viernes, 13 de marzo de 2009

Secreto bancario


La cámara de los fascios


La nueva gracia de Berlusconi es querer reformar los reglamentos de las cámaras del Parlamento italiano para permitir que los jefes de los grupos políticos voten por todos los diputados de su mismo partido. Esto, si fuera en el Club de la Comedia, podría darle algún aplauso. En la realidad, le han llovido críticas hasta de su mismo partido.

Pero no deja de ser algo sintomático, una evolución temida en esta degradación del sistema parlamentario, en el cual los partidos políticos acaban sustituyendo ejecutivo y legislativo, y en ocasiones el judicial, por las decisiones unilaterales de sus cúpulas dirigentes, sin posibilidad de control.

Si al final resulta que ejecutivo, legislativo y judicial acaban siendo responsables ante el partido, y la ciudadanía se la reduce a emitir un voto bajo la consigna de “los otros son peores”, ¿dónde queda garantizada la soberanía nacional, que reside en el pueblo?

Montesquieu ya señalaba que todo régimen político posee una tendencia autodestructiva, algo que también puede verse como permanente evolución. En realidad, la flexibilidad necesaria en toda estructura constitucional permite el desarrollo de prácticas políticas perniciosas y, posiblemente inevitables. Según el organigrama constitucional, el poder legislativo controla la acción de gobierno del ejecutivo. En la realidad, a esto se le añade que el ejecutivo está formado por el líder o líderes del partido o coalición gobernante, y estos partidos controlan a la mayoría parlamentaria con un argumento muy fuerte: el que se mueve no sale en la foto, como dijo acertadamente Alfonso Guerra en su día. El que se sale de la regla no repite en las listas.

Entonces, el siguiente paso es el berlusconismo, y sus ocurrencias. Con todo lo anterior expuesto, ¿no es lógico que lo siguiente sea pedir el voto en bloque, decidido por el jefe parlamentario? No sé por qué vendrá a mi recuerdo los Estados Generales del reino de Francia, donde el voto era por estamento y no por cabeza. ¡La reclamación del Tercer Estado, un hombre, un voto, se ve así rota!

Los diputados, representantes del pueblo en su conjunto, dejan de serlo para convertirse en simples números, simples reglas aritméticas para formar o quitar mayorías. Su otro extremo, siendo la Italia democristiana el mayor ejemplo, es el excesivo personalismo, que conlleva a la inestabilidad, el fraccionalismo exponencial y al trapicheo, siendo su máxima degeneración Tangentopolis. Ambos extremos, degeneraciones del parlamentarismo, se alejan de la ciudadanía, a la que se le otorga el "poder" de ratificar, cual plebiscito, las prácticas políticas.

No queda espacio para la reflexión, para los estadistas, el buen juicio o algún mínimo resquicio de virtud. Es, simple y llanamente, pasarse.

Rousseau defendía una ciudadanía cívica para evitar la degradación. Es ese punto el que menos se ha desarrollado en la democracia actual. Irónicamente, la democracia fue posible por la constante presión de los individuos, con masas tras ellos, más cívicos, o civicistas, que nosotros. Es quizá una de las ironías de la democracia, su muerte por éxito. En este caso, por ejemplo, Educación para la Ciudadanía alberga una ligera esperanza de crear ciudadanos cívicos… quizás por eso mismo es tan combatida por algunos sectores. La ciudadanía activa es una cura necesaria a esa degradación del sistema.

jueves, 12 de marzo de 2009

Resultado obvio


El resultado de la Comisión fraude de investigación no depara sorpresas. Ya es significativo que quien está dictando su resolución no es la misma Comisión, sino Granados.

¡Ay, pobre democracia madrileña, entregada a esta satrapía que no conoce vergüenza, decencia ni buen hacer!

¡Ay, qué risa esta separación de poderes, donde un miembro del ejecutivo dicta las resoluciones de una comisión del legislativo!

¡Ay, máxime siendo él el que está al frente de la consejería donde trabajan los espías!

¡Ay, qué sería de la justicia si el acusado ocupara el lugar del juez!

No, no es ya asunto de risa, aunque la risa sea preferible a llorar.

