miércoles, 9 de septiembre de 2009

Afganistán, la des-democracia


Aún sigue la farsa del recuento de votos en Afganistán. Junto al fraude de las elecciones iraníes, no se inicia o una práctica política que vulnera la voluntad popular, sino que permanece no sólo en países de tradición democrática débil o nula, e incluso en los más experimentados en la materia. La manipulación electoral no es cosa del pasado, de los viejos regímenes liberales del siglo XIX, sino un método que pervivirá con consentimiento de la comunidad internacional. El fraude iraní hubiera sido mucho peor para el futuro de la tiranía teocrática si los Gobiernos democráticos se hubiesen negado a reconocer los resultados y apoyado a las revueltas populares, pese a la limitación de sus pretensiones.

En Afganistán no hay ni siquiera una democracia virtual, hay una des-democracia: un estado de inestabilidad tal que ni el Gobierno afgano, con el apoyo de las tropas extranjeras, puede mantener el control más allá de Kabul. El resto del país está en manos de los señores de la guerra y de los talibanes, un feudalismo en miniatura en estas fechas modernas, con los que las tropas extranjeras y el Gobierno afgano tienen que pactar.

La pretensión de elecciones libres es una idea ingenua. Es imposible el voto libre mientras pervivan los vínculos clánicos, sería como declarar que en la Edad Media había democracia en el campo feudal o en la ciudad de los burgueses. Es imposible el voto libre cuando existe el miedo, el miedo a los talibanes o la presión del Gobierno de Karzai. Es imposible el voto libre y toda idea de democracia cuando se excluye a las mujeres del derecho al voto por las amenazas talibanes y el miedo a los atentados. No puede haber democracia donde la mitad de la población es considerada inferior y en una situación de servidumbre.

Cuando cayó la tiranía talibán se pensó que, pese a las dificultades económicas y políticas que Afganistán iba a seguir sufriendo (como comprobamos), las mujeres recuperarían sus derechos pisoteados por la teocracia talibán. Eso fue así al principio, pero ahora que los talibanes se han fortalecido de nuevo, ni la presencia militar extranjera puede cambiarlo.

También es imposible toda democracia cuando el débil Estado afgano está diseñado para que el amigo de los americanos, Karzai, ocupe el sillón presidencial. La presencia militar únicamente trata de garantizar, con notable fracaso, el control económico del gasoducto de Turkmenistán-Pakistán.

En Irak, la ocupación también ha sido por motivos económicos, igualmente con un gran fracaso. Pero se han logrado muchos más avances que en Afganistán. Contrariamente a lo que pensaba, el Estado iraquí consigue salir del colapso en el que estaba inmerso y poco a poco vuelve a controlar la situación sobre el terrorismo. Aunque el verdadero análisis llegará cuando las tropas estadounidenses se retiren.

La comunidad internacional y, sobre todo, los países democráticos occidentales, fracasan y engañan. No es por la democracia o la libertad, es por la economía. Nunca una frase tan clara como "¡Es la economía, estúpido!" define a toda una inmensa diplomacia internacional escondida tras la bandera de la libertad. No sólo ocurre en Afganistán o en Irak, si observamos la Historia podremos comprobar una infinidad de ejemplos. Una verdadera pesadilla.

martes, 8 de septiembre de 2009

Los regímenes del petróleo


El post que realicé ayer, "La Yamahiriyya libia", me llevó a realizar una reflexión de interés sobre la naturaleza de estos regímenes autoritarios. Autoritarios, para no distinguir entre sus diversas definiciones propias, ya que muchos de ellos se consideran democracias, religiosos o monarquías absolutas. Venezuela, Irán o Arabia Saudí, por poner un ejemplo de cada caso. Hay muchos más. El post, dedicado a Libia, se me alargó a esta reflexión, lo que me llevó a decidir separarla y publicarla hoy, para dar a cada tema la importancia debida. A estos regímenes los paso a considerar "regímenes del petróleo", por la característica que los une. No sé si algún politólogo, sociólogo o historiador los bautiza con este nombre. "Tiranías petroleras", he leído hoy en una web tras revisar el texto.

