas en tanto que ellos no renuncien a un comportamiento egoísta y aboguen por política seria de verdad y acepten la realidad plural e integrante de España como nación de todos, no por sólo motivos históricos sino por ser nación con voluntad de dotar a sus ciudadanos de conceptos como la libertad, la igualdad, la justicia social y el desarrollo de sus regiones para alcanzar el bienestar.

Necesitamos que el nacionalismo tome en cuenta su posición, o prescindir de él, y dotar al país de una mayoría clara libre de nacionalismos: la mayoría de la izquierda. Puesto que la izquierda española es el único segmento no nacionalista, la derecha representa a un caduco y reaccionario nacionalismo español y centralista, igual que los periféricos, cegado en pasados gloriosos y fantasías inventadas.

Los ciudadanos derrotan al PP salmantino

El alcalde de Salamanca, el conservador Julián Lanzarote, ha sido derrotado por sus conciudadanos, y ha retirado las anunciadas subidas de impuestos de servicios municipales.

La presión ciudadana ha sido fundamental y muy importante, hasta 25.000 salmantinos salieron a la calle protestando por subidas brutales como de un 84% en los servicios públicos.

¿No decía Rajoy de bajar impuestos? ¿Por qué los intentan subir entonces?

sábado, 22 de diciembre de 2007

Relaciones Laborales, Sindicalismo y Movimiento Obrero (y V)

II Internacional

Muerto Marx en 1883, Engels se puso al frente del marxismo, animando a reconstruir el internacionalismo proletario.

En 1889 se celebraron en París congresos separados de posibilistas y tradeunionistas por un lado y socialdemócratas, guedistas y anarquistas por otro. En este último surgió la idea de crear la II Internacional y emprender la reivindicación de las 8 horas y el 1 de Mayo.

Su período constituyente se alargó en los congresos de Bruselas 1891, Zurích 1893 y Londres 1896 donde se expulsó a los anarquistas quedando únicamente el marxismo.

Es una federación de partidos socialistas nacionales autónomos que dentro de una pluralidad interpretativa del marxismo acatan las resoluciones congresuales. El congreso de París 1900 creó el Comité Internacional Permanente (Buró), de sede Bruselas y con dos delegados por país. Se le dotó de un secretariado permanente con función ejecutiva al reunirse el Buró una vez al año, y los congresos cada 3 años.

Para su implantación fue determinante el respaldo del SPD, como partido obrero en la lucha en el terreno parlamentario demoliberal. Los dirigentes alemanes Liebknect y Bebel pusieron en marcha tras el período de ilegalidad al que estuvo impuesto el SPD el modelo de partido de masas frente a los partidos de notables liberal burgueses.

En los posteriores congresos se debatieron cuestiones como el revisionismo, el ministerialismo, el colonialismo y el pacifismo, que marcaron la orientación obrera hasta la IGM.

La crítica revisionista de Bersntein causó un gran revuelo en el SPD y en la II Internacional, diciendo lo que todos querían hacer pero ninguno oír. Bernstein contraargumentaba las tesis de Marx de degradación del capitalismo, y propone un socialismo alejado de lo antisistema fundamentado en la justicia social, el reformismo y el sistema liberal-democrático. El socialismo sería la culminación ética del proceso de reformas democráticas. El revisionismo fue condenado por Kautsky y por los congresos anuales del SPD.

Sin embargo el SPD evolucionó hacia la práctica política parlamentaria y reformista y no la revolucionaria. En el congreso de Ámsterdam de 1904 se condenó en la II Internacional el revisionismo. El revisionismo implicaba la alianza parlamentaria con partidos progresistas no obreros, sin descartar participar en gobiernos de coalición. Ya en Francia en 1899 un socialista fue nombrado ministro de industria y comercio.

Sobre el colonialismo la II Internacional tras la crisis marroquí de 1905 no consiguió alcanzar un acuerdo anticolonialista, aunque Vandervelde, MacDonald y Jaures denunciaron la barbarie colonial pero sin cuestionar su efecto civilizador.

El militarismo no tuvo una condena expresa pese a la ya confrontación que se percibía nentr los imperios centrales y las democracias y su aliada Rusia. En el congreso de Copenhague de 1910 se condenaron las guerras por ser producto de la competencia de países capitalistas.

La IGM hizo saltar a la II Internacional y sus partidos se inclinaron por el patriotismo y la guerra defensiva de su país.

El triunfo bolchevique que consiguió transformar una guerra imperialista en revolución proletaria dividió aún más al movimiento obrero con escisiones en los partidos socialistas, que crearían partidos comunistas en los países occidentales, donde debía producirse la revolución según la tesis leninista, pero terminaron en fracaso.

La división de socialistas y comunistas impidió la reconstrucción de la II Internacional. Frente a la III Internacional comunista de 1919 se creó en 1921 en Viena la llamada Internacional dos y media, embrión de la Internacional Socialista fundada en Hamburgo en 1923.

