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miércoles, 16 de febrero de 2011

Mesa redonda "¿Hacia dónde va el mundo árabe? en UAM-Filosofía y Letras


Las revoluciones de Túnez y Egipto -creo que ya podemos calificarlas de tal modo- siguen generando charlas y conferencias de los expertos en el mundo árabe. A día de hoy, sin contar la conferencia de ayer en la Universidad Autónoma de Madrid, he podido asistir a la charla de Casa Árabe del 1 de febrero y al debate del Círculo de Bellas Artes del día después, ambos sobre Túnez. No obvio que se habrán desarrollado muchos otros actos por nuestro país, y también por otros países, que sirven, a todos los que tienen el honor de escuchar las palabras de los entendidos en ese mundo, de conocer un poquito más un mundo cuya impresión está contaminada por los estereotipos, los prejuicios y el sesgo de los medios de comunicación, amén de los intereses de nuestros gobiernos. Estas charlas son una gran oportunidad para intentar superar esos muros con los que habitualmente nos enfrentamos en el día a día. Desde esta modesta posición, y el escaso conocimiento propio, os intentaré sintetizar el acto de ayer, día 15 de febrero, realizado en la facultad de Filosofía y Letras de la UAM.

Organizado por el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos y moderado por Ana Planet, profesora de dicho departamento, contó con las intervenciones de dignos expertos en el mundo árabe en nuestro país, muchos agrupados en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos (TEIM), cada uno intentándonos acercar qué ocurre en cada uno de los países árabe-islámicos.

Miguel Hernando de Larramendi, profesor de la UCLM, nos acercó a la realidad de los regímenes autoritarios árabes y a la serie de revueltas, hoy olvidadas en Occidente. Esas revueltas, que afloraron en los países árabes a finales de los 80, llevaron al derrocamiento de Burguiba por Ben Ali, en Túnez, y al intento de apertura en Argelia, abortado al querer evitar la victoria electoral de los islamistas y la consiguiente guerra civil. Los regímenes autoritarios, en los últimos veinte años, intentaron una serie de reformas de arriba abajo, muy lentas: apertura al exterior, pluralismo limitado y liberalización y privatización de la economía, con la connivencia de su principal aliado, Estados Unidos, unidos a él en un objetivo común tras el 11-S: luchar contra el islamismo y utilizar el miedo a éste en Occidente para resistir a las presiones de democratización.

Luz Gómez García, profesora de la UAM, a través de unos extractos del libro del libanés Samir Kassir (1960-2005), De la desgracia de ser árabe, nos acercó la visión de este autor, asesinado en Beirut. La mentalidad de Kassir era muy pesimista: veía en las causas del subdesarrollo árabe en el analfabetismo, la gran desigualdad social, la superpoblación de las ciudades, la desertización de las provincias, percepción de no existir un futuro... con ello, Gómez García replicaba ese pesimismo a que ahora el espacio público árabe ha cambiado de manos y deja a esa desgracia de ser árabe en paréntesis.

Daniel Marx nos devolvió la atención en Túnez, diluida tras la importancia que ha cobrado la revolución egipcia en los últimos días, hablándonos de las condiciones del régimen de Ben Ali, las causas de su caída y los interrogantes para el futuro. El régimen benalista tenía dos caras, una liberal, por su herencia del régimen de Burguiba y el éxito económico posterior, y otra autoritaria, con un auténtico estado policial donde había 200.000 policías en un país de poco más de diez millones de habitantes. Era un régimen de "consumir y callar", con un potencial acceso a la clase media pero sin derechos políticos. Este régimen cayó desgastado por cuatro factores: un clima de represión y miedo constante sin la excusa real de peligro islamista, la corrupción de los Trabelsi (la familia de la mujer de Ben Ali), la censura a los medios de comunicación y redes sociales y la crisis económica, con la subida del paro joven, hasta un 44,5% entre los jóvenes diplomados. Marx elevó dos interrogantes: ¿Ben Ali se fue empujado por el ejército o pensaba volver para "salvar al país" del caos que pudiera producirse? Como interrogantes para el futuro, planteó el miedo de que el nuevo gobierno provisional, ya sin benalistas, pudiera controlar el caos y la violencia que pueden desatarse en Túnez; también quién pilotará la transición, cómo se depurarán los crímenes de la dictadura, quién ganará las elecciones o quién reformará la constitución.

Para Bárbara Azaola, profesora de la UAM experta en Egipto, la revolución tunecina abrió un momento de esperanza e ilusión en los egipcios, que sentían la desgracia de que no podrían hacer lo mismo que sus hermanos tunecinos. Pero las revueltas han tenido éxito y acabaron con Mubarak. Gracias a ello, los egipcios han perdido el miedo a manifestarse y a soportar las presiones agónicas de Mubarak para desgastar y desacraditar al movimiento ciudadano. A su vez, dentro del régimen se dio lugar a una serie de tensiones entre la nueva y la vieja guardia del partido pero también dentro del ejército, imponiéndose la vieja guardia y tomando el poder tras la salida de Mubarak. Aún está por ver que esto suponga la verdadera entrega del poder a civiles o, por el contrario, los generales sigan controlando el poder. La nueva junta militar va dando pequeños pasos, como la suspensión de la constitución y del parlamento, pero aún no se han liberado los presos políticos, ni se ha reformado la ley de partidos o tomado medidas respecto a la sempiterna ley de emergencia.