Los "regímenes del petróleo" son el callejón sin salida de Estados autoritarios con amplios recursos energéticos, como es el caso de Irán, Arabia Saudí y Venezuela, antes citados, entre muchos otros. Su futuro es incierto, ya que se encuentran a merced del futuro agotamiento del crudo y la inexistencia de planes alternativos que suplan ese pilar esencial de su economía. Son la cigarra en lugar de la hormiga.

Estos países no tienen serias amenazas exteriores, ya que la comunidad internacional tiene mucho interés en poder disponer de recursos energéticos bien controlados. Tampoco tienen importantes amenazas interiores, ya que aquí actúan factores tales como la represión ejercida sobre la población, el hastío de éste frente a una clase política fracasada y el nulo apoyo internacional. Chávez no habría llegado nunca al poder si los partidos venezolanos no estuviesen tan desacreditados.

Su condición autoritaria les garantiza una estabilidad gubernamental excelente para establecer negocios millonarios para ambas partes. Poseen una legislación pobre en estos temas, no existe el control de una justicia independiente o el de una oposición fuerte. Aquí hay que considerar que parte de estos países han nacionalizado la industria que les sostiene. Esto no es grave para las grandes empresas petrolíferas. El Estado consigue mayores ingresos y los mercados internacionales se pueden adaptar sin problemas a este hecho. Pese al antagonismo entre Venezuela y Estados Unidos, éste no deja de comprar petróleo venezolano, siendo su principal cliente. La rivalidad se queda en un ritual dialéctico para contentar a los más exaltados.

Los programas sociales de estos Estados son simples parches. Su pretensión es evitar la existencia de una masa empobrecida que recurra a la vía revolucionaria, dejándola por encima del nivel de la subsistencia y dependiente siempre de las ayudas estatales. No se intenta impulsarles a generar más riqueza.

La clase intelectual nacional ha sido borrada, exiliada o apesebrada. La administración del Estado es un nido de clientelismo, nepotismo y corrupción. Muchos de estos regímenes del petróleo se han impuesto a las viejas élites llevando un mensaje revolucionario y de independencia nacional frente a intereses de terceros países. Irán, Libia o Venezuela son el mejor ejemplo en este sentido. La realidad es que han derivado en una nueva versión de lo que detestaban: el chavismo no ha regenerado Venezuela y el mensaje teocrático de Irán no es mejor que la tiranía del Sha.

El Estado no debe ser, como pretende la ideología paleoliberal, mínimo o anulado. El Estado debe ser estimulador y regulador de la economía, pero para permitir la libre iniciativa y conducirla a la eliminación de las desigualdades. Cuando el Estado obstaculiza la propia vida de los ciudadanos, ahoga cualquier desarrollo, no lleva más que a la frustración y a una sociedad débilmente articulada, solidaria y democrática. Estos Estados autoritarios guardan en su seno una peligrosa bomba de frustración social, cada vez mayor. Cuando la materia prima que sostiene su economía se agote o sea reemplazada, puede no haber una alternativa que sea capaz de tener la misma capacidad de crecimiento o de generación de riqueza. O también puede haberla, pero la transición será una nueva crisis mundial, mucho peor que la actual, la de 1929 o la de 1973. Dará de lleno a estos países. En esa crisis la mayoría de los gobiernos no tendrá un gran margen de maniobra para sostener a amplias masas sin ingresos. Reaparecerá el hambre, las enfermedades y se dará rienda suelta a la frustración acumulada.

Este peligro será activado en un futuro no muy lejano. Para los países de la comunidad internacional, teniendo en cuenta sus intereses económicos y en absoluto democráticos, es un peligro para los precios de las materias primas. Para los que anhelan la democracia y la libertad en el mundo, es el desencadenante de tiranías aún mayores, no sólo en puntos concretos y alejados del planeta, sino a escala global. Los perjudicados seremos todos.

