jueves, 17 de enero de 2008

El rehén del Conglomerado Conservador (II)

Lamento tener que repetir título, pero no puedo ser más preciso, y reafirmar mis teorías del 19 de Diciembre: Rajoy es y será rehén del Conglomerado Conservador.

La exclusión de Ruiz-Gallardón de las listas electorales de Madrid del Partido Popular ha sido el golpe en la mesa de Esperanza Aguirre, y a través de ella del brazo mediático del Conglomerado: la COPE y el sector ideológico de la derecha más duro y crítico ante cualquier persona que muestre el más leve comportamiento de centrismo y moderación. Y digo comportamiento porque Gallardón no es centrista por convicción sino por estrategia política: los madrileños sabemos que gestos y actos no son lo mismo.

Que Rajoy quería contar con el tirón electoral que da Gallardón, no solo en Madrid sino en el resto de España por su alta valoración, es cierto. Pero, ¿lo ha incluido? Estamos viendo que no. ¿Por qué? ¿No es el líder de un partido centralista y presidencialista, y por ende, él, que es Presidente del partido, es quien manda? Esto último es mero pensamiento utópico.

Cuando en 2003 el Dedo, porque hay que ponerlo en mayúscula, de Aznar designó a Rajoy candidato a sucederle en la Moncloa, el Dedo no desapareció tras la gran derrota conservadora en 2004. Rajoy no se consolidó como líder indiscutible y el Dedo permaneció. Aznar permaneció, y todo lo que él decía todo el Partido Popular lo asumía, mal que le pareciera a Rajoy. Y en toda esta legislatura hemos asistido a la falta de impronta propia de Rajoy en el partido. Que no descarto también que pueda liderar efectivamente el partido, pero eso supondría que decir una cosa un día y al siguiente otra contraria sería síntoma de trastorno bipolar grave.

Y estos días, es el ejemplo tropecientos de la falta de mando. Que quiera que Zaplana encabece Valencia, y Camps se niegue y se ofrezca a cambio en vez de haber dicho que sí y bajado la cabeza como partido centralista presidencialista que es el conservador, ya es una derrota. Que quiera que Gallardón le acompañe en la lista de Madrid y que Aguirre le diga que no y que como Camps se ofrezca a dimitir e ir en las listas es la segunda derrota. Ni Zaplana en Valencia ni Gallardón en Madrid, Rajoy se arruga y no impone su criterio.

Que el criterio que se quiera dar de los estatutos conservadores de impedir ser alcalde y diputado a la vez no es válido: los alcaldes conservadores de Burgos, Oviedo, Don Benito, Tomelloso, Cádiz y Cartagena están en las listas, e independientemente de lo bien o mal que lo hagan no tienen la proyección nacional que tiene Gallardón. Y es de suponer que el partido conservador tiene mentalidad de ganar las elecciones (sólo de suponer, porque ni yo mismo me lo creo) y reunir en sus listas a sus afiliados de mayor notoriedad.

Que Rajoy salga el día siguiente a defenderse, a proclamar su independencia, aparte de darnos una bonita lección de separar españoles de compatriotas (¿cuáles son los compatriotas de Rajoy entonces?), es intentar convencer a las paredes. La realidad es que su autoridad se ha puesto en entredicho por Camps y Aguirre, algo que con Aznar jamás hubiera ocurrido. ¿Con qué credibilidad se presenta Rajoy ante el electorado? Suponemos que se presenta para intentar ganar. Pero, ¿qué garantías ofrece a su electorado y por extensión al resto de españoles de que él efectivamente gobernará en su Gobierno? ¿O por el contrario se vería condicionado a diversos grupos de presión? Grupos de presión de dentro y de fuera de su partido, es decir, del Conglomerado Conservador. Del sector económico de la gran empresa por la inclusión de Pizarro; de los sectores radicales de su partido por ceder ante Aguirre y Camps; del sector mediático por dejarse influir de la COPE, el Mundo, la Razón y los contertulios reaccionarios; y por último del sector reivindicativo de la derecha en la calle, tremendamente reaccionario y jaleados por el sector mediático. Aquí el menor atisbo de centro derecha ha sido barrido por la radicalidad y la regresión. El partido se resquebraja y se purga.