Bernabé López García, experto de la UAM en Marruecos, fue un poco pesimista respecto a posibles cambios en nuestro inmediato vecino árabe. Existe, dijo, una sensación de que el "enemigo exterior" quiere que se agite el cambio y eso provoca una cierta contencion pese a que el nivel de insatisfacción es el mismo que en otros países árabes. Hay convocada una manifestación para el día 20 de febrero, pero sin saber dónde y el motivo para manifestarse. El principal escollo es la figura del rey: muchos están cansados de la monarquía y del lastre que supone para la economía del país, pero otros más están acordes con el principio de "viva el rey y muera el mal gobierno": no es el rey el culpable, sino todos los que están directamente por debajo de él, desde sus amigos hasta los políticos que mantienen el sistema corrupto e inoperante. Izquierda y derecha están unidas en un mismo gobierno que es débil e incapaz de desarrollar ninguna política, sólo se reparten el poder y sus prebendas. Las débiles reformas propiciadas por el rey, tales como el estatuto de la mujer, algo avanzado, y el código de familia, se han detenido y aún permanece la incógnita de si la monarquía se parlamentarizará y seguirá el ejemplo de la transición española.

En una línea general, Bernabé López habló de las revoluciones ocurridas como revoluciones de individuos, algo que seria revolucionario en el mundo árabe: el nacimiento del individuo, rebelado frente al clan, la familia y al "papá Estado/rey/presidente". Sería además una "mutación laica", que no daña las religiones existentes.

Desde Yemen vía Skype, Leyla Hamad nos acercó la realidad de un país olvidado, del largo proceso que ha seguido el presidente Saleh desde su inicial mandato como presidente del tradicionalista Yemen del Norte a presidente del Yemen unificado, con la incorporación del sur marxista y la colaboración con la oposición, primero socialista, luego islamista, a la posterior marginación de ambas. El intento de democratización del país, iniciado a mitad de los años 90, se detuvo, derivando al semipresidencialismo y a un cada vez más al presidencialismo autoritario, con la ampliación de los mandados del presidente y de los diputados y el vacíado de competencias del legislativo. A ello se suma la frustración de la oposición y de la ciudadanía por el proamericanismo de Saleh y su eternización en el poder que, pese a prometer en 2006 que no se presentaría a la reelección, se desdijo de sus palabras y ganó unas elecciones claramente falsificadas.

Amaia Goenaga, también vía Skype pero desde Líbano, nos explicó el significado de las últimas manifestaciones en el país de cedro, no relacionadas con las revoluciones del norte de África, sino con asuntos internos. La situación política se degradó más con el nerviosismo de Hezbolá al estar cercano el anuncio de la acusación del tribunal de justicia por el asesinato del primer ministro Rafik Hariri. Hezbolá, temiendo ser acusado, ha mantenido presiones para hacer caer al gobierno y para desacreditar al tribunal. El primer punto ya lo ha conseguido, con la caída del gobierno de Saad Hariri y el nombramiento de un gobierno dirigido por Najib Mikati, con apoyo de Hezbolá y del bloque prosirio. El sistema libanés, pese a garantizar cierta libertad, es sectario, al dividir el poder por cuotas confesionales y estar sometido al control de las élites de cada comunidad religiosa, impidiendo la existencia de un movimiento nacional único.

Rafael Bustos, profesor de la UCM y colaborador del TEIM, habló del caso argelino. Argelia es un caso distinto al de Túnez o Egipto: el régimen no tiene fisuras internas frente a un movimiento de la calle muy dividido, con el recuerdo de la guerra civil de los años 90, que mantiene una sociedad dividida. El gobierno argelino contribuyó a la poca asistencia de la manifestación del 12 de febrero con el bloqueo de los transportes, y el islamismo, en un bloque de oposición diferente, criticó a los convocantes laicos y estudiantiles.

Waleed Saleh, profesor de la UAM, cree que las revoluciones actuales han derrumbado varios mitos: que los árabes sean sumisos a sus gobiernos o que no estaban preparados para la democracia. También habló de la actual situación de su país natal, Irak. Saleh no cree que sea una democracia real: la guerra destruyó un país que, pese a la dictadura de Sadam, funcionaba y contaba con un gran potencial humano. La democracia ha caído en manos de grupos sectarios que no creen en ella: han destruido a la élite cultural y el poder lo pasan a controlar ignorantes que no saben manejar un país. Por ello, ha crecido la sensación de inseguridad, faltan servicios básicos, el petróleo se vende sin control del gobierno central y todas las regiones están controladas por milicias, ya sean suníes, chíies o kurdas. El gobierno central ha perdido su poder y el país se ha dividido en tres zonas: los kurdos, con afán expansionista a Kirkuk por el petróleo de su región; los suníes, y los chíies del sur, que han establecido de facto una república islámica, bajo control e influencia iraní.

Marta Saldaña, becaria del TEIM, hizo un rápido repaso a los países del golfo pérsico, con revueltas en cada país por el paro joven, la corrupción y la violación de derechos humanos, unido a la discriminación de la población chií en países de regímenes suníes. En Kuwait las protestas consiguieron la dimisión del ministro de Información y el mantenimiento de las protestas para pedir democracia. En Bahrein el lunes 14 de febrero hubo manifestaciones masivas en la capital, Manama, con el resultado de un muerto. Protestaban por el fin de la discriminación a los chíies y por los intentos de equilibrio demográfico con la nacionalización de suníes saudíes. En Arabia Saudí hay movimientos reformistas que elevan peticiones al rey, protestas de mujeres por el amejoramiento del abastecimiento de agua, aprovechado para pedir trabajo y criticar la corrupción existente. En Omán las revueltas son por los precios. En Qatar existe una oposición más débil y las reformas se producen, aunque de forma lenta. En los Emiratos existen presiones para convocar nuevas elecciones, las segundas de su historia.