Granados, junto a la labor de David Pérez, portavoz de los conservadores madrileños, dicen que se ha demostrado que no se ha espiado, que no hay presuntos espiados y que todo es una mentira de El País… en suma, el PP es bueno, el PP no espía, todo es un engaño de la oposición y de El País, que son muy malos, tan malos que no consiguen su objetivo de desgastar al Gobierno de Madrid. ¿No era ya un resultado anunciado? En esto el PP demuestra no fallar, aunque sea la insignia más deshonrosa: insultando la inteligencia de los madrileños.

Pero lo que el Partido Popular no puede ocultar es que sí ha habido un desgaste real del Gobierno de la satrapía de Madrid. Esperanza Aguirre, patrona de las empresas que explotan la sanidad y de las sectas religiosas que obtienen terrenos gratis para la educación, está rodeada. El Partido Popular es el Partido de los Presuntos. Por un lado está el presunto espionaje, que muestra una conducta mafiosa, dando una imagen realmente deprimente de la política. Por otro lado está el caso Gürtel, los presuntos que meten la manita en la caja, chantajean y pagan trajes ajenos. Por otro, Rajoy se está volviendo a quedar entre la espada y la pared, por muchas elecciones gallegas que le quieran salvar, apostando todo por Camps y advirtiendo a Aguirre de volver a hacer investigación interna, aunque al final prefiera no hacerlo, para que la gente no se distraiga con lo evidente. Rajoy inclina la cabeza, adiós a esos aires de líder que venían de Galicia.

Eso demuestra que no todo el Partido de los Presuntos cree a Aguirre y su séquito de la satrapía, ¿no?

¿Les renovarán la confianza los madrileños? Quizás, quizás… es una pena, pero los madrileños tienen que ver una alternativa mejor a lo que hay. Se empieza a vislumbrar, pero… siempre está el pero, y si no se quita ese pero, no se podrán quitar a los peperos.

El pensamiento político de Karl Marx y Friedrich Engels (III): El materialismo histórico (El Estado como superestructura)


A la hora de construir el Estado como superestructura con la dialéctica, Marx quiere superar a Hegel. Pone su acento en la producción real y lucha por la vida que es clave para entender las relaciones sociales.

El materialismo histórico busca la causa que más ha influido en los hechos sociales: el desarrollo económico, los modos de producción e intercambio y las relaciones agregadas, que son las luchas de clases.

Marx y Engels parten del hombre frente a la naturaleza. Los hombres luchan contra ella para que satisfaga sus necesidades. Es una lucha individual al principio, pero progresivamente es una lucha social, estableciendo relaciones con otros hombres. Al contrario que lo que sostiene Rousseau, el hombre es sociable, no es nada sin otros hombres. El instrumento que relaciona a los hombres es el trabajo productivo, que permite que los hombres se socialicen y la sociedad se humanice. Cada individuo trabaja en lo que permite su perfeccionamiento.

Ese trabajo acaba no produciendo, se convierte en un elemento distorsionador por la alienación, porque ciertas ideas, objetivándose, acaban sometiendo al individuo y se hace ajeno a lo que produce. Esto se da cuando se divide el trabajo y el hombre es un grano del proceso productivo, se hace ajeno del producto y de sus resultados, con la apropiación de los excedentes productivos por parte de otros individuos ajenos.

Se produce la desigualdad y un enfrentamiento irreversible entre los hombres, con sumisión de unos frente a otros, que controlan los excedentes y hacen que el resto no desarrollen su personalidad y no pueden decidir su destino más que como esclavos. Dejan de ser dueños de sí.

En los procesos de producción la alienación se basa en que uno controla la producción y el otro no. Es correlativo el desarrollo de las fuerzas productivas al desarrollo económico, y les corresponde un determinado medio de producción. A cada modo de producción le corresponde un desarrollo propio y unas relaciones de producción propias: comunitario, esclavista, feudal, capitalista y socialista.

Marx y Engels consideran que los modos de producción son históricos, que se suceden en el tiempo y cada uno sucede al anterior.

No hay nada perpetuo. El cambio es revolucionario cuando hay un desajuste en las relaciones de producción con el desarrollo económico y las fuerzas productivas. El enfrentamiento da a un nuevo desarrollo económico frente a los anacrónicos. Se establece un nuevo modelo económico y social que afecta a otros ámbitos como el político o el cultural.

La historia es la sucesión de los distintos modos de producción. Éste es el elemento para entender el Estado como superestructura.