No sería el Gobierno de Rajoy, sería el gobierno de la regresión. Porque aunque Rajoy haya expresado su voluntad de querer respetar la legislación socialista ya nos ha vuelto a demostrar que no tiene fuerza para imponer su criterio.

Ante esto sólo queda afirmar una cosa: el Partido Socialista no cuenta con una alternativa seria con la que competir. No sólo por ofrecer su labor en la legislatura 2004-2008 sino por ausencia del competidor, sabedor de derrota y ya pensando los distintos barones del partido en apartar a Rajoy, para competir cada uno desde su parcela de poder partidario para controlar los despojos que quedan del partido conservador. Porque al igual que la UCD se resquebrajó en los años 1981-1982 por agotamiento del proyecto y el fin del liderazgo de Suárez cada barón se fue del barco que se hacía aguas por todos lados, aquí el efecto es que mientras ninguno se va porque no tenían un partido detrás como los de UCD, estos van a provocar su ruina por su lucha descarnada para hacerse con el partido, y en el momento que uno lo haga los demás dirán hasta aquí hemos llegado. Y sus votantes, igual. Y no tienen más opciones: la unidad del centroderecha ha sido su virtud y su ruina, eliminando cualquier competidor en su propio campo.

Y Gallardón, que quería y admitía querer estar en las listas, fuera cual fuera su intención y ambición final, se ha visto derrotado y puesto en ridículo por Aguirre y traicionado por Rajoy. Y ante un partido que no le quiere, sólo le queda el honor: el honor de irse y dejar que con su pan se lo coman.

lunes, 14 de enero de 2008

El Senado inútil


Hoy ha dado fin la VIII legislatura de la España democrática. Ha sido una legislatura rica en los avances sociales, en el crecimiento económico, en la política progresista y en una crispación agobiante y exasperante.

De todas las promesas del Partido Socialista, la mayoría de las cuales se han llevado a cabo, hay una que ha sido un aborto antes de nacer: la reforma constitucional.

La labor de oposición destructiva del Partido Popular ha llevado a ser imposible el entendimiento institucional gobierno-oposición. ¡Leal oposición de su Majestad se llama la oposición, cualquiera que sea, en el Reino Unido!

En el paquete de reformas constitucionales había cuestiones fácilmente consensuables y aceptables por ambos grandes partidos: reforma de la sucesión al Trono para eliminar la preeminencia del varón, las referencias a la Constitución europea, a las Comunidades Autónomas, la denominación de las nacionalidades y la reforma del Senado.

Ante la reforma referente a la Corona desde el punto de vista favorable a la igualdad total entre sexos se puede compartir, pero como republicano el resultado es un “no se puede votar nada que mejore la monarquía”. Personalmente me alegro de este aborto de reforma, ante la posibilidad de tener que votar sí o no a una cuestión referente de la monarquía sin poder cuestionar libremente la necesidad de que sobreviva esta institución hereditaria. No deseo que la capacidad de ser Jefe de Estado recaiga sobre un o una Borbón: quiero que recaiga sobre una persona libremente elegida a través de la soberanía popular. Que el pueblo soberano elija libremente a quien es el representante de toda la nación. El resto de reformas son meramente técnicas y que nada sustancial aportan.

La del Senado la veo una proposición interesante en tanto que intenta dar al Senado de un papel con más contenido dentro de los organismos del Estado.

La intención del Gobierno era convertirlo en una cámara de poder más territorial dando cabida a los diversos gobiernos regionales.

Las funciones que ostenta el Senado son (fuente: Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Senado_de_Espa%C3%B1a):

- Ejerce en concurrencia con el Congreso de los Diputados la representación del pueblo español, la potestad legislativa, la función presupuestaria y el control de la acción del Gobierno.

- Ejerce con carácter subordinado la potestad legislativa, pudiendo tomar en consideración proposiciones de Ley y remitirlas al Congreso de los Diputados o enmendar o vetar los proyectos y proposiciones procedentes de éste, que siempre puede rechazar las enmiendas o vetos por mayoría absoluta tras su reenvío por el Senado o por mayoría simple dos meses después de dicho reenvío.

- Ejerce con exclusividad las funciones de propuesta al Rey del nombramiento de 4 Magistrados del Tribunal Constitucional y de propuesta al Rey del nombramiento de 6 Vocales del Consejo General del Poder Judicial, así como la potestad de autorizar al Gobierno a intervenir en las Comunidades Autónomas.