Luciano Zaccara, profesor en la UAM, habló de las reacciones en Irán a las revoluciones árabes. La revolución egipcia, que coincidió con las fiestas de la revolución iraní, fue aprovechado por el ayatolá Jamenei para manifestar que son las reminiscencias de la revolución islámica de Jomeini. Pero, al mismo tiempo, el régimen prohibía manifestaciones de apoyo al pueblo egipcio de los opositores Musavi y Karrubi. En su lugar, se dio lugar a una manifestación oficialista, de menor asistencia, con difusión de imágenes manipuladas de las manifestaciones de 2009 contra Ahmanineyad, más concurridas.

Por último, Carmen Rodríguez, investigadora de estudios turcos en la UAM, habló de la influencia que puede tener o recibir Turquía de las revoluciones del norte de África. Habló de un "invierno democrático", regresión democrática, opuesto al proceso de reformas democratizadoras iniciado en 1999, el "verano democrático", por la oposición de países de la UE a su ingreso, por las medidas ambivalentes del islamista AKP y la debilidad de la oposición laica, configurándose dos bloques, religioso y laico, muy conservadores e inmóviles. A favor de Turquía, posee una sociedad civil consolidada y experiencias democráticas, descontenta con el modelo actual por la falta de laicización, en su opinión, aunque la "primavera árabe" puede dar un nuevo impulso al proceso democratizador.

Y para finalizar esta extensa síntesis, os añado el vídeo que visionaron al principio de la charla, "Sout al horeya", "la voz de la libertad", de la revolución egipcia.



martes, 8 de septiembre de 2009

Los regímenes del petróleo


El post que realicé ayer, "La Yamahiriyya libia", me llevó a realizar una reflexión de interés sobre la naturaleza de estos regímenes autoritarios. Autoritarios, para no distinguir entre sus diversas definiciones propias, ya que muchos de ellos se consideran democracias, religiosos o monarquías absolutas. Venezuela, Irán o Arabia Saudí, por poner un ejemplo de cada caso. Hay muchos más. El post, dedicado a Libia, se me alargó a esta reflexión, lo que me llevó a decidir separarla y publicarla hoy, para dar a cada tema la importancia debida. A estos regímenes los paso a considerar "regímenes del petróleo", por la característica que los une. No sé si algún politólogo, sociólogo o historiador los bautiza con este nombre. "Tiranías petroleras", he leído hoy en una web tras revisar el texto.

Los "regímenes del petróleo" son el callejón sin salida de Estados autoritarios con amplios recursos energéticos, como es el caso de Irán, Arabia Saudí y Venezuela, antes citados, entre muchos otros. Su futuro es incierto, ya que se encuentran a merced del futuro agotamiento del crudo y la inexistencia de planes alternativos que suplan ese pilar esencial de su economía. Son la cigarra en lugar de la hormiga.

Estos países no tienen serias amenazas exteriores, ya que la comunidad internacional tiene mucho interés en poder disponer de recursos energéticos bien controlados. Tampoco tienen importantes amenazas interiores, ya que aquí actúan factores tales como la represión ejercida sobre la población, el hastío de éste frente a una clase política fracasada y el nulo apoyo internacional. Chávez no habría llegado nunca al poder si los partidos venezolanos no estuviesen tan desacreditados.

Su condición autoritaria les garantiza una estabilidad gubernamental excelente para establecer negocios millonarios para ambas partes. Poseen una legislación pobre en estos temas, no existe el control de una justicia independiente o el de una oposición fuerte. Aquí hay que considerar que parte de estos países han nacionalizado la industria que les sostiene. Esto no es grave para las grandes empresas petrolíferas. El Estado consigue mayores ingresos y los mercados internacionales se pueden adaptar sin problemas a este hecho. Pese al antagonismo entre Venezuela y Estados Unidos, éste no deja de comprar petróleo venezolano, siendo su principal cliente. La rivalidad se queda en un ritual dialéctico para contentar a los más exaltados.

Los programas sociales de estos Estados son simples parches. Su pretensión es evitar la existencia de una masa empobrecida que recurra a la vía revolucionaria, dejándola por encima del nivel de la subsistencia y dependiente siempre de las ayudas estatales. No se intenta impulsarles a generar más riqueza.

La clase intelectual nacional ha sido borrada, exiliada o apesebrada. La administración del Estado es un nido de clientelismo, nepotismo y corrupción. Muchos de estos regímenes del petróleo se han impuesto a las viejas élites llevando un mensaje revolucionario y de independencia nacional frente a intereses de terceros países. Irán, Libia o Venezuela son el mejor ejemplo en este sentido. La realidad es que han derivado en una nueva versión de lo que detestaban: el chavismo no ha regenerado Venezuela y el mensaje teocrático de Irán no es mejor que la tiranía del Sha.

El Estado no debe ser, como pretende la ideología paleoliberal, mínimo o anulado. El Estado debe ser estimulador y regulador de la economía, pero para permitir la libre iniciativa y conducirla a la eliminación de las desigualdades. Cuando el Estado obstaculiza la propia vida de los ciudadanos, ahoga cualquier desarrollo, no lleva más que a la frustración y a una sociedad débilmente articulada, solidaria y democrática. Estos Estados autoritarios guardan en su seno una peligrosa bomba de frustración social, cada vez mayor. Cuando la materia prima que sostiene su economía se agote o sea reemplazada, puede no haber una alternativa que sea capaz de tener la misma capacidad de crecimiento o de generación de riqueza. O también puede haberla, pero la transición será una nueva crisis mundial, mucho peor que la actual, la de 1929 o la de 1973. Dará de lleno a estos países. En esa crisis la mayoría de los gobiernos no tendrá un gran margen de maniobra para sostener a amplias masas sin ingresos. Reaparecerá el hambre, las enfermedades y se dará rienda suelta a la frustración acumulada.