Es a los progresistas, los que anhelamos la libertad y el bienestar en el mundo, a los que corresponde luchar por cambiar este perverso futuro. El mundo ha vivido una auténtica pesadilla en el siglo XX: guerras mundiales, exterminios masivos, SIDA y millones obesos frente a millones de hambrientos. La lucha por la libertad ha sido reemplaza por la hipocresía a escala mundial, cuando la ciudadanía ha tenido más cerca que nunca cambiar las estructuras del poder.

Muchos pensábamos que el siglo XXI sería un nuevo siglo de paz, tras reconocer nuestros graves errores y así poder evitar atrocidades pasadas. Pero esto no es así: el nuevo siglo trae un mundo más inseguro, presa de los errores heredados del siglo anterior. En esa inseguridad se están destruyendo los derechos civiles, en nombre de la seguridad. Pero no en nombre de la seguridad colectiva, sino en la seguridad de los grandes negocios, de los bajos precios de las materias primas y por encima de todo, en la seguridad de que las estructuras de poder nunca cambien.

Nos corresponde cambiarlo todo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La Yamahiriyya libia


El pasado 1 de septiembre el coronel Gaddafi, Líder y Guía de la Revolución de Libia, celebró el 40 aniversario que derribó la monarquía libia y creó la República, llamada en 1977 Yamahiriyya, neologismo árabe que significa "Estado de las masas", república popular, para entendernos.

Gaddafi no es el primer ministro de Libia, ni forma parte del Gobierno. Es el Líder. No tiene ningún poder ni cargo ejecutivo. Libia se considera Estado socialista. Pero las cosas nunca son siempre lo que dicen ser. En la Historia, casi nada es nuevo, y la estructura de Libia ya tiene antecedentes históricos.

La monarquía libia desapareció hace cuarenta años por una república, pero realmente sigue habiendo monarquía, a la espera de que ésta sea heredada por alguno de los hijos del Líder cuando el imperativo biológico llegue. El mejor situado en la sucesión es su segundo hijo, Sayf al-Islam al-Gaddafi. César Octavio, luego Augusto, ya creó un régimen parecido en Roma. No era rey, existían los cónsules y demás cargos de la República. Se la llamaba república, pero era la nueva monarquía. Como tal, sus poderes fueron heredados a su hijo adoptivo Tiberio.

No hay nada nuevo bajo el sol. Como Augusto, el poder de Gaddafi se pretende basar en el carisma y en el consenso, no en la voluntad popular, que puede ser fácilmente manipulada o la información inventada, pongamos por caso las elecciones afganas o iraníes. Todo régimen será legítimo mientras goce del apoyo mayoritario, o del consentimiento silencioso, de la población y los poderes fácticos de administración, ejército y los intereses financieros. La falsa doctrina estadounidense, y del resto de democracias occidentales, de ser "paladines de la democracia" se muestra una vez más vacía. Ahora el mejor amigo de Libia es otro "paladín de la libertad", Silvio Berlusconi. Lo más importante en el mundo del siglo XXI no será la libertad, la voluntad general o los derechos humanos, sino los intereses estratégicos y económicos, cosa que, por otra parte, siempre ha sido así.

Por otra parte, Libia cuenta con la esperanza de vida más alta de un país africano, el primer PIB de África (puesto 63º mundial) y el primer puesto del Índice de Desarrollo Humano del continente (puesto 52º mundial). Es decir, progreso ha habido. Pero más allá de las cifras, detrás de ellas están el inmenso peso del petróleo en la economía, la concentración de la riqueza en unos pocos y un desempleo del 30%. Por no mencionar los derechos humanos…

… esto me lleva a reflexionar sobre un tema que trataré en el post de mañana.

martes, 1 de septiembre de 2009

Por una socialdemocracia combatiente

Os subo un artículo extraído de Le Nouvel Observateur, muy apropiado en su análisis de la socialdemocracia. Estoy muy de acuerdo con su contenido, ya que refleja mis posiciones y mi percepción de los problemas que aquejan a la socialdemocracia. Disfrutadlo.

