jueves, 18 de diciembre de 2008

El pensamiento político de Hegel


Nacido en 1770, Georg Wilhelm Friedrich Hegel vivió el desarrollo de los últimos tiempos de la Ilustración, Revolución y Restauración. Quería un puesto estable en la Universidad de Berlín, que consiguió en 1818, con la cátedra de Filosofía de Berlín, vacante tras la muerte de Fichte. Llegó a ser rector de la universidad antes de morir en 1831. Entre sus muchas obras están los “Principios de la filosofía del derecho” de 1821.

Legitimó la monarquía absoluta de Prusia, dictó lecciones sobre estética, filosofía, historia de la filosofía o filosofía de la historia. Las publicaciones póstumas fueron posibles a partir de apuntes de clases de sus propios alumnos.

Hegel se planteó cómo conocer la realidad humana. Esta está en continuo movimiento, el conocimiento y su método debe ser dinámico: la dialéctica hegeliana, asentada en el principio de contradicción. Tiene un método inductivo de concreto a general y la vía por el proceso trifásico de tesis, antítesis y síntesis. La tesis es una afirmación que con el principio de contradicción se eleva la antítesis, que es la negación de la tesis. La síntesis recoge los dos pasos anteriores. La síntesis es la negación de la negación, una afirmación, una nueva tesis que tendrá a su vez una antítesis y su síntesis, y así sucesivamente. El idealismo hegeliano es un idealismo dialéctico, Marx desarrollará a partir de aquí su materialismo dialéctico, rompiendo los postulados de Hegel y alineándose con los hegelianos de izquierda.

La dialéctica no es un método de conocimiento, sino que los objetos están construidos dialécticamente. A medida que conocemos los objetos se nos desvelan a sí mismos. El objeto coincide con la idea, llegado un momento. Los hombres acaban dando vida a los conceptos como el Estado. Para Hegel la realidad es todo pensamiento y racionalidad: las cosas son como las conocemos. “Lo que es real es racional, y los que es racional es real”, dijo. Sólo existen ideas, conceptos, que se les da vida.

Ejemplo de dialéctica, tomando como ejemplo la lucha de clases de Marx:

Tesis (Señores) – Antítesis (Siervos) = Síntesis (Burguesía) – Antítesis de la síntesis (Proletariado) = Tesis final (Hombre)

Se despiertan el espíritu subjetivo, objetivo y absoluto. El espíritu subjetivo está en las conciencias individuales, fraccionado entre los hombres. Supera el fraccionamiento cuando los hombres se interrelacionan, cuando se construye la sociedad. Surge el espíritu objetivo, que se acerca a la voluntad general de Rousseau. Pero la realidad está dividida en distinto pueblos, y por tanto el espíritu objetivo está dividido, un pueblo no puede cumplirlo en su totalidad. Es el Volkgeist de Fichte. El espíritu absoluto es cuando se integran todos en una sociedad y se desarrollan en el límite de sus posibilidades, el Estado.

El Estado se desarrolla en torno a derecho, moralidad y eticidad. El derecho es necesario para la convivencia del grupo. La moralidad es la interiorización del derecho, pero la idea de Kant es subjetiva, según Hegel, porque es liberal. El paso adelante es la eticidad, en la que se identifican todos en común por la idea de bien comunitario. Se articula en familia, sociedad civil y Estado. Sobre eso gira la libertad, cuya culminación lleva al Estado.


La pura indeterminación es la libertad en abstracto, la universalidad, o en el vacío, sin impedimento, inherente al hecho de ser humano. La antítesis es la pura determinación, cuando practican su libertad personal, la particularidad. Es un concepto negativo porque impera la subjetividad. Hay que integrarlo y resuelve la generalidad, o individualidad, el bien general, el bien de todos, generalizar la libertad. No puede ser libre un individuo si no lo son los demás. Con el Estado se alcanzan las mayores cotas de libertad.

El derecho hegeliano es privado, se preocupa de la relación con los hombres y las cosas. Los individuos afirman su existencia libre excluyendo a los demás de los objetos de su deseo, lo que se llama la libertad de apropiación. El culmen llega cuando se tiene la suficiente fuerza y se consigue que los demás lo reconozcan. La libertad de apropiación se transforma en propiedad privada. La propiedad privada es inherente, viene dado con el hecho de ser libre.

Al derecho no le preocupa la distribución de la propiedad. Hay un reconocimiento mutuo, para ser propietario hay que reconocer la propiedad de los demás, que se consigue gracias a los contratos. El siguiente paso es negar esos contratos, se afirma subjetivamente, esta es la fase de la negación del derecho (injusticia). El paso adelante es que los hombres interioricen el derecho: el sujeto moral, que reconoce el bien y el mal, es objetivo, imparcial, asume la responsabilidad de sus actos. En la eticidad hegeliana prima el bien general como algo absoluto, siguiendo a Rousseau.