El comunismo es el fin último, porque es la teoría que establece Marx, si no, no tendría sentido. Es volver al estado de la naturaleza, destruyendo no se sabe cómo al Estado, eliminando las clases y la división del trabajo. Es una teoría utópica y sin más contradicción con el anarquismo que los medios.

La historia de toda sociedad es la lucha de clases, que se enfrenta a lo largo de la historia de forma abierta o sosegada, hasta que uno triunfa y establece un nuevo modelo.

Marx y Engels refieren a las clases en el “Manifiesto comunista”, pero no qué es la clase para ellos. Son el conjunto de individuos que ocupan posición similar en la producción, control y consumo de los bienes. Unos son opresores y propietarios y otros oprimidos y dueños de su fuerza de trabajo, que produce la riqueza social.

Unos se necesitan a los otros para existir. La relación se basa en la explotación de los oprimidos por los opresores, expropiando los excedentes productivos.

En el modo esclavista los propietarios se adueñan de todo, menos algo para que puedan subsistir. En el modo capitalista los trabajadores creen que el salario es la expresión del trabajo productivo, y es un engaño, porque falta una parte, la plusvalía. Marx muestra como la clase opresora se queda con la mayor parte de lo producido por rentas, intereses y beneficios.

El paso siguiente es cuando se produce el antagonismo de clases o enfrentamiento. Debe haber dos elementos para que éste se produzca: el primero, que los opresores no se enfrenten por separado a los oprimidos por separado, todos se unen en una lucha de todos contra todos en agregación; el segundo, que entre todos los opresores y oprimidos surja una identidad o conciencia de que sean conscientes de sus intereses de grupo, que son insalvables y están enfrentados a los otros, sin posibilidad de acuerdo.

Es necesario saber la forma de lucha que se debe utilizar. Hay que tener conciencia de clase, clase para sí y clase frente al resto, y haciendo frente no como sindicalismo sino como revolución porque los intereses de clase son insalvables. Las clases son un elemento fundamental, los sujetos de la historia.

Marx decía que era relativamente difícil que en lugares donde las clases tenían obstáculos, como fábricas, no podían imperar o penetrar las tesis de las clases dominantes, y sí se podía crear conciencia de clase obrera

El control de la producción es igual al dominio político y a tener como su ideología las ideas dominantes de su clase burguesa. Esas ideas presentan un mundo armónico, aconflictivo. Plantean legitimar lo existente y detener la historia. Si los oprimidos asumen las ideas de los opresores se forma una falsa conciencia de clase y aburguesamiento ideológico.

Los burgueses quieren integrar a los oprimidos por el engaño y convencerles que su mundo es mejor. El instrumento que expresa las ideas dominantes para construir ese mundo es el Estado, que lo utiliza con sentimiento de agregación y opresión. El Estado es representante de la sociedad en su conjunto para los burgueses cuando sólo representa a los intereses dominantes para mantener el orden social.

El fin del Estado es garantizar la propiedad de la clase dominante. La definición de dominio sobre la superestructura es que toda la realidad jurídico-política depende de la económica. Muerto Marx, Engels limó esa visión y dijo que no implicaba que el elemento económico definía la superestructura. Afirmaba posibilidades a expensas de otras, pero siempre la consideraba como base, la estructura que sustenta la superestructura política. Retoman a Rousseau y lo corrigen. Los iusnaturalistas siguen a Locke en su estado de la naturaleza, que es bueno pero hay que dar el paso necesario al Estado.

Marx y Engels ven en el Estado la guerra de todos contra todos, el homo homini lupus de Hobbes, la máxima expresión de violencia, un conjunto de instituciones políticas que concentran la máxima expresión disponible e imponible de violencia, organización y represión.

Como Rousseau, quieren volver al estado de naturaleza. El fin de la historia es una sociedad sin Estado, donde desaparecen las clases enfrentadas y por tanto desaparece el Estado. Marx ve en el Estado la opresión, y si el Estado es burgués es una dictadura burguesa y si es obrero es una dictadura del proletariado, porque es la opresión de una clase sobre la otra, pero siempre es explotación y dictadura. Aunque ambas son dictaduras, la del proletariado es transitoria hacia una sociedad sin Estado.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Cinco años sin vosotros


El 11 de marzo de hace cinco años no fue un día entre tantos. Fue un día donde toda España lloró y se solidarizó con las familias de los muertos y asesinados en los atentados terroristas. El horror, el sufrimiento, el dolor y el desconcierto de ese día no será olvidado nunca. Pero tampoco la entereza, sentido cívico e integridad que demostraron los españoles como respuesta, un verdadero orgullo cívico, el verdadero orgullo nacional.