Este peligro será activado en un futuro no muy lejano. Para los países de la comunidad internacional, teniendo en cuenta sus intereses económicos y en absoluto democráticos, es un peligro para los precios de las materias primas. Para los que anhelan la democracia y la libertad en el mundo, es el desencadenante de tiranías aún mayores, no sólo en puntos concretos y alejados del planeta, sino a escala global. Los perjudicados seremos todos.

Es a los progresistas, los que anhelamos la libertad y el bienestar en el mundo, a los que corresponde luchar por cambiar este perverso futuro. El mundo ha vivido una auténtica pesadilla en el siglo XX: guerras mundiales, exterminios masivos, SIDA y millones obesos frente a millones de hambrientos. La lucha por la libertad ha sido reemplaza por la hipocresía a escala mundial, cuando la ciudadanía ha tenido más cerca que nunca cambiar las estructuras del poder.

Muchos pensábamos que el siglo XXI sería un nuevo siglo de paz, tras reconocer nuestros graves errores y así poder evitar atrocidades pasadas. Pero esto no es así: el nuevo siglo trae un mundo más inseguro, presa de los errores heredados del siglo anterior. En esa inseguridad se están destruyendo los derechos civiles, en nombre de la seguridad. Pero no en nombre de la seguridad colectiva, sino en la seguridad de los grandes negocios, de los bajos precios de las materias primas y por encima de todo, en la seguridad de que las estructuras de poder nunca cambien.

Nos corresponde cambiarlo todo.

domingo, 5 de julio de 2009

Honduras, Irán, Albania… el olvido mediático


¿Dónde queda esta imagen?

Hace unas semanas el mundo estaba preocupado por los sucesos de Irán. En esos momentos iniciales, nada estaba claro. No había comenzado aún la represión, los muertos o las detenciones. Los iraníes se manifestaban a favor de uno u otro bando que luchaba por el poder. El mundo observaba. Muchos clamaban por la democracia, el respeto a las decisiones del pueblo. Los blogs, periódicos, opiniones, las calles, hervían de enfado por el atropello. Otros, paradójicamente, los más avanzados, así se consideran ellos, defendían al represor, al diktator. No es casualidad que esté aliado con Chávez, con el antiamericanismo como única argamasa. La razón de Estado (venezolano), que no la razón ideológica, nubla la vista hacia la libertad.


Ahora… ¿hay alguna noticia de Irán que sea portada estos días? Mirando las portadas de los periódicos, no. La crisis parece haberse disipado. Las manifestaciones cesan, las protestas callan… Occidente, el Occidente adalid de la democracia y los derechos humanos calla. ¿Dónde quedan aquellos grandes carteles verdes con “¿Dónde está mi voto?”? ¿Todo ha sido en vano, una ilusión más? No han pasado muchos años desde las grandes manifestaciones por la paz y contra la guerra. ¿Por qué no ha ocurrido un movimiento similar ahora? ¿Quizás porque Estados Unidos y su imperialismo no es un factor protagonista? ¿Porque Bush no está ya?


Sin embargo, lo peor ocurre ahora. Las últimas noticias indicaban que la represión continuaba. La teocracia de Irán, libre de las protestas externas, ahoga las internas. Detiene a los líderes de esta pequeña rebelión. Las protestas, sin figuras en torno a las que agruparse, se deshacen. El conato de pequeña rebeldía se ha apagado, el régimen teocrático se ha tambaleado y ha comprobado sus límites, pero ahora no hay que dudar que trabajará para ampliarlos. El precedente de la manipulación impondrá el fin de resultados creíbles. No habrá un nuevo Jatamí, por muy limitado que hayan sido sus actos. Occidente calla, y quien calla, otorga.


La atención internacional y mediática se ha trasladado a un nuevo juguete: Honduras. La historia se repite: vuelven las grandes presiones internacionales, vuelven las preocupaciones, las noticias en portada. ¿Cuánto durará este nuevo suceso? No internamente para Honduras, sino para el mundo.


En Honduras la situación está yendo por peligrosos derroteros. Los derechos se están restringiendo con los toques de queda, se manifiestan las masas a favor del presidente derrocado como del nuevo orden implantado, el aislamiento internacional es total… la única cesión sería el adelanto de elecciones. Quizás sea el único camino, un modo intermedio de resolver el conflicto entre los dos sectores enfrentados. ¿Pueblo contra clase dominante? Ojalá fuese un análisis tan sencillo.


No es preferible la situación anterior ni la actual. Lo único que ocurre, como en Irán, es la lucha de las facciones dirigentes, en nombre del pueblo y de la ley cuando no es más que la manipulación de la opinión pública y la violación de la ley. Si hay nuevas elecciones, libres, el conflicto se podrá salvar. No hace falta la reposición del presidente derrocado. Si es verdad su conversión ideológica, de ser un terrateniente liberal a un socialista con el apoyo masivo del pueblo, entonces no habrá problema en que el pueblo vote por un candidato socialista. Otro que no sea Zelaya. O, cómo Chávez, ¿sólo existe un guía hacia el socialismo?


Es eso, o como en Irán, el conflicto será olvidado. En Irán, en las protestas faltó el desprenderse de su clase dominante que, reformista o ultra, no pretende cambiar la esencia del sistema. La libertad es muy difícil cuando sólo existe una fuente de toda verdad y ley, que es Dios. Algo que se transforma en farsa cuando hay unos iluminados que dicen hablar en nombre de Él. Con esa fuente y esos portavoces, la libertad, los derechos, el fin de las discriminaciones a las mujeres o a minorías sociales es imposible. Como nota para el futuro, si Irán quiere ser libre, no puede encontrar nada en sus dirigentes. Si el zarismo cayó, no fue por los burgueses que sucedieron a los zares, que ya habían colaborado con ellos, sino por cuadros de nuevo cuño, la pequeña burguesía y proletariado que integraban el partido bolchevique. Para Honduras, lo mismo.