- El Senado controla la acción del Gobierno mediante interpelaciones y preguntas, que cualquiera de sus miembros puede plantear al Gobierno y que pueden dar origen a una moción en la que la Cámara manifieste su posición.

- En cualquier caso su función de control político está subordinada al Congreso de los Diputados, único ante el que el Gobierno responde de su gestión.

- El Senado tiene la iniciativa legislativa, junto con el Congreso de los Diputados y con el Gobierno.

- El Senado tramita proyectos de Ley, es decir, iniciativas remitidas por el Gobierno al Congreso de los Diputados y ya aprobadas por éste, y proposiciones de Ley, esto es, iniciativas remitidas por el Congreso de Diputados u originadas en el propio Senado. En todos los casos puede introducir enmiendas en los respectivos textos.

- La Constitución reconoce al Senado un papel preeminente en la consideración de la necesidad de que el Estado armonice disposiciones generales de las Comunidades Autónomas y en la autorización de los Convenios de Cooperación entre Comunidades Autónomas, pero en caso de desacuerdo el Congreso de los Diputados tiene la última palabra, pudiendo imponer su criterio por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros.

- Únicamente en un caso el Senado tiene una potestad plena y exclusiva, sin posibilidad de intervención alguna del Congreso de los Diputados: cuando una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan o actúe de forma gravemente contraria al interés general de España, el Gobierno puede requerir a su Presidente para que cese en tal actitud y si dicho requerimiento no fuera atendido, puede solicitar la autorización del Senado para imponer las medidas necesarias a fin de asegurar el cumplimiento de las mencionadas obligaciones o proteger el interés general de España.

- La autorización del Senado tiene que ser aprobada por mayoría absoluta del mismo y puede incluir condiciones y limitaciones, y además faculta automáticamente al Gobierno para impartir instrucciones obligatorias a todas las autoridades de todas las Comunidades Autónomas.

Pese a sus importantes competencias, la labor del Senado escapa de la opinión pública por su baja notoriedad, dando la impresión de ser una cámara sin sentido y vacía de contenido. Y son motivos justificados.

Si la mayoría de ambas cámaras coincide, como suele ser habitual, la mayoría del Senado es la repetición cual loro de la mayoría del Congreso. En esta legislatura que toca a su fin, la distribución geográfica del voto y el sistema electoral para el Senado, de igual número de senadores por cada provincia y por sistema mayoritario ha llevado a: el Partido Popular ha vencido en más provincias y el bipartidismo ha llevado a la victoria de los senadores de su lista y ha dejado el senador de la minoría al Partido Socialista, así llevándose el 75% de los senadores de las provincias donde gana. El PSOE, otro tanto en sus provincias ganadores y sólo en las provincias donde hay más variedad de partidos y más igualados como Euskadi, Cataluña o Canarias ha llevado a una mayor pluralidad de senadores. Así, el partido perdedor de las elecciones se ha llevado casi la mitad del Senado. Sólo gracias a eso el Senado ha obtenido notoriedad mediática, al lograr el Partido Popular vetar en ocasiones los Presupuestos o ciertas leyes como la de matrimonios del mismo sexo. Pero, ¿el veto del Senado es relevante? Podemos decir que no. En Reino Unido hasta 1911 la Cámara de los Lores podía vetar irrevocablemente cualquier medida adoptada por los Comunes. Aquí tampoco es ya así. Basta que la mayoría del Congreso levante los vetos y apruebe sin más contemplaciones las leyes: el camino del Senado se vuelve así una pataleta sin efecto y pérdida de tiempo para aplicar las leyes. Es decir, hace perder más el tiempo que facilitar la labor parlamentaria.

Ante la realidad que causa el Senado, cada vez veo más claro su clara incapacidad para aportar nada bueno a la vida política española. ¿Voz de las autonomías? Si el Senado torna en cámara federal al estilo del Bundesrat alemán, acabará creándose un posible contrapoder que obstaculice y paralice la labor gubernativa, como en época de Schröder teniendo a la mayoría del Bundesrat en contra por tener los democristianos el control de varios lander. Al final llega a crearse el Senado más que la voz de las distintas regiones la unión de las aspiraciones de varias regiones por disciplina del partido de turno que gobierne la región o la reclamación de ciertos derechos históricos anteriores a 1714 o 1878 (fin de la Generalitat y de fueros vascos, respectivamente). Una vez más, la voz del ciudadano acallada por la voz de gobiernos de mente fija en su interés propio por mantenerse en el poder a través del victimismo político y la confrontación. ¿Y un estilo Cámara de los Lores? Convertimos al Senado en una cámara superior judicial de jueces, miembros vitalicios, miembros nombrados por partidos… un conglomerado heterogéneo que ni la misma sociedad británica entiende ya.