También ellos han asumido la socialdemocracia


"Sin embargo, es una paradoja formidable. Mientras que los socialistas retroceden más o menos en toda Europa y alrededor del mundo, la idea socialdemócrata no deja de progresar y de provocar conversiones. Entre las últimas, perdonen los pocos ejemplos: ¡Sarkozy, Obama y Benedicto XVI! Aquí hablo de sus discursos, ya que los actos son, a menudo, un asunto aparte.

Sarkozy ha tenido bastante cara: cuando la crisis llegó, se guardó en el bolsillo todos los temas gracias a los que fue elegido, liberalismo, desregulación, modelo americano... En el bolsillo, con el pañuelo por encima. En su lugar aceptó todo lo que hasta entonces provocaba en él ironía o ira: la denuncia de la profunda inmoralidad de un capitalismo financiero predador, el papel regulador del Estado, el excelente modelo francés... Como para quedarse atónito frente a esta colosal caradura. Y decir que todos sus admiradores no han dejado de alabar al mismo tiempo su coherencia, su «preparación» y sus planes, opuestos a la permanente improvisación de Ségolène Royal... Con esto, se ganan las europeas, incluso si el futuro (las regionales) se presenta en un día menos rosa. Con internet, que le sirve de instrumento político, podemos decir de todo, con la condición de decirlo en el momento adecuado y con el tono adecuado. Como diría Panurge, amigo del gigante Pantagruel: «Paciencia».

Con Obama es otra historia. Él defiende en casi todos los ámbitos lo contrario a George Bush: el nuevo presidente ya tenía terreno ganado. Ya sea en política extranjera, economía, ecología o en prevención social, se instalaba ya no en el terreno socialdemócrata -eso no existe allí- sino en tierras del New Deal de Roosevelt, aunque tuviera que adaptarlo a los nuevos tiempos. Lo que cuenta es el retorno del Estado. La filosofía social de Bush era el laissez-faire y la acentuación de las desigualdades, mientras que la de Barack Obama es el intervencionismo y la regulación. Esto es lo cambia todo, empezando por la imagen de los Estados Unidos en el mundo. Con la condición de conseguir resultados...

¿Y el Papa? Bien, ¡también Benedicto XVI! Si exceptuamos las cuestiones de sexualidad -espina de la Iglesia Católica-, aunque a veces también, en materia de bioética, un humanismo lúcido, el pontífice romano acaba de publicar, más de cuarenta años después de «Populorum progressio» de Pablo VI, una encíclica de tono absolutamente socialdemócrata, «Caritas in veritate», donde critica las aberraciones del beneficio, las flagrantes disparidades entre ricos y pobres, la tiranía del mercado, el despotismo de la técnica, y donde preconiza el desarme integral gracias a la creación de una autoridad política mundial. ¡Nada menos! A decir verdad, para llegar ahí, Benedicto XVI tenía menos camino que recorrer que Nicolas Sarkozy; solo necesitaba seguir los pasos de León XIII y de su encíclica «Rerum novarum» (1891), quien ya criticaba los excesos del beneficio y preconizaba la primacía de lo social sobre la lógica económica propiamente dicha.

Así que, amigos socialdemócratas, no pongáis esa cara de entierro: ¡habéis ganado! ¡No es verdad que la economía de mercado se autorregule, como nos lo han machacado durante años! No es verdad que pueda prevenir las crisis -incluso si, con ayuda de la experiencia, los gobiernos han solucionado lo más urgente haciendo pagar al contribuyente los errores de los banqueros, y su monstruosa glotonería. No es verdad que la codicia sea el motor del crecimiento («greed is good», rezaba el axioma de los jefes de Wall Street): por el contrario, se ha convertido en un verdadero factor de improducción; uno de los dato estructurales de la crisis.