Como nota final, en Albania también hay acusaciones de fraude electoral. ¿Es portada? ¿Es noticia? Lamentablemente el público no tiene noticias de esto. En Marruecos, la victoria del partido del amigo del rey es también sospechosa, teniendo en cuenta que allí se mantiene el fenómeno de los caciques, de tan infausto recuerdo de la España de la Restauración. No nos olvidemos de los disturbios en Birmania, la represión china en Tíbet. Pero todo olvidado. Aunque a China se le exigió el respeto a los derechos humanos, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos, ¿qué queda de ello? Fue en el blog de Franesco donde leí una frase que se me ha quedado marcada: “La cosa se está poniendo muy fea en el orden internacional”. Y qué razón lleva.


La izquierda, y no sólo ella, sino una democracia activa, exigen una sociedad civil informada y activa. Los medios de comunicación podrían jugar un importante papel para esa sociedad activa, pero son un elemento más para adormecerla. El cultivo de la razón crítica, la cultura y la memoria real tienen que imponerse al simple entretenimiento. Los sucesos de Irán, Honduras, o cualquiera que lesione la democracia, no se nos deben presentar como un entretenimiento más, un tema más de conversación en las tertulias, sino un motivo más para ser combativos por la democracia y la libertad.

lunes, 29 de junio de 2009

¡Viva Honduras!, decía Trillo


En Honduras ha ocurrido, por el desarrollo de los acontecimientos, dos golpes, un golpe y un contragolpe o un plebiscito dudoso de legalidad y la reacción de la clase política. Como se quiera llamar, pero lo que sí ha habido es una actuación alejada del rigor democrático, con la ciudadanía como comparsa pasiva.


Hay que comprender lo que ha pasado: Manuel Zelaya, presidente de Honduras, y ahora derrocado por el Congreso y el Ejército, pretendía llevar a cabo una consulta popular sobre la conveniencia de crear un proceso constituyente que reformase la Constitución, y permitirle un segundo mandato presidencial. Zelaya, elegido en 2005 bajo las siglas del centrista Partido Liberal, empezó a perder los apoyos de su partido cuando decidió “adornarse” con la ideología izquierdista y acercarse a la órbita venezolana. Digo bien adornarse porque es la muestra típica de miembro de la élite hispanoamericana que recurre al populismo para lograr el apoyo de las masas.


Como en Irán, donde la fracción reformista de la clase dirigente intenta manipular a las masas únicamente para ocupar el poder, sin preocuparse de ahondar en la libertad, la democracia y los derechos civiles, los acontecimientos hondureños son una muestra más de la lucha de élites por el poder. Están todos los elementos: un dirigente populista, frente a la reacción de la conservadora clase política y judicial, que teme perder poder.


La ventaja y desventaja de los sistemas políticos hispanoamericanos es la limitación de mandatos, a imagen de los Estados Unidos, como mejor modo de evitar la tiranía. En teoría, basta recordar los años de hegemonía del PRI en México. Ahora, los segundos o más mandatos presidenciales están empezando a formar parte de la cotidianeidad. En Argentina se consiguió bajo Carlos Menem, en Brasil con Cardoso, en Venezuela con el populismo chavista, en Bolivia con Evo Morales. La idea del segundo o más mandatos ha estado siempre presente en la historia, no sólo en estos casos, más contemporáneos.


Recordar la época de la República conservadora chilena, de dos mandatos, limitado a uno a partir de la República Liberal. Con uno, dos o más mandatos, las repúblicas hispanoamericanas no se han librado del fenómeno del golpismo. Entonces no es tanto el número de mandatos presidenciales consecutivos como la falta de consolidación de la democracia y la persistente reacción de las clases dirigentes frente al modo de participación de las masas.


La falta de consolidación democrática es un fenómeno que está empezando a llegar sólo en las últimas décadas, y exigiendo una elevada moderación. Esta falta de consolidación impidió que hubiese políticas ambiciosas de educación y bienestar hacia la amplía mayoría, relegada. Ésta tuvo que apoyar a dirigentes populistas para ver colmadas sus aspiraciones. Estos dirigentes no han sido sino personalidades pertenecientes a la élite dirigente, a la búsqueda del poder.


El mejor ejemplo de integración política de las masas han sido los países anglosajones, Estados Unidos y Gran Bretaña. Las sucesivas reformas electorales británicas, su elevada cultura cívica y el realismo, sin abandonar la presión, de las clases populares y sus organizaciones han evitado que Gran Bretaña haya conocido un régimen reaccionario o radical. La consolidación democrática en Hispanoamérica se puede constatar con toda seguridad en Chile (donde una posible alternancia hacia la derecha sea su prueba de fuego) y en Brasil (Lula ha renunciado a un tercer mandato y la oposición ha mostrado su interés en mantener sus reformas). En Argentina, parece estar a las puertas de la normalidad, a la espera que sus formaciones peronistas y antiperonistas se conformen en dos polos. En Colombia, un tercer mandato de Uribe es la construcción de una “democracia” débil con la excusa del terrorismo. En otros países, como México, aún pesan las sospechas de fraude electoral de las últimas elecciones, o en Venezuela se debe esperar el respeto de los dirigentes hacia la oposición, y el de éstos a evitar recurrir al golpismo.


Así se explica estos dos golpes consecutivos, una mera muestra de la lucha de las élites, tornándose cánceres de la democracia y la prosperidad. El pueblo, como siempre, es mero espectador y, en el peor de los casos, carne de cañón.

miércoles, 24 de junio de 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

Irán: ¿una sociedad que despierta?