Partidos de la II Internacional:
-Partido Socialista Belga 1879 por Paepe
-Partido Socialista Obrero Español 1879 Pablo Iglesias
-Partido Socialdemócrata Austríaco 1884 Adler
-Partido Obrero Socialdemócrata Ruso 1883 Plejanov (el partido bolchevique)
-Partido Socialdemócrata Suizo por fusión de corrientes en 1901
-Partido Socialista Italiano 1905 Labriola y De Maffi
-Sección Francesa de la Internacional Obrera 1905 Jean Jaures
-Partido Laborista británico 1907 MacDonald
-SPD 1869
Y otros…

El partido modelo fue el SPD, por organización y disciplina, promovía la lucha social y competía electoralmente, educaba a la clase obrera y la preparaba para la sociedad socialista, considerada como inevitable históricamente e implantada desde la legalidad al conquistar el poder como partido mayoritario. Constaba en su vértice de congreso anual, comité y comisión. Por su estructura y sus amplios cometidos el partido se convirtió en una máquina burocrática oligarquizada que perdió la vocación revolucionaria. Sus líderes como Bebel tuvieron una gran reputación y Kautsky fue el gran ideólogo del partido y del marxismo, cuyo programa que sustituía al de Gotha compatibilizaba los principios marxistas y la dialéctica revolucionaria con la práctica reformista y reinvindicativa.

La preocupación fundamental de Kautsky como ideólogo del partido fue definir el paso del capitalismo al socialismo: cómo, cuándo y con qué hacer la revolución. La revolución se alejaba indefinidamente en el tiempo, descartaba la vía insurrecional para defender el parlamentarismo con un partido de masas abierto a los trabajadores, piramidal y democrático basado en la decisión de la mayoría y la unidad de pensamiento para lograr unidad de acción: Partido revolucionario que no hace revoluciones.

El partido es el propulsor de la revolución, prepara a la clase obrera, conforma un movimiento de masas, consigue conquistas sociales por oposición parlamentaria para obtener mejores resultados y llegar al poder y transformar la sociedad desde la legalidad democrática. Es revolucionario es los fines, no en los medios.

Sus tesis prevalecieron frente al revisionismo y al ala izquierda de Rosa Luxemburgo, ésta defendiendo la espontaneidad revolucionaria de la masa desorganizada y del papel de la huelga general revolucionaria.

Lenin, frente a las tesis socialdemócratas de Plejanov, elaboró en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso una concepción izquierdista revolucionaria insurrecional del marxismo específica para Rusia. La lucha política es condición y no consecuencia de la lucha social, el objetivo es tomar el poder por insurrección y establecer la dictadura del proletariado. Lenin diseñó un partido revolucionario de inspiración blanquista, disciplinado e integrado por una élite de revolucionarios profesionales, la vanguardia obrera. Dirige al proletariado pero no se confunde con él y ejecuta militarmente la toma del poder en el momento de una convulsión de las masas. Defiende la aceleración de las etapas históricas enlazando la revolución burguesa con la proletaria para impedir la consolidación de la democracia liberal.

En el congreso del POSDR de Londres 1903 se impusieron las tesis de Lenin sobre la del socialdemócrata Martov, quedando el partido dividido de facto entre bolcheviques (maximalistas) y mencheviques (minimalistas) aunque la unidad no se rompió de manera formal hasta el congreso de Praga de 1912.

Con la revolución bolchevique de 1917, Kautsky, que ya no era el ideólogo del SPD, se opuso y condenó la deriva bolchevique en “La Dictadura del Proletariado” de 1918 de disolver la asamblea constituyente al perder las elecciones. La dictadura del proletariado practicada por los bolcheviques, que no respetaban los resultados electorales ni se atenían a ningún criterio de legalidad le resultaba inaceptable porque sin democracia representativa y pluripartidista no podía alcanzarse el socialismo. No hay socialismo sin democracia. En “Terrorismo y Comunismo” de 1918 el poder monopolizado por un partido minoritario, sostenía, no podía mantenerse más que a través de un terrorismo de Estado ejercido despiadadamente por un grupo prepotente y privilegiado contra la mayoría de la población.

Por ello, para Trostky, Lenin y todo aquel maravillado por la primera revolución proletaria, Kautsky se convirtió en un renegado, ilustrando la gran brecha del movimiento obrero marxista de posguerra, escindido en socialistas y comunistas.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Relaciones Laborales, Sindicalismo y Movimiento Obrero (IV)

La Primera Internacional (AIT)

Nació en Inglaterra en 1864 con la intención de unir a todo el movimiento obrero occidental. Se debió a la buena sintonía entre tradeunionistas ingleses y mutualistas franceses en la Exposición de Londres de 1862. En septiembre 1864 los delegados de distintos países ratificaron la propuesta de los franceses de crear secciones nacionales de la asociación obrera, que era dirigida por un consejo general de sede en Londres. Eran mayoría franceses, alemanes e ingleses.