Frente a la carrera vertiginosa hacia una crisis de una amplitud aún mayor que la actual, los socialistas deben volver a sus fuentes. Deben mostrar a las masas embrutecidas por décadas de propaganda liberal hacia lo que nos arrastran. ¡Paja de los discursos socialdemócratas comodín! El objetivo de una política socialdemócrata verdadera, es ahora dejar fuera de combate a una clase económica y financiera que ha fracasado, pero que aún pide. No podríamos convertir solo a Daniel Bouton, antiguo presidente del banco Société Générale, en nuestro chivo expiatorio, para saldar cualquier cuenta, de una clase dirigente corrupta e incompetente. Sería escandaloso y aberrante que esta saliese indemne de la crisis que ella ha provocado. Para devolver empuje y veracidad a las idea socialdemócratas, los socialistas necesitan hombres nuevos, libres de cualquier compromiso con la banca y el mercantilismo. Lo repito: no son las ideas socialdemócratas las que se han vuelto obsoletas, son los hombres que las enarbolaban los que se han aburguesado. Sí a la socialdemocracia en la encrucijada del mundo del trabajo y de la inteligencia. No a la socialdemocracia como línea de repliegue de la burguesía de negocios.

Cuando los políticos que pertenecen a clases sociales diferentes profesan ideas políticas diferentes vemos toda la grandeza de la política. Pero cuando los políticos que pertenecen a la misma clase, que frecuentan los mismos ámbitos, que llevan la misma vida, que comparten las mismas vacaciones, las mismas mujeres, las mismas inversiones bancarias fingen, en contra de toda evidencia y sin convicción, profesar ideas políticas diferentes percibimos toda la miseria de la política, toda su mentira.

La socialdemocracia está desapareciendo a causa de esta consanguinidad, al menos, a causa del coqueteo de muchos de sus jefes con los ámbitos de negocios, y “la apertura” de Sarkozy, que muestra de manera evidente esta relación, no hace más que realzar la incapacidad para personificar una solución creíble. Si la socialdemocracia no es más que una sub-marca de coloración «social» de un sistema financiero fundado en la fechoría, no nos sorprendamos de ver a las masas darle la espalda. Necesitamos una socialdemocracia combatiente, no connivente y comprometida con el adversario".


La chronique de Jacques Julliard (Le Nouvel Observateur del 16 al 22 de julio)

Traducción: David López González

domingo, 30 de agosto de 2009

Elecciones en Japón y en Alemania

Hoy ha sido día de elecciones, nacionales para Japón, y regionales para Alemania. En el País del Sol Naciente, el elevado desgaste que venía sufriendo desde la retirada de Koizumi, el Partido Liberal Democrático, de centroderecha, ha ocasionado su pérdida del control del Congreso y pasará a la oposición. El PLD ha gobernado de forma ininterrumpida de 1955 a 1993, y de 1996 a 2009, cifras que sólo se pueden comparar a la larga era socialdemócrata sueca o la hegemonía del PRI o de la extinta Democracia Cristiana de Italia. Su sucesor, el Partido Democrático, con más de 300 diputados sobre 480, se proclama reformista, liberal y centrista. Realmente, tiene más semejanzas con el Partido Demócrata estadounidense que los grandes partidos socialdemócratas. Progresista, sí. Pero, al igual que ha ocurrido con la derecha sueca, la izquierda italiana o el PAN mexicano, la posibilidad de la vuelta del viejo partido hegemónico es muy grande.

El PLD japonés siempre ha representado los intereses de las grandes finanzas, la administración y el empresariado japonés. El Partido Democrático tiene, pues, la necesidad de regenerar el sistema político japonés o de buscar la perpetuidad con las mismas élites. No hay que olvidar que Yukio Hatoyama, el primer ministro electo de Japón, proviene de las filas del PLD. Pero también Romano Prodi venía de las filas democristianas.

Por otra parte, los Länder alemanes de Turingia, Sarre y Sajonia renovaban sus parlamentos regionales. La Unión Cristianodemócrata ha perdido apoyos, como la mayoría absoluta en los dos primeros Estados, y en el tercero un leve desgaste. Turingia y Sarre fueron conquistados por la derecha en los años de mayor desgaste del Gobierno de Schröder, como respuesta a su gestión. Ahora, las fuerzas de la izquierda (SPD, Verdes y La Izquierda) suman más apoyos que la CDU y los liberales. Sólo la resolución de la rivalidad entre socialdemócratas e izquierdistas pueden permitir nuevos Gobiernos progresistas. En Sajonia, la CDU no tiene problemas de mantenerse en el Länder.