Los sucesos que están ocurriendo en Irán son históricos, tan históricos como las manifestaciones populares que derribaron la monarquía del Sha. Las manifestaciones contra el supuesto fraude electoral son algo desconocido en 30 años de teocracia islámica. No así los recursos que utiliza todo régimen autoritario para mantener el orden y su poder: censura en los medios de comunicación, restricción de las “libertades” y violencia para sembrar el miedo. Pero el miedo no está en la calle, en la cual se ha derramado la sangre de al menos siete vidas. El miedo está instalado en el régimen islámico, que ha encontrado la horma de su zapato. Cada sangre derramada es una razón más para acabar con una dictadura teocrática.


Enfrente de Ahmadineyad no está la revolución. Enfrente del rostro duro está el rostro suave. Enfrente de la facción conservadora de la élite dirigente está la facción reformista. Musavi no es menos antiamericano de discurso o pronuclear que Ahmadineyad. No se pueden esperar grandes cambios cuando la mayoría de los resortes del poder y los aparatos represivos están en manos de un dirigente no electo, el cuasi orwelliano Líder Supremo.


¿Ha ganado Musaví las elecciones? ¿Lo ha hecho Ahmadineyad? La sensación de parte de la sociedad de Teherán (está por ver qué piensa el medio rural) es que ha habido fraude. La reacción tomada por parte del poder, el miedo desatado, la brutalidad contra las masas, los ha delatado. No vale un recuento ordenado por una cámara de lores anacrónica, el Consejo de Guardianes. Las masas están enfurecidas, exigen elecciones limpias.


La legitimidad de la teocracia iraní pende de un hilo. Si aceptan las nuevas elecciones, puede ganar la facción reformista. Pero hasta ahí. La existencia de todo un aparato antidemocrático detentador máximo del poder, que va desde el líder Jamenei hasta las fuerzas paramilitares de los basiyís pasando por el Consejo de Guardianes, impedirá cualquier cambio. Como ocurrió durante la presidencia de Jatamí. ¿Qué democracia existe cuando un jefe de Estado no electivo controla todo y tiene poder de veto? ¿Una democracia vetada? ¡Una dictadura consumada!


Si, por el contrario, rechazan una repetición de los comicios, ¿se llegará a un clima revolucionario? Entonces, ¿cuál será el nivel de la represión? Eso nos lleva a muchas preguntas, si la comunidad internacional está dispuesta a permitir una carnicería, si la sociedad iraní va a permitir un acuerdo entre notables que pase por alto sus reivindicaciones o cómo responderán las fuerzas represivas.


En cualquier caso la república islámica está en un aparente callejón sin salida. El movimiento surgido no debería detenerse en la simple acusación de fraude. El aparato constitucional de Irán es lesivo para su propia sociedad. Musaví no cambiará esto, ni queriendo ni pudiéndolo intentar.


La alternativa no es una copia del modelo de la democracia occidental. Es otra sociedad y otra cultura. El Islam es el elemento cohesionador de un pueblo tan inmenso. Pero no es aceptable una lectura única de la palabra de Dios, ni el sometimiento de la mujer, ni la pena de muerte.


Esta es la oportunidad de la sociedad iraní para decidir su futuro. Un Irán sin cambios, con Musaví o con Ahmadineyad, será lo mismo, una fachada democrática que oculta una teocracia, una dictadura de clérigos y notables en nombre de Dios.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Por y contra las familias

Hoy unos pocos miles, a juzgar por las imágenes ofrecidas por la televisión, se han congregado en la misa-manifestación organizada por el arzobispo de Madrid, Rouco Varela, con el mensaje de "misa de la familia cristiana", en un acto que ha sido mucho más que ser "por" esa familia, sino además de excluyente contra el resto de modelos familiares. Porque para empezar, el matrimonio católico es sólo entre varón y mujer, con hijos, y por la Iglesia, además de fiel y puro. Y para terminar hay que quitar el resto de matrimonios de otras religiones, de las familias reagrupadas, de las uniparentales, de las separadas, de las del mismo sexo, de las de hecho, de las que algún cónyuge sea infiel o haya cometido ese gran "delito" que es el aborto, quedan… pocas, muy pocas.

La familia, según la idea concebida por la Iglesia católica, existe, y es bueno que exista. Es bueno que exista la pluralidad, lo que ya sería negativo es que, como pretende la Iglesia, sea la "única". Si así fuera se estaría atentando contra la libertad. Y es mejor vivir en la España democrática y libre de la actualidad que en la república teocrática de Irán.

¿Por qué ese miedo a lo diferente? ¿Está amenazada la familia según la concepción católica? En absoluto. La Iglesia aún no quiere ver que la época de su dominio pasó hace mucho tiempo, con las revoluciones liberales y con la libertad. Se resistió a dejar el poder político, se resistió a liberar sus tierras y sus siervos, se resistió a permitir la libertad de elección de la educación, se resistió, y se sigue resistiendo, a comprender que el divorcio puede existir y a permitir otras formas de ser muy alejadas de sus doctrinas. La Iglesia es una roca reaccionaria, y por eso cada vez está más sola y radicalizada.

martes, 2 de septiembre de 2008

¿Qué izquierda es esta?

¿Puede realmente la izquierda gobernante llegar a estrechar sus lazos con potencias totalitarias? Al menos sí lo hacen Venezuela y Bolivia con Irán, la dictadura de los Ayatolás, la dictadura que encierra a las mujeres bajo el chador, la dictadura que asesina a sus ciudadanos por querer al "sexo equivocado"... a la hora de elegir los negocios, tanto la libertad como la democracia son echadas de lado. No sólo con estos dos países de la "izquierda revolucionaria", sino otras democracias, incluso europeas. Aunque sus principios sean totalmente opuestos.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La deportación le significa la muerte

NOTICIA EL PAÍS

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/estudiante/lucha/ser/deportado/Iran/ejecucion/novio/sodomia/elpepusoc/20080226elpepisoc_5/Tes

Un estudiante lucha por no ser deportado a Irán tras la ejecución de su novio por sodomía
ISABEL FERRER - La Haya - 26/02/2008

Seyed Medhi Kazemi, un estudiante homosexual iraní de 19 años que pidió sin éxito asilo político en el Reino Unido, esperaba ayer en Rotterdam ser devuelto a Londres después de haber intentado obtener, también en vano, refugio en Holanda. El joven, cuya petición de asilo ha sido rechazada por Londres, que pretende deportarle de vuelta a Irán, teme por su vida si regresa a su país. Su novio desde los 15 años, llamado Parham, fue ejecutado allí en abril de 2006 acusado de sodomía, y la policía iraní ya ha cursado una orden de arresto para llevarle a su vez a él a juicio.