En la familia, el sujeto individual egoísta, tiene una preocupación por mantenerla. En ella uno tiene derechos a la vez que tiene deberes (el hombre mantiene a la familia, la mujer cuida de los hijos y la casa, etcétera). La familia crece, empiezan a competir las diferentes familias y surge la sociedad civil cuando se niega la ética, es la expresión del egoísmo universal. La sociedad que aparece no es un mundo armónico, sino que es un mundo donde prima el egoísmo.

El trabajo sirve para construir su riqueza particular, El trabajo y la riqueza general es el sumatorio del trabajo y riqueza de los particulares. Las diferentes aptitudes de los hombres crean las diferencias entre ellos. Así, el Estado se forma por estamentos, se conforma la justicia, la policía y las corporaciones.

Para que la sociedad no lleve al enfrentamiento, Hegel introduce varios niveles de orden. Empieza por los estamentos, vinculado por función del trabajo, relacionado con el concepto de clase. El modo de existencia social queda determinado por la conciencia, su manera de ser.

- Estamento sustancial o agrícola: es el sector primario, de trabajo simple, obtiene lo que le pone la naturaleza. Este estamento está más relacionado con la fe, el sometimiento y la familia.

- Estamento formal o comercial: dentro de él Hegel introduce a artesanos e industriales, elabora las materias primar y las transforma. Tiene la iniciativa y el talento individual.

- Estamento general o funcionarial: armoniza a la sociedad en su conjunto, introduce el derecho público y el orden jurídico.

La ley se asienta en la igualdad civil, para rectificar las injusticias. La policía tradicional es un concepto del Antiguo Régimen, un instrumento de administración pública para controlar la producción y el trabajo. En la Restauración queda limitada a mantener el orden público. Hegel defiende el viejo concepto, para reducir los antagonismos económicos y jurídicos. Su idea sería propiciar un “Estado del bienestar” redistribuyendo la riqueza, interviniendo en la economía por medio de la política fiscal.

Las corporaciones surgen de la idea de solidaridad, honor, identificación con el todo. Fuera de ello, son competidores. Es la antesala del patriotismo, los intereses deben manifestarse dentro del Estado. La sociedad civil es el ámbito para la seguridad de la propiedad privada, la libertad personal y el interés propio. El Estado es el ámbito de lo universal, que aglutina todas las actuaciones regidas por leyes universales, que son la mostración de la eticidad.

La Revolución Francesa no consigue eliminar enteramente el feudalismo por no captar la realidad del Estado, e hizo lo privado por público, no pudo hacer triunfar la universalidad del Estado por las doctrinas contractualistas. El Estado no se puede basar en el derecho privado, es algo más serio, las vinculaciones con él nunca se pueden rescindir.

El Estado no es sumatorio de las voluntades individuales, es una voluntad superior, puede exigir que los intereses particulares se supediten al interés general. Podría hasta exigir el sacrificio (servicio militar).

Hegel considera que el paso del hombre privado a ciudadano es indispensable, y superior al liberalismo. Es la situación ideal, se rige por ideas generales o universales y alcanza así la verdadera libertad. El Estado expresa esas ideas por medio de la ley. El Estado hegeliano se ordena conforme a la ley y actúa conforme a ella, con la máxima racionalidad. Para Hegel no se puede dar una constitución fija, tiene que adecuarse a su desarrollo. Esto no vale para todos los pueblos, acercándose a las tesis de Edmund Burke.

El modelo de división de poderes que ofrece se complementa muy bien con la realidad prusiana en la que vive, diferente de la visión de Montesquieu. Para Hegel los poderes cumplen otra función, sirven para organizar el cuerpo político. El Estado existe con una finalidad propia, superior a los individuos.

Los tres poderes hegelianos son el monárquico, el gubernativo y el legislativo. El legislativo se encarga de elaborar las leyes, algo de lo que también participan el poder monárquico y gubernativo. El poder judicial no existe, lo traslada al ámbito de la sociedad civil. El poder ejecutivo residen en el poder monárquico y gubernativo. Hegel quiere afirmar la unidad del Estado. Aquello que recoge mejor la función pública es la soberanía, que reside en el Estado, pero, como en el modelo británico, hay que concretarlo, y el mejor modelo es el monarca como símbolo de soberanía, su plenitud, pero el monarca no es el verdadero soberano, que reside en la ley. El papel del monarca se ciñe a dar su sanción real a las leyes, como el modelo de monarquía moderada o parlamentaria.

El legislativo debe recoger las necesidades de la sociedad civil, adaptando lo general a la universalidad de las leyes, a través de la administración y el funcionariado, de miembros que deben demostrar sus aptitudes por oposiciones.

Hegel no acepta la universalidad de la participación, esto es, el sufragio universal. Masculino, obviamente; hasta Stuart Mill no se incorpora a la mujer en sus planteamientos. El pueblo es considerado por Hegel como la parte menos capaz del Estado, y el modelo representativo que mejor ve es el estamental. Todo esto es la ideología política del Estado de Prusia hasta 1918.

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