La perspectiva histórica de la existencia del Senado como segunda cámara en la etapa histórica liberal ha sido prácticamente siempre como elemento conservador de contrapeso a la posibilidad de reformas radicales surgidas de la cámara de elección popular: el Senado ha sido en su origen el reducto de la oligarquía y los viejos grupos privilegiados. Y en España la historia es exactamente idéntica. Los regímenes construidos de 1812, 1869 y 1931 han sido en su momento histórico los de mayor impronta reformista y progresista de España, y todos ellos unicamerales: la existencia de una sola cámara garantiza un poder parlamentario sin cortapisas de un contrapeso conservador, una garantía de aplicación de las leyes tal y como surgen de los representantes de la soberanía popular. La existencia del Senado fue ya creada bajo el Estatuto Real y mantenida bajo el reinado de Isabel II y la Restauración, tales regímenes tenían un profundo sesgo conservador en prácticamente todo su período, pues las experiencias progresistas fueron más bien breves, y de la labor del Partido Liberal de la Restauración, de la labor caciquil de ese sistema prefiero no mencionarlo por pervertidor de la voluntad popular. En el bienio radical-cedista de la II República Lerroux junto con la CEDA tenía un proyecto de reforma constitucional para darle un sesgo más conservador y corporativista e incluir un Senado que actuara de choque al Congreso.

Personalmente me siento indiferente hacia la existencia o no del Senado. Pero si se mantiene como elemento obstaculizador al funcionamiento de los organismos de gobierno la mejor reforma constitucional es sentenciar su ineficacia, su desaparición y la adquisición de sus competencias por parte del Congreso. Y, si en el futuro España se dota de la República como forma de gobierno, es más preferible el sistema unicameral, aunque la República sea de talante federal.

domingo, 13 de enero de 2008

La necesidad del partidismo serio

¡Y siguen las reclamaciones de reforma de la ley electoral! El argumento es el mismo: los partidos nacionalistas tienen un poder sobrerrepresentado y son la llave de las mayorías.

La realidad es simple: el sistema electoral está elaborado para favorecer a los partidos más votados en detrimento de los pequeños; así, Partido Socialista y Partido Popular tienen un poder mayor que el que por votos les corresponde, Izquierda Unida aunque sea la tercera fuerza política de España tiene el voto disperso por toda la geografía española de alrededor el 5% del voto, y en muchos distritos electorales no le es suficiente por bajo número de escaños, los partidos nacionalistas al tener el voto concentrado en sus pocas provincias y ser de los partidos mayoritarios en ellas se ven representados, ¡casualmente son los que tienen una proporción de escaños prácticamente exacta a su proporción de votos!

Muy fácil:
PSOE 42,59% de votos 46,82% de escaños (+4,27%)
PP 37,71% de votos 42,29% de escaños (+4,58%)
CiU 3,23% de votos 2,86% de escaños (-0,37%)
ERC 2,52% de votos 2,29% de escaños (-0,23%)
PNV 1,63% de votos 2% de escaños (+0,37%)
IU 4,96 % de votos 1,43% de escaños (-3,53%)
CC 0,91% de votos 0,86% de escaños (-0,05%)
BNG 0,81 de votos 0,57% de escaños (-0,24%)
CHA 0,36% de votos 0,29% de escaños (-0,07%)
EA 0,31% de votos 0,29% de escaños (-0,02%)
NaBai 0,24% de votos 0,29% de escaños (+0,05%)

Sumando los votos de los partidos nacionalistas y regionalistas obtenemos 10,01% de votos y 9,45% de escaños, con una diferencia de -0,56%. ¿Sobrerrepresentación?

El principio electoral es que no existe el sistema electoral perfecto. El más justo podemos decir que es el proporcional, pero si ningún partido alcanza el 50% de los votos es justo que no exista mayoría absoluta, que es lo que los partidos mayoritarios desearían. El sistema griego es proporcional pero otorga la mayoría absoluta al partido con más votos al superar el 41,5% de los votos. No está mal, pero impide al resto de partidos poder ser partícipes de gobierno.