En la delegación alemana estaba Marx, sin representar a ninguna asociación, quien dirigirá la comisión encargada de las sesiones, estatutos y manifiesto inaugural. Fue posible más a su vigor intelectual que por la doctrina marxista, que había evolucionado del idealismo dialéctico hegeliano al materialismo dialéctico con la obra “Crítica de la filosofía del Derecho de Hegel”. Contra el materialismo teorético y abstracto la obra “Once tesis sobre Feuerbach”. Contra la actitud individualista e intelectualista del materialismo mecanicista que excluía la lucha de clases, “La Sagrada Familia o crítica de la crítica”.

En “La Ideología alemana”, con Engels, aclaró la concepción de la conciencia de clase que convertía al proletariado en clase revolucionaria, por lo que toda lucha era lucha política, cuyo objetivo es el derrocamiento del capitalismo a través de la conquista revolucionaria del poder político para abolir con la dictadura del proletariado las clases y establecer la sociedad socialista.

Marx renunció hábilmente a un planteamiento dogmático de sus concepciones, puesto que no podían prosperar en la AIT por las diversas corrientes, para dejar su impronta en el Manifiesto de la AIT publicado como folleto en noviembre de 1864. La declaración evidenciaba el contraste de la vida de los trabajadores desde 1848 y en la etapa de desarrollo económico desde entonces. Sostenía que la lucha del proletariado era el medio para emanciparse al ser clase explotada económicamente y dominada políticamente.

La AIT constaba de un Consejo General ejecutivo que rinde cuentas al congreso anual, que es quien propone, debate y define por resoluciones la táctica a seguir.

No consiguió una adhesión de todos los trabajadores, ni pudo evitar los enfrentamientos internos de marxistas, proudhianos y bakuninistas. Donde se consiguió mayor implantación fue Suiza, Francia y Alemania.

Suiza contaba en 1866 con 15 secciones pero reducidas porque la clase obrera era reducida. En Francia tuvo una gran implantación por el empeño de líderes obreros, como Tolain, que pese a ser proudhoniano defendía una organización política. En Francia eran grupúsculos menos París y Lyon, de 500 militantes cada una. En Alemania por intervención de Marx se crearon en Berlín, Maguncia y Solingen.

En Bélgica y España no hubo sección hasta 1868. El retraso español reprodujo las divergencias entre marxistas y anarquistas. Lafargue, yerno de Marx, fue nombrado secretario para España pero su labor fue nula. El primer contacto español con la AIT fue Fernando Garrido en nombre de la Legión Ibérica, con un mensaje de adhesión al segundo congreso de la AIT de 1867. En el tercer congreso acudió con voz pero sin voto un maquinista catalán. Hasta la llegada del napolitano Fanelli, bakuninista no penetró la AIT en España, y su ideología propició la preponderancia anarquista en detrimento de la marxista. Los primeros núcleos fueron en Madrid y Barcelona.

En el congreso de 1872 cuando se escindió la AIT, los delegados españoles, todos anarquistas, crearon la Federación Regional Española y se unieron a la Internacional antiautoriaria de Bakunin.

En el gobierno autoritario de Serrano de 1874 la organización de tres mil miembros fue reprimida y puesta fuera de la ley. Los gobiernos de la restauración no permitieron su implantación.

I congreso 1866:
-condición de admisión de miembros (por los intelectuales)
-supresión del trabajo asalariado
-debate de lucha política del proletariado organizado en partido
-jornada de 8 horas

II Congreso 1867:
-imposición del sector proudhoniano para disgusto de Marx

III Congreso 1868:
-avance del marxismo
-propiedad de canteras, minas y ferrocarriles serán propiedad de la colectividad, representado por el Estado sometido a la ley de la justicia
-huelga como medio de lucha entre capital y trabajo
-antimilitarismo

IV Congreso 1869:
-asistió Bakunin
-minoría marxista en beneficio del anarquismo
-conflicto Marx-Bakunin

V Congreso 1872:
-mayoría marxista
-aprobación de poder suspender secciones que no siguieran las directrices del congreso
-aprobación de la resolución de constituir partidos políticos: escisión de los bakuninistas
-se trasladó de la sede a Nueva Cork hasta que el 1876 se suspende la AIT
"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

Bienvenidos

Bienvenidos al Árbol Socialdemócrata, un sencillo blog que pretende dar su pequeña aportación a los ideales del socialismo democrático y de la libertad.

Os invito a leerme, no sólo por afinidad, conformidad a lo escrito o discrepancia, sino para que cada uno cree conciencia propia y ajena. Todos tenemos que contribuir a la libertad, ser una nueva ventana a la esperanza por un mundo mejor.

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Manuel Azaña

Manuel Azaña

"Causas de la guerra de España", Manuel Azaña

En nuestros conflictos políticos, la República tiene que ser una solución de término medio, transaccional y la válvula de seguridad contra sus desaciertos es el sufragio universal. Lo que se pierde en unas elecciones, puede recuperarse en otras. Nada duradero se funda sobre la desesperación y la violencia. La República no puede fundarse sobre ningún extremismo. Por el solo hecho de ser extremismo, tendría en contra a las cuatro quintas partes del país.

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