Hoy, a los crímenes mediatizados se les quiere responder con los instintos bajos. Hoy mismo Alemania llora la muerte de tres profesores y diez estudiantes, asesinados por un joven armado de 17 años, más dos viandantes por el tiroteo con los agentes de seguridad.

La libertad, un derecho y un imperativo por el que nuestros antepasados lo dieron todo, no nos puede ser arrebatado por unos asesinos. No podemos callar, no podemos inclinar la cabeza, no podemos dejar obrar a la irracionalidad sin responder con el argumento incontestable de libertad.

Aquel 11 de marzo se nos murió un poquito de nosotros; al recordar aquel 11 de marzo nos invade la tristeza y se nos ensombrece el rostro… pero no se socava nuestro espíritu libre y nuestra firme voluntad de ser, por encima de todas las desgracias y crímenes, combativos con la sinrazón y solidarios con el que sufre.

(Os pongo un extracto de la Elegía de Miguel Hernández, para todos vosotros, los que faltáis)

(…) Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida
.

(Y otro extracto de la autobiografía de Valerie, de V de Vendetta, quizás la parte más trágica, pero hermosa, de esta gran película, que quizá puede expresar mejor que nada lo que se puede sentir este día)

Moriré aquí. Cada centímetro de mí perecerá. Cada centímetro. Salvo uno. Un centímetro. Algo pequeño y frágil, y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo. Nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.

Espero, seas quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren.

Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte... Te quiero. Con todo mi corazón. Te quiero
.

martes, 10 de marzo de 2009

Tú pagas


La soberanía, nacional o popular, reside en la ciudadanía, y los poderes públicos la ejercitan con el consentimiento del Soberano. Sin embargo, la deformación del sistema –inmanente en todo poder– lleva a la curiosa paradoja de que el poder público, prácticamente siempre el ejecutivo, llegue al propósito de hacer pagar en la ciudadanía todos los males existentes. Si el poder económico se encarga de proclamar el socialismo para ricos, y que la ciudadanía pague por errores que no ha cometido, el poder político se encarga, a su vez, de ir podando libertades que le aterran que se puedan desarrollar.

Algo tan nimio como compartir o intercambio de obras puede ser un crimen. Eso es lo que quiere Sarkozy. Ya se intentó en su día en el Parlamento Europeo, pero no tuvieron lo que deseaban. Hay abusos, como puede ocurrir en muchas cosas, en el intercambio de obras, pero, ¿hay en cambio medidas para acabar con el top manta, sus mafias y en rebajar los precios abusivos? Incluso en el intercambio los autores podrían recibir ingresos por derechos de autor, que pueden venir de la publicidad. Por desgracia, no son los autores los que salen beneficiados de esto, pero tampoco si no existe. ¿Beneficiados? Editoriales, discográficas, productoras… un largo elenco: Nosotros pagamos, ellos roban. ¿Piratería? En el top manta. Pero también es piratería pretender cobrar precios altos. ¿Se creen que el arte, la música, la literatura, serán más accesibles así? Incluso por la red se pueden llegar a encontrar textos, que ya no películas o canciones, que en una tienda, librería o supermercado de un país no existe.

Compartir es un paso de la democratización que puede venir con Internet. ¿Abusos? Las imágenes de pederastia, violaciones, violencia. Pero, ¿debe pagar la totalidad por la minoría? Es algo tan siniestro como la Patriot Act. No se deja de investigar y arrestar a quien vulnera la ley, como es el caso de los pederastas. Entonces, al resto que comparte cosas normales, que se la deje en paz. ¿Esto es con ánimo de lucro? ¡No! Si se quiere, que se regule a bien las descargas, incluyan la capitalista publicidad para que dejen de quejarse esas compañías tragonas, pero que no se coarte la libertad.

¿Quiere Sarkozy salvar a los autores… o a las grandes compañías? Ah, pillín… Esperemos que la Asamblea Nacional francesa no dé un condenatorio sí al recorte de esta pequeña democracia socialista de Internet.

Mientras, ya se está espiando. Qué bonita democracia, donde se espía lo que hacen sus ciudadanos. ¿No era la Oceanía de "1984" de Orwell donde se hacía lo mismo?