Rajoy, el (creemos que) “líder” del Conglomerado Conservador, propuso en una de sus pataletas por perder el gobierno de Galicia que el sistema permitiera gobernar al partido más votado, y Fraga le dio forma en el sistema británico, consistente en pequeños distritos de un diputado bajo el sistema First-Past-The-Post (el ganador es el más votado), de una sola vuelta.

En la página web http://www.game-point.net/misc/election2005/ hacen un análisis de ese sistema. Los gráficos son los siguientes:

Inglaterra:
Labour 35,4% de votos 54,1% de escaños (+18,7)
Conservative 35,7% de votos 36,7% de escaños (+1%)
Lib Dem 22,9% de votos 8,9% de escaños (-14%)
RESPECT 0,3% de votos 0,2% de escaños (-0,1%)
IKHH 0,1% de votos 0,2% de escaños (+0,1%)

Escocia:

Labour 39,5% de votos 69,5% de escaños (+30%)
Lib Dem 22,6% de votos 18,6% de escaños (-4%)
SNP 17,7% de votos 10,2% de escaños (-7,5%)
Conservative 15,8% de votos 1,7% de escaños (-14,1%)

Gales:

Labour 42,7% de votos 72,5% de escaños (+29,8%)
Lib Dem 18,4% de votos 10% de escaños (-8,4%)
Conservative 21,4% de votos 7,5% de escaños (-13,9%)
Plaid Cymru 12,6% de votos 7,5 de escaños (-5,1%)
Peter Law 1,5% de votos 2,5% de escaños (+1%)

General en Gran Bretaña:

Labour 35,3% 55,2% +19,9%
Conservative 32,3% 30,7% -1,6%
Lib Dem 22,1% 9,6% -12,5%
UKIP 2,2% 0% -2,2%
SNP 1,5% 0,9% -0,6%
Green 1% 0% -1%
BNP 0,7% 0% -0,7%
Plaid Cymru 0,6% 0,5% -0,1%
RESPECT 0,3% 0,2% -0,1%
IKHH 0,1% 0,2% +0,1%
Peter Law 0,1% 0,2% +0,1%

Aquí lo que tenemos es una enorme sobrerrepresentación del partido más votado. Y ni siquiera ser el partido más votado permite una fuerte mayoría: en 1951 el Labour Party obtuvo el 48% de los votos frente al 44% de los conservadores, y por el contrario tuvo 7 diputados menos, y por ello fue el conservador Churchill quien formó gobierno por tener mayoría en la Cámara de los Comunes. (Quizás en esto fue lo que pensó Rajoy al decir que el Partido Popular puede gobernar con más escaños aunque pierda en votos).

Y hay muchos ejemplos más de sistemas electorales: el francés, el alemán, el italiano, los del Benelux.

Alemania es un buen caso de sistema proporcional. Prácticamente ningún partido ha obtenido mayoría absoluta desde el establecimiento de la República Federal en 1949, y, sin embargo, ha sido todo un ejemplo de estabilidad. Suecia ha conocido alguna mayoría absoluta de los socialdemócratas, aunque generalmente hayan gobernado con los comunistas y sus herederos, y su alternativa, el conglomerado de partidos conservadores, liberales y democristianos ha tenido también su cierta estabilidad.
¿Por qué?

Porque son partidos que tienen seriedad y capacidad de ser gobierno. La Alianza90/Los Verdes y el Partido Liberal alemanes son partidos que han demostrado capacidad y seriedad cuando han participado como socios minoritarios de los gobiernos alemanes. El Partido Moderado, el Partido del Centro, el Partido Liberal y el Partido Cristiano Demócrata suecos, de los cuales ninguno supera en votos al Partido Socialdemócrata sueco, son capaces de pactar un programa común, y, al ganar al bloque de izquierdas, ser capaces de gobernar de manera responsable (sin entrar en su labor de gobierno que no parece ser muy buena, por conocimiento de la actualidad y del pasado, al no mantenerse prácticamente más allá de una sola legislatura).