El SPD, por su parte, apenas recoge las pérdidas democristianas. Aumenta moderadamente, pero son los tres partidos menores (liberales, ecologistas e izquierdistas), los que ganan a costa de los grandes partidos. La CDU se mantiene en niveles de apoyo muy bajos en los sondeos, del 35%, pero el SPD se mantiene 15 puntos por debajo. ¿Nuevo ciclo de multipartidismo fragmentado o crisis momentánea del bipartidismo? Lo cierto es que a la economía, con problemas desde la reunificación, no valen ni los grandes apoyos a la socialdemocracia o a la democracia cristiana. La gran coalición es un lastre, y parece que la suma de CDU-FDP en los sondeos nacionales será la que se lleve la victoria, y con ello la vuelta al programa neoliberal que enarbolan los liberales, y que ya llevaba Angela Merkel en 2005. Eso lleva a dos escenarios: el desastre de esa política económica para las clases humildes, no digamos ya para Alemania del Este, o el descrédito de la derecha. Para el SPD, la vuelta al poder como principal partido aún está lejos. Primero la credibilidad, el programa y la estabilidad (no es creíble un partido que ha cambiado cinco veces de liderazgo en cuatro años). Lo segundo, la victoria. Y esa sencilla regla parece que es muy difícil de aceptar.

sábado, 22 de agosto de 2009

Estados fallidos… orden fallido


Cada año, Fondo por la Paz realiza, y la revista Foreign Policy publica, el Índice de Estados fallidos. Mediante el uso de miles de fuentes de información y por diversos indicadores (tales como las presiones demográficas, desarrollo desigual o derechos humanos) los 177 Estados reconocidos son clasificados es su riesgo de fracaso.


Guerras, desastres naturales, problemas económicos, disputas entre las élites, corrupción… son muchas las cosas que llevan a que un Estado alcance los más altos índices de fracaso. Pero, ¿fracasan por sus propias características o más bien es un fracaso del orden internacional? Un orden internacional que se basa en la hegemonía de un solo país, y con relaciones internacionales basadas únicamente en sus intereses, alejados de aspectos tan necesarios como la solidaridad internacional o el respeto de los derechos humanos, contribuye en buena parte a este desastre.


¿Podemos esperar que la atención internacional se centre en los problemas de Yemen o Pakistán, o aún los de Myanmar? Yemen está camino de ser un nuevo Afganistán por el conflicto cercano de Somalia y el agotamiento de sus propios recursos; Pakistán, país aliado de Estados Unidos, es incapaz de controlar el terrorismo fundamentalista; el Estado en Myanmar se está deslegitimando por la férrea opresión que ejerce, y que no recibe ya atención internacional.


La atención vendrá, como muchas veces, cuando ya sea demasiado tarde. Cuando Yemen o Pakistán sean nuevos focos del terrorismo, o se instalen nuevos gobiernos, que desplacen a los viejos por su inoperancia, pero que no solucionarán los problemas de la población.


La crisis económica no hace sino empeorar la situación, ya de por sí precaria, de muchos países. Es el llamado efecto latigazo, en países muy dependientes del comercio de sus materias primas. Los precios suben de forma muy rápida y se desploman aún más rápido. Recordemos la crisis del precio de los alimentos en Asia. Mayor consumo, descenso de producción… y cambio climático.


Los que, desde hace treinta décadas, elevaron a la cualidad de sagrado la desregulación económica, la iniciativa individual como motor principal de creación de riqueza, la precariedad del Estado de Bienestar y un pragmatismo profundamente amoral en cuestión de alianzas con las dictaduras más abominables del mundo y la explotación desmesurada de los recursos, tanto humanos como del planeta, sin pensar en las consecuencias.