La presencia de Medhi en suelo holandés ha sido fortuita. Trataba de llegar de forma clandestina a Canadá, pero fue detenido por los agentes de fronteras en Alemania. Según la asociación Everyone Group, un colectivo sin ánimo de lucro surgido en Italia contra la discriminación y la xenofobia, "la policía germana le remitió a Holanda pensando que tendría más posibilidades de ser acogido".

El problema es que Medhi ha requerido asilo por el mismo motivo en dos países de la UE, hecho rechazado por el Convenio de Dublín, que establece los criterios para determinar el refugio. "En un caso así, sólo se le puede enviar a Londres, donde pidió quedarse en primer lugar. Es cierto que Holanda, al igual que otras capitales, tienen una lista de lugares especiales como Somalia, Irán o Irak, cuyas políticas en materia de religión y orientación sexual son evaluadas antes de aceptar o denegar un asilo", señalaron anoche portavoces del Ministerio de Justicia. "Aunque éste sea un caso del que oficialmente no podemos hablar, tampoco cabría dicha excepción por la doble petición efectuada", concluyeron las mismas fuentes.

Roberto Malini, Matteo Pegoraro y Dario Picciau, fundadores de Everyone Group, pidieron ayer de forma oficial a la UE y al Alto Comisario de Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, "que paralicen la deportación de Medhi Kazemi y descalifiquen la política de asilo del Reino Unido".

lunes, 8 de octubre de 2007

Entonces, ¿yo no existo?

NOTICIA DE EL PAÍS
"Entonces, ¿yo no existo?", exclama incrédulo M., un gay acomodado de Teherán ante la afirmación de que "en Irán no tenemos homosexuales" pronunciada por el presidente, Mahmud Ahmadineyad, en la Universidad de Columbia el pasado lunes. "Lo que debiera hacer es informarse antes de hablar para no meter la pata como con el Holocausto", añade Taha, de los pocos gays iraníes que ha aceptado hablar con este diario. La discreción es la norma de supervivencia en un Estado cuyo código penal establece la pena de muerte para quien mantiene relaciones homosexuales. Algo que también ocurre en países aliados de EE UU como Pakistán, Arabia Saudí o Yemen.

"Ahmadineyad sólo tiene que darse una vuelta cualquier tarde-noche por el parque Daneshju para descubrir que en su país sí que hay homosexuales", sugiere un estudiante universitario. El Daneshju es uno de los típicos lugares de encuentro gay de Teherán. Quizá el más democrático. A diferencia del centro comercial Jam-e Jam, donde el ambiente pijo hace que sus camisetas ceñidas y sus cejas arregladas pasen desapercibidas, en el parque confluyen chicos tanto del norte rico como del sur más modesto. A menos que alguno se muestre extremadamente cariñoso, la policía no suele intervenir.

Como en el caso de los heterosexuales, la República islámica considera inmoral cualquier muestra pública de afecto. De acuerdo con la moral que institucionalizó la revolución islámica de 1979, toda relación fuera del matrimonio heterosexual es ilícita y punible.

"En tanto que homosexuales no tenemos muchos problemas con las autoridades", asegura Taha (nombre supuesto). Este joven de 21 años, que da clases en una academia en Arak, la populosa ciudad industrial en la que Irán está construyendo un reactor nuclear, se refiere a problemas distintos de los del resto de los iraníes.

"Incluso a veces es una ventaja", bromea en referencia a que no tienen que justificar estar junto con su pareja como en el caso de los heterosexuales. También cuando celebran fiestas: "Como no hay mujeres, la policía no se mete tanto con nosotros, a no ser que sean multitudinarias", admite. "Si nos reunimos más de 100 temen que se pueda difundir la enfermedad".

Curiosamente, aunque esa relación se ha practicado tradicionalmente, en persa no ha existido una palabra para definir la homosexualidad hasta el siglo XX.

A Taha no le gusta el término hamjensbaz, que empleó su presidente. "Es despectivo", dice en referencia al neologismo que literalmente significa "jugar con el mismo sexo". Él se refiere a sí mismo como gerá, apócope de hamjensgerá (inclinación por el mismo sexo).

El desprecio es algo a lo que los homosexuales iraníes están acostumbrados. Desprecio, indiferencia, o mirar hacia otro lado como ha hecho Ahmadineyad. "Los iraníes son cerrados respecto a este tema. No se puede hablar libremente", señala Taha. Ni siquiera con la familia más cercana.

"El 80% no lo acepta", asegura este joven. "Yo tengo una familia educada, pero aún no se lo he dicho a mi padre porque incluso la minoría que llega a aceptarlo, lo considera un castigo. Creo que en dos o tres generaciones se habrá superado. De hecho, entre la gente de mi edad no hay problema".

Por ahora, sin embargo, impera la idea de que la homosexualidad es una enfermedad. De hecho, previo certificado médico, quienes se declaran gays quedan exentos del servicio militar. "Es cierto que puedes librarte de la mili, pero ni yo ni la mayoría de mis amigos lo hemos hecho porque luego en la cartilla marca como causa el artículo 29 y todo el mundo sabe de qué se trata", explica Taha. "Eso hace imposible encontrar empleo".