En España más allá de Partido Popular y del Partido Socialista (y del Partido Popular me guardo mis dudas), pocos de los otros partidos pueden ser serios para participar del gobierno, ni siquiera CiU. Son partidos nacionalistas y regionalistas, y sólo con su región en su mente y en cuánto dinero se les destina. Izquierda Unida tiene en su mente exigir cuanto más mejor (el escandaloso ejemplo de Leganés y el ridículo que hizo vivir a la izquierda por exigir más de lo que por su peso le corresponde) y la imposición de su programa y poco de llegar a un pacto programático. Pero ellos se consideran la única izquierda (sería una pesadilla para España si la izquierda fuera sólo eso), y al Partido Socialista como adversario a derrotar, ¡y no a la derecha! Cualquiera pensaría qué tipo de izquierda es IU torpedeando en cada oportunidad que tiene de impedir victorias o gobiernos de izquierda con su actitud, porque la reacción es el gobierno de la derecha, y traicionar al ciudadano de izquierda.

UPyD ha nacido hace poco. Primero de todo la duda de que consiga apenas un escaño y de que sobreviva, por no decir la verdadera ideología que esconde tras de sí. ¿Puede ser un partido serio? ¿O, por el contrario, caerá en los usos de esos mismos partidos nacionalistas que dice querer combatir, viendo a ver qué partido le ofrece más o menos si puede ser clave de mayorías? En realidad su no-nacionalismo parece más bien ocultar un nacionalismo español un poco excluyente. España es una nación democrática, desarrollada, ricamente plural y libre, surgida de una historia convulsa. ¿Nace España con los romanos? ¿Con los visigodos? ¿Cuándo se puede hablar de la España propiamente dicha, 1492, 1519, 1714, 1808? Muchas fechas, muchos acontecimientos, muchos surgimientos de reinos (que no naciones), muchas uniones… Dudo que antes de los acontecimientos liberales se pueda hablar de naciones modernas, de conciencias nacionales en un mundo donde los reinos eran patrimonio personal de los monarcas. No hay más que ver el devenir histórico de Navarra, de León o de Aragón, y ninguna de ellas tenía una conciencia nacional propia (es más, todas tenían claro que pertenecían al mismo ámbito geográfico y político, la vieja Hispania). Ni siquiera con los romanos Hispania era solo Hispania: el bajo imperio dio una denominación a todas esas provincias: la Diocesis Hispaniarum (diócesis de las Hispanias), por su claro carácter plural de sus diversas poblaciones. Diócesis de la que, por cierto, participaba la Mauritania Tingitana (el norte de África), de ahí los intereses de las monarquías ibéricas de controlar ese territorio (¿os suena? Ceuta, Melilla, colonia española de Marruecos, Perejil…)

Bueno, finalicemos ese apunte histórico para continuar con el tema principal. El nacionalismo no debe ser derrotado por la manipulación al antojo de unos del sistema electoral. ¿Va a verse privados de representación en el Parlamento nacional el 40% de vascos que dan su voto a partidos nacionalistas? ¿Tendremos que sufrir el paradójico sistema electoral canario, que sólo da representación a quien obtiene un mínimo en TODAS las islas, y privar al Partido de Independientes de Lanzarote, con un 22% del voto, a no tener nada, frente a Coalición Canaria y Partido Popular, con menos votos que ese partido en Lanzarote, y sin embargo sí tienen representantes por Lanzarote?

El nacionalismo no se puede derrotar por maniobras torticeras, es la manifestación de la derrota ideológica frente a esa ideología egoísta y desfasada: al nacionalismo, igual que al conservadurismo liberal, se le derrota mediante la palabra, mediante la capacidad de ofrecer un programa mejor, abierto a todo el mundo, lleno de valores y hechos como la justicia social, la necesidad de construir el Estado de Bienestar, la solidaridad territorial, el europeísmo y la construcción europea… eso sí levanta de verdad una verdadera nación de libertad, y no una bandera, un himno, una historia pasada. Los Reyes Católicos hace mucho que murieron, retrotraernos a un supuesto pasado glorioso no es más que contar un bonito cuento. Pero los cuentos, se cuentan antes de irse a dormir.

Si España quiere, España puede. España puede partidos serios, España puede un sistema pluripartidista serio y estable. Eso o próximamente acabarán derrumbándose las terceras opciones y se configurará un sistema bipartidista: izquierda o derecha, Partido Socialista o Partido Popular. No habrá más, no habrá pactos de gobierno, no habrá alternativas de contrapeso. Un bipartidismo a la americana, con todo lo que conlleva: en Estados Unidos la participación electoral es irrisoria, si llega al 50% lo califican de milagro. ¿Y aquí? Aquí ya acusaron al Estatuto catalán de poco democrático al ser votado con una participación parecida. Y son los mismos que tienen a Estados Unidos de paraíso ideal.