Si millones de personas pasan hambre o son represaliadas por sus gobiernos, no es por su falta de iniciativa individual, como lo achacan los paleoliberales. Es por favorecer como única iniciativa la de las altas finanzas, omnipotentes gracias a las pocas o nulas regulaciones, capaces de llegar a acuerdos con los peores tiranos o de explotar sin piedad a millones de trabajadores desesperados. Más de la mitad de la población muere de penuria por culpa de esa doctrina diabólica. Por culta de esa misma doctrina existe esta crisis.


Por lógica, por solidaridad humana y por moral, hay que responder. Una rebelión cívica. Pero de verdad. Los grandes esfuerzos que emplean algunos sectores sociales en su autoproclamada rebelión cívica bien pueden emplearse para, con más dureza si cabe, exigir un cambio del orden existente y no comportarse como marionetas. En el año 494 antes de nuestra era, los plebeyos de Roma se retiraron al Aventino como presión a los patricios, a los que no les quedó más remedio que ceder a sus peticiones. No habrá alternativa, socialdemócrata, progresista, o simplemente moral, al paleoliberalismo renqueante, si no hay dura respuesta desde abajo.


viernes, 21 de agosto de 2009

Impuestos

Es muy común en los conservadores españoles que cuando se habla de subir los impuestos a las rentas más altas, salten prestos a atacar la medida, en lo que no deja de ser una actitud hipócrita e insensible. Si algo bueno deben tener los conservadores, es la defensa encarnizada de la cartera de sus bases y propia.


No deja de resultar paradójico que aquellos que se arrogan ser los únicos defensores de España sean los que menos dispuestos están a ayudar al conjunto de la sociedad. Entonces España es sólo sus intereses. Javier Arenas, tan dispuesto como siempre a utilizar cualquier cosa contra la Comunidad Andaluza, pone como ejemplo a seguir el modelo de desarrollo de la costa de la región. ¡Oh, se creen que somos tontos! Contemplar el desarrollo de la costa andaluza es ver lo que décadas de atropellos urbanísticos han hecho a las playas, a las ciudades y al paisaje. Un crecimiento sin planificación que empieza a ser insostenible, si no lo es ya. Pero, para darle a Arenas su justa respuesta, ¿no es acaso la Comunidad de Andalucía la que está desarrollando los planes de ferrocarriles para resolver en parte el gran problema de desplazamientos de núcleos urbanos tan mal comunicados, sólo en carretera y autobús? El Corredor de la Costa del Sol y el Metro de Málaga, entre otros.


En definitiva, la “reflexión personal” del ministro Blanco debería convertirse en una propuesta que bien podría discutirse en Consejo de Ministros y aplicarse. No como una medida transitoria en estos momentos que cae la recaudación, sino plantearse muy seriamente los modelos económicos nórdicos. También implican un cambio de mentalidad, que muchos pasen de hipócritas a ver que el moralmente obligado ayudar más y pagar más cuanto más se tiene. Los que más ganan, que dicen creer en el Evangelio o los que dicen ser los defensores de la nación, que se vea hasta qué punto se sacrifican por la “patria”.


Viendo las respuestas de sus defensores, los conservadores, no se puede dejar de recordar en aquello que dijo Zapatero: patriotas de hojalata.


PD: en respuesta a la adivinanza que puse el 12 de agosto, hay que decir que Bitdrain se acercó más a la respuesta. Aunque el programa es agradable a la vista, la realidad fue que quedó en nada. El partido que redactó este avanzado programa fue, antes de alcanzar el poder, el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini. Por eso no bajemos la guardia ante esos nuevos partidos que se dicen de la libertad y que se están alzando en Europa.

lunes, 17 de agosto de 2009

El Conde Sisebuto

Joaquín Abati Díaz (1865-1936)