De momento, Taha ha decidido vivir sin pareja. "Me gustaría llegar a ser diputado del Parlamento, pero quiero empezar desde la política local", confía convencido de que sólo desde adentro se pueden cambiar las cosas. Ello le obliga a ser exquisitamente cuidadoso en su comportamiento. Debe evitar verse implicado en incidentes como el que la pasada primavera terminó con Farsad y Farnam, dos jóvenes que celebraban con un grupo de amigos su decisión de irse a vivir juntos, en comisaría.

La policía irrumpió en la fiesta y todos los asistentes terminaron bajo el látigo del verdugo. Su historia y las huellas de los 80 azotes por "relación impropia" que recibieron pueden verse en la página web de la Organización Gay Iraní (www.irqo.net), que tiene su sede en Estados Unidos. Hoy los dos amigos han salido de Irán a la espera de encontrar un país de acogida. Pero su calvario no fue muy distinto del que sufren los jóvenes heterosexuales cuando son descubiertos bailando o bebiendo alcohol en alguna fiesta privada.

Como en el caso de las ejecuciones a homosexuales que periódicamente denuncian las organizaciones internacionales de derechos humanos, resulta difícil probar que a Farsad y Farnam les azotaron por ser gays. "No ejecutan a homosexuales sino a violadores, y yo estoy de acuerdo", defiende Taha.

"Hay que tomar con cierta distancia los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch [sobre la homosexualidad en Irán]", advierte un diplomático europeo que acaba de elaborar un escrito sobre el asunto para su Gobierno. La reciente actualización del documento de la UE sobre derechos humanos en Irán concluye que "no hay persecución de homosexuales, aunque sigue siendo un tabú social", la ley prevé las máximas penas y el presidente ni siquiera acepta que existan.

Un delito difícil de probar

La homosexualidad no se castiga en Irán... si se autorreprime. "Es la práctica lo que se castiga", explica un observador que ha estudiado la jurisprudencia al respecto. De acuerdo con las leyes iraníes, si no hay relación, no hay pena. Pero incluso cuando la hay, no es fácil probarlo. El Código Penal, basado en la sharia (ley islámica), exige que los implicados -adultos, en pleno uso de sus facultades y que hayan consentido en el acto- "confiesen cuatro veces ante el juez" o, en su defecto, exista el testimonio de "al menos cuatro hombres justos que lo hayan observado"."Desde el advenimiento de la revolución islámica, no recuerdo ninguna ejecución de homosexuales debida sólo a un acto sexual consentido; ha habido ejecuciones, pero atribuidas a violaciones anales", declaró el año pasado alguien tan poco sospechosa de connivencia con el régimen como la premio Nobel Shirín Ebadi. Tampoco desde entonces se han registrado ejecuciones de homosexuales.¿Y los dos jóvenes colgados de una grúa en el verano de 2005? Sus imágenes dieron la vuelta al mundo ante la movilización de las organizaciones internacionales de derechos humanos. Más allá de la repulsa que merezca la pena de muerte y de la gravedad añadida de que uno de ellos fuera menor cuando sucedieron los hechos que se le imputaron, Mahmud Asgari y Ayaz Marhoni fueron condenados por violar a un niño de 13 años.Un repaso a las ejecuciones de homosexuales denunciadas en los últimos años revela que en todos los casos los reos estaban acusados de otros delitos (violación, asesinato, narcotráfico).

Sí, señor Ahmadineyad, en su país sí existe gente que no concuerda con su pensamiento único. Además, no son sólo los homosexuales los únicos represaliados, sino también personas heterosexuales que no pueden manifestar su amor por ser “indecoroso”. Incluso en su afán de hacer que no existen, les sale el tiro por la culata. Esperemos que el gobierno de Irán sea acorde al pensamiento de la juventud.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Ahmadineyad y su régimen teocrático

En la Universidad de Columbia de Nueva York, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, acabó dando la imagen de tirano teocrático. El presidente de la Universidad, Lee Bollinger, le dijo: "Usted tiene todos los signos de un dictador cruel y mezquino, y cuando viene a un sitio como éste se le ve simplemente más ridículo". Le increpó por sus declaraciones que niegan el Holocausto, que causó seis millones de judíos asesinados por el nazismo, un hecho documentado. Le retó a permitir en Irán la libertad de expresión y que una delegación de la universidad vaya a Irán a explicar el modelo democrático occidental.
El presidente iraní se defendió de las acusaciones de que su país fabrica armas nucleares y condenó la presión de los Estados Unidos sobre sus propios ciudadanos. En lo que más sorprendió el presidente iraní fue que en su país no existen homosexuales, como en los países occidentales, y referente al Holocausto pidió una investigación más profunda y diferentes perspectivas. Tampoco negó que quiera destruir el Estado de Israel. Su intervención tuvo protestas pero también aplausos y apoyo de quienes condenan la política americana en lo referente a la guerra de Irak.
Tenemos ya otra demostración de como los extremos se tocan. El neoconservadurismo americano, reaccionario en lo social, ultraliberal en lo económico; frente a la teocracia de los ayatolás, la falta de libertades en Irán y su política social retrógrada, su homofobia declarada y su bajo nivel cultural. Su coincidencia se basa en el pensamiento único: o estás conmigo o estás contra mí, fuera de mis planteamientos no hay nada.
Frente al conservadurismo del partido republicano y frente a las dictaduras teocráticas o de otra índole, está el sistema democrático que el socialismo defiende con pasión y lealtad, están los valores basados en el pluralismo político, en la diversidad cultural e ideológica, el respeto a las minorías, los valores de la vida y del bienestar común.
"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

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