Yo miro a Europa, miro a Alemania y a Suecia, entre otros.

domingo, 6 de enero de 2008

Esperanza Aguirre, o cómo distinguir los ataques o no al Rey (según el color político)


Esperanza Aguirre nos dice ahora que los ataques al Rey son ataques a España. ¿Quiere decir que cuándo Jiménez Losantos y su cuadrilla mediática lo atacaron, lo hicieron contra España? Por desgracia no. Pero resulta que cuando conviene se pone patriótica y ya que estamos en el bicentenario del 2 de Mayo, donde “todas las clases sociales se levantaron contra el invasor” (según dice ella, pero yo creo que más bien fue el pueblo llano, la oligarquía, al igual que en la invasión musulmana, no tardó en aliarse rápidamente por el mantenimiento de propiedades y privilegios, y a los hechos históricos me remito, para dudar que la aristocracia fuera carne de cañón o de bayonetas francesas). Y para más inri, para ser la más patriota, una nueva alegoría de España, pero sustituyendo la bandera española republicana por la española rojigualda y ella envuelta en ella. Entonces, ¡no se puede criticar al Rey! Podemos pecar de antipatriotas, de atacar a la madre patria. ¡Dios nos libre! O conmigo, o contra mí, es el nuevo (y no tan nuevo) totalitarismo dialéctico.

Pero, si para ella el ejercicio de Losantos no es atacar al Rey, ¿qué lo será? ¿Ser republicanos?

Que Aguirre no se preocupe en su nuevo cometido de inquisidora general del reino, puesto que al republicanismo no le hace falta atacar al Rey, al que personalmente le guardo un afecto porque él ha demostrado a lo largo de su estancia en el trono de un talante reconciliador, aperturista y progresista, y la República, que no es el Mesías, llegará, puesto que la sociedad española está preparada democráticamente. Y parafraseando las historias de Astérix: ¿Todos? No, un pequeño reducto se resiste ahora (y esperemos que no siempre).

Patriotas de hojalata, ya lo dijo Zapatero. Patriotas de quita y pon, diría yo.

jueves, 3 de enero de 2008

Isabel San Sebastián insulta impunemente, pero a ella, no se la puede tocar

Que nadie se engañe, y vea por sus propios ojos

Reproduzco el artículo 155 para que la gente sepa de una vez por todas que la Constitución no habla en ningún momento de la suspensión de la autonomía:

Artículo 155.
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

Y, ya de paso, el artículo 156 que deja inválidos los argumentos referentes a la Agencia Tributaria catalana, que de anticonstitucional, nada:

Artículo 156.
1. Las Comunidades Autónomas gozarán de autonomía financiera para el desarrollo y ejecución de sus competencias con arreglo a los principios de coordinación con la Hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles.
2. Las Comunidades Autónomas podrán actuar como delegados o colaboradores del Estado para la recaudación, la gestión y la liquidación de los recursos tributarios de aquél, de acuerdo con las Leyes y los Estatutos.

miércoles, 2 de enero de 2008

Las cosas en su sitio (comunicado del PSOE)

Los socialistas expresamos, como siempre, nuestro respeto al ejercicio por parte de los ciudadanos de su derecho a reunirse y manifestarse libremente; también nuestro pleno respeto a los actos litúrgicos o confesionales que se celebran en nuestro país; y queremos salir al paso de las manifestaciones públicas, de contenido político, vertidas por algunos responsables de la jerarquía de la Iglesia Católica en la concentración que se celebró en Madrid el pasado día 30.

En relación con ellas declaramos lo siguiente:

1. Es la Constitución de 1978 la que determina que la soberanía reside en el pueblo, del que emanan todos los poderes del Estado. Es la Constitución de todos los españoles la que ha proclamado que todos ellos son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de religión. Es la Constitución la que ha garantizado la libertad religiosa y la que ha determinado que ninguna confesión tenga carácter estatal. Es esta misma Constitución, base última de los valores y principios en los que se legitima la ordenación de la convivencia en sociedad, la que ha establecido que el respeto a la ley y a los derechos de los demás es el fundamento del orden político y de la paz social.