Cuidado, cuidado… nos quitan la libertad.

Adiós, comisión, adiós


El Partido Popular se ha cansado de apenas cuatro sesiones y once comparecencias para dar por acabado la Comisión fraude de investigación. Por una parte hay que agradecerles que no sigan ni un minuto más con esa farsa, por otra hay que ver lo evidente que resulta el miedo en este PP madrileño rodeado de espías y ladrones.

Los conservadores argumentan que los partes de seguimiento eran falsos, basándose en información de El Mundo, aunque información y El Mundo sean conceptos radicalmente opuestos: El País se mantiene (mirad la foto de arriba). Entonces, ¿para qué todo esto? ¿Monta Rajoy una investigación interna para… “pasar el rato”? ¿Para qué llaman a comparecer a ex consejeros de Leguina a la comisión fraude? ¿Se robaron ordenadores para nada? Los argumentos se caen y las mentiras afloran.

¿Quizás quiere tapar Aguirre la cadena de noticias sobre el caso Gürtel con esto?

Como ya se sabía, la comisión dirá su resolución, ya pensada de antemano (¿a que dirá que todos los del PP son buenos, sin espías y sin mácula?) y con un resultado conocido, no hacen falta bolas de cristal en este nuevo capítulo de insultos a la ciudadanía.

En definitiva, ha sido un placer contemplar este número de circo; no ha sido muy divertido, sino más bien exasperante y conocido de antemano. ¿Actuará la justicia en búsqueda de la verdad? Mientras Esperanza Aguirre no sea tan pródiga en amigos en el Poder Judicial como su colega valenciano…

Pero no se olvida. Ni de espías, ni de ladrones. Y se seguirá en la brecha sin descanso.

lunes, 9 de marzo de 2009

La lucha al Estado democrático (IV)


Confieso que no me entusiasma el ideal de vida que nos presentan aquellos que creen que el estado normal del hombre es luchar sin fin para salir de apuros, que esa refriega en la que todos pisan, se dan codazos y se aplastan, típica de la sociedad actual, sea el destino más deseable de la humanidad”.


John Stuart Mill


El socialismo, entonces, se alzó como la doctrina que pretendía acabar con las injusticias del Estado liberal. El socialismo sólo se puede entender con el liberalismo, como derivación del liberalismo y mejora del liberalismo. La superación. El paso siguiente.


Marx dijo que el proletariado haría la revolución en nombre de la inmensa mayoría, que la dictadura del proletariado sería la alternativa a la dictadura de la burguesía, como paso previo a la sociedad sin clases y sin Estado. El Estado era el aparato de represión de la burguesía dominante contra el proletariado dominado.


Los partidos obreros, más que a la revolución violenta, jugaron la carta del reformismo parlamentario. Y se consiguieron mejoras, o se llegó pacíficamente al gobierno, como en Suecia a inicios de los años treinta. En ese juego adoptaron implícitamente el revisionismo de Berstein o las tácticas de Kautsky, al tiempo que se mantenía el lenguaje revolucionario. Esta doble práctica posibilitó la labor de la socialdemocracia para la democratización del sistema al tiempo que la idea de revolución y sociedad socialista permanecían como el futuro categórico.


¿Qué pretendían aquí? Bernstein sostenía que la revolución, aunque no se debía renunciar a ella, sin embargo sí debía alejarse, “por si acaso”, debió pensar, mientras la socialdemocracia se metía de lleno en la lucha por la democratización y la cuestión social. Kautsky, en cambio, nunca abandonó la idea de revolución. Esta siempre seguía allí, llegaría cuando las condiciones subjetivas estuvieran maduras. Mientras, la labor socialdemócrata sería la lucha parlamentaria y la educación de las clases trabajadoras. ¿No convergen en algún punto estos dos próceres del socialismo, que una vez lideraron corrientes divergentes pero unidas?


El socialismo, tal como lo veían, tal como lo veía Pablo Iglesias, era la superación del liberalismo, partiendo de él, conociéndolo (Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo). Los partidos socialdemócratas cumplían esa misión hacia la democracia y hacia la libertad.