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.
-
Lo habitaba un gran señor,
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto
y su esposa, Leonor,
-
y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
que atendía por Mariana,
-
y su cuñado, Vitelio,
Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y su hijo mayor, Rogelio.
-
Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,
-
noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.
-
En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
-
Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.
-
Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.
-
Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!
-
Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
- ¡Me ha dado mico mi amada
-exclama-, ¡vaya un apuro!
-
De pronto algo que resbala
siente sobre su cabeza;
extiende el brazo y tropieza
con la cuerda de una escala.
-
- ¡Ah!... -dice con fiero acento.
- ¡Ah!.. -vuelve a decir gozoso.
- ¡Ah!.. -repite venturoso.
- ¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.
-
Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde,... ¡la Pepa!
-
En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
lo seca bien con serrín.
-
- Lisardo... mi bien, mi anhelo,
único ser al que adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,
-
¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes, Lisardo amado?
Y él responde: - Siento frío.
-
- ¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esta manta.
-
- Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
- Yo te adoro como un niño.
-
- Mi pasión raya en locura,
- La mía es un arrebato.
- Si no me quieres, me mato.
- Si me olvidas, me hago cura.
-
- ¿Cura tú?, ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!
-
Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es mi padre muy bruto,
-
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.
-
- Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!
-
En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
- ¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.
-
Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...
-
- ¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?
-
Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.
-
Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.
-
El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
-
También quedó el conde loco
de resultas del espanto.
El perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.
-
Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,
-
de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,
-
de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.
-
Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,
-
que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Juego de verano: adivinanzas

Os pongo el programa de un partido político, del que no diré su nombre. Con ello propongo que adivinéis a qué partido pertenece, qué ideología muestra… sin buscarlo por otras fuentes, como Internet, sólo por la lógica. Meditadlo bien, la solución la daré pronto.


Para el problema político:

a) Sufragio universal con escrutinio de lista regional y representación proporcional […].

c) Abolición del Senado

d) Convocatoria de una Asamblea nacional que tendrá como labor esencial establecer la forma de constitución del Estado.

e) Formación de consejos nacionales técnicos del trabajo, de la industria, de los transportes, de la higiene social, de las comunicaciones, etc., elegidos por las colectividades profesionales o de oficio; con poderes legislativos y el derecho de elegir un comisario general con los poderes de ministro.


Para los problemas sociales:

a) La inmediata aprobación de la ley que garantice y asegure la jornada de ocho horas.
b) Establecimiento de un salario mínimo.

c) Inclusión de los representantes obreros en la ejecución técnica de la producción industrial.
d) Traslado de industrias y servicios públicos a las organizaciones proletarias (aquellas que hayan adquirido la suficiente madurez moral y técnica para ello).

e) La nacionalización inmediata de los ferrocarriles y de todos los medios de transporte.
f) Modificación de las leyes sobre el seguro de vejez e invalidez. Establecimiento del límite de edad en 55 años en 1 lugar de 65.


Para los problemas financieros:

a) Establecimiento de un fuerte impuesto sobre el capital, de tal manera que obre como nivelador parcial de la riqueza.

b) Confiscación de todos los bienes propiedad de las órdenes religiosas.

De vuelta de vacaciones

El que escribe, en Gibraltar


"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

Bienvenidos

Bienvenidos al Árbol Socialdemócrata, un sencillo blog que pretende dar su pequeña aportación a los ideales del socialismo democrático y de la libertad.

Os invito a leerme, no sólo por afinidad, conformidad a lo escrito o discrepancia, sino para que cada uno cree conciencia propia y ajena. Todos tenemos que contribuir a la libertad, ser una nueva ventana a la esperanza por un mundo mejor.

¡Piensa por tí mismo!

"El pueblo no debería temer a sus gobernantes, son los gobernantes los que deberían de temer al pueblo"

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En nuestros conflictos políticos, la República tiene que ser una solución de término medio, transaccional y la válvula de seguridad contra sus desaciertos es el sufragio universal. Lo que se pierde en unas elecciones, puede recuperarse en otras. Nada duradero se funda sobre la desesperación y la violencia. La República no puede fundarse sobre ningún extremismo. Por el solo hecho de ser extremismo, tendría en contra a las cuatro quintas partes del país.

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