2. A lo largo de estos últimos treinta años, los españoles han decidido mayoritariamente ampliar los derechos y las libertades individuales y fortalecer las políticas sociales en favor de la dignidad de las personas, objetivo último del orden jurídico democrático.

En estos últimos cuatro años, nuevas leyes han avanzado en la extensión de derechos y políticas sociales precisamente en favor de las familias.

Lo han hecho estableciendo medidas para promover la natalidad, para conciliar la vida laboral y familiar, para dignificar a las familias de jubilados con pensiones más bajas, para apoyar a las familias con personas dependientes, para que las familias con menos recursos dispongan de más becas para que sus hijos puedan seguir estudiando…

También en estos cuatro años, nuevas leyes han creado nuevos derechos: para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, para reconocer el derecho a contraer matrimonio a todas las personas, sin discriminación alguna basada en su orientación sexual, y para poder poner fin, en ejercicio de la libertad, a una relación conyugal rota sin tener que sufrir dilaciones injustificadas.

3. La fortaleza de la democracia consiste en la garantía de la convivencia de opciones ideológicas, morales y religiosas distintas, sin aceptar la imposición de ninguna en particular. En este sentido, en un régimen de libertades, la fe no se legisla. La legitimidad de los valores y de las reglas de la convivencia emana de los principios y procedimientos constitucionales. No hay más legitimidad que la legitimidad constitucional.

Toda confesión religiosa tiene plena autonomía en su orden doctrinal respecto de quienes participan de ella, pero es la sociedad la que tiene, a través de sus representantes, la potestad de ordenar los principios de libertad individual y de convivencia para todos los ciudadanos. Sólo quienes deliberadamente ignoran o no respetan estos principios se apartan de los fundamentos esenciales de la democracia.

4. Guiados por nuestras convicciones democráticas y por nuestra defensa de la libertad individual, los socialistas, no daremos ningún paso atrás: seguiremos trabajando para que los ciudadanos españoles sean más libres y con más derechos, y para que, al mismo tiempo, nuestra convivencia sea cada vez más respetuosa y tolerante.

(Comunicado difundido el 2 de enero de 2007)

Animación en flash

Aguirre y (unas) familias


Recoge el blog de Nacho Escolar (http://www.escolar.net/) y elplural.com que Esperanza Aguirre ha publicitado la manifestación en defensa (y ofensa de otras) familias en los carteles luminosos de la M-30. Es de suponer que es de mucha más vital importancia avisar de una concentración que del estado del tráfico y de las carreteras. No tendría importancia que se publicitase ¡pero! Ahhh… ¿se anunció por las mismas medidas otras manifestaciones, fuesen del signo que fuesen? Ni siquiera la concentración unitaria contra ETA. Personalmente no estoy de acuerdo que por medios propiedad de instituciones se llamen a concentraciones partidistas o sectarias (en el buen sentido del término). Y lo mismo podría decirse de Telemadrid, al que deberemos darle el Premio a la Originalidad, gastando el dinero de Todos los madrileños contribuyentes al servicio de la ideología de Unos Pocos.

http://www2.elplural.com/noticiasred/detail.php?id=16585
http://www.escolar.net/MT/archives/2007/12/principio-de-la-orquestacion.html

"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

Bienvenidos

Bienvenidos al Árbol Socialdemócrata, un sencillo blog que pretende dar su pequeña aportación a los ideales del socialismo democrático y de la libertad.

Os invito a leerme, no sólo por afinidad, conformidad a lo escrito o discrepancia, sino para que cada uno cree conciencia propia y ajena. Todos tenemos que contribuir a la libertad, ser una nueva ventana a la esperanza por un mundo mejor.

¡Piensa por tí mismo!

"El pueblo no debería temer a sus gobernantes, son los gobernantes los que deberían de temer al pueblo"

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En nuestros conflictos políticos, la República tiene que ser una solución de término medio, transaccional y la válvula de seguridad contra sus desaciertos es el sufragio universal. Lo que se pierde en unas elecciones, puede recuperarse en otras. Nada duradero se funda sobre la desesperación y la violencia. La República no puede fundarse sobre ningún extremismo. Por el solo hecho de ser extremismo, tendría en contra a las cuatro quintas partes del país.

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