Hasta la gran fractura…

Además, chantaje


¡Cómo está el patio! Ahora, verse con cualquier persona es motivo de sospecha… para Esperanza Aguirre, porque Prada fue espiado también en un encuentro con el ex presidente de esa desgracia mediática que se llama Telemadrid, los dos caídos en desgracia para la presidenta (otra desgracia) de Madrid. La presidenta no sabe, la presidenta no dice, pero ¡se espían a los caídos, a los sospechosos y a los enemigos de la presidenta!

De la corrupción venimos y a la corrupción vamos. Del espionaje a meter la manita. El País dice que el no-líder de la no-oposición fue chantajeado por Francisco Correa, presunto corrupto pero cierto encarcelado. A Rajoy y a Palmou, secretario general de los conservadores gallegos, se los grabó hablando de las menudencias del imbatible Fraga allá por 2003. “El viejo está gagá”, parece ser que dijeron. Y se les comunicó que existía la grabación y Correa vino a decir que podía “solucionarlo”. Esto es ya una mezcla de El Padrino y Los Soprano, de todo cabe en este PP que nos toca aguantar. Y Palmou y Rajoy hicieron bien y no cedieron, algo íntegro hay que reconocerles. Sí, en eso Rajoy demuestra buena práctica; porque como dice el dicho, una vez al año no hace daño.

Aunque esta integridad no quita que Rajoy siga obcecado en preferir un partido corrupto a un partido con corruptos, pero a punto de echarles a patadas. Cuando en un hogar se hace limpieza se deja todo limpio, no sólo se quita lo que se ve; hay que limpiar por todos los rincones. Por eso, no valen dimisiones de alcaldes, si no van acompañadas de más explicaciones, investigaciones y/o dimisiones. Que den explicaciones los señores Granados, González, Camps, Aguirre, Matas… pero, a poder ser, no delante de sus amigos, porque entonces lo llevamos claro.

¡Joder, qué tropa!, dijo el Conde de Romanones en su tiempo. Sí… qué tropa, qué tropa la de estos años que nos tocan vivir, donde la política se hace a golpe de favor y de chantaje, jugando con el designio ciudadano, además de coartarlo. Ya ni con ironía hace gracia.

Qué tropa, qué tropa…

sábado, 7 de marzo de 2009

De rositas


Paralelamente a las primeras comparecencias en la Comisión fraude de investigación, dimiten los alcaldes de Pozuelo y de Arganda del Rey, en Madrid. Bravo, podríamos decir. Pero no se puede decir porque a la Comisión fraude del espionaje se le suman las dimisiones fraudes para tapar los fraudes de los conservadores. ¿Valencia? ¿Baleares? ¿Alguien dimite? ¿Quieren tapar con estas dimisiones a cargos más importantes? ¿Cargos que, quizá, alcancen alguna presidencia? Fraude, fraude y más fraude. Unos meten la mano en la caja, otros hacen negocio de esa caja, otros tapan a los cargos que amparan esas manos y negocios: todos engañan, todos mienten y todos siguen.


Y se irán de rositas, porque no se hace nada. La justicia hace su trabajo, pero es algo lento y no se corresponde con la necesidad mediática que exige la ciudadanía. La política sí puede obedecer a ello. Y como la política no puede juzgar, los políticos al menos pueden denunciarlo, dar la lata y ofrecer nuevos horizontes por los que elegir. Pero, ay de los que tienen amigos de esos de los favores y tejemanejes. Ésos sí se irán de rositas. O De Rosa.

"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

Bienvenidos

Bienvenidos al Árbol Socialdemócrata, un sencillo blog que pretende dar su pequeña aportación a los ideales del socialismo democrático y de la libertad.

Os invito a leerme, no sólo por afinidad, conformidad a lo escrito o discrepancia, sino para que cada uno cree conciencia propia y ajena. Todos tenemos que contribuir a la libertad, ser una nueva ventana a la esperanza por un mundo mejor.

¡Piensa por tí mismo!

"El pueblo no debería temer a sus gobernantes, son los gobernantes los que deberían de temer al pueblo"

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En nuestros conflictos políticos, la República tiene que ser una solución de término medio, transaccional y la válvula de seguridad contra sus desaciertos es el sufragio universal. Lo que se pierde en unas elecciones, puede recuperarse en otras. Nada duradero se funda sobre la desesperación y la violencia. La República no puede fundarse sobre ningún extremismo. Por el solo hecho de ser extremismo, tendría en contra a las cuatro quintas partes del país.

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