

No lo reconocerán nunca. Da igual. Somos millones de verdades, millones de alegrías, frente a millones de mentiras.
Resultados:
PASOK (socialistas): 36,6% y 8 diputados
Nueva Democracia (derecha): 32,3% y 8 diputados (-3)
Partido Comunista: 8,4% y 2 diputados (-1)
LAOS (extrema derecha): 7,1% y 2 diputados (+1)
SYRIZA (izquierda): 4,7% y 1 diputado
Los Verdes: 3,5% y 1 diputado (+1)
Reagrupamiento Democrático (derecha): 35,7% y 2 diputados
Partido Progresista del Pueblo Obrero (comunista): 34,9% y 2 diputados
Partido Democrático (liberal): 12,3% y 1 diputado
Movimiento por la Socialdemocracia: 9,9% y 1 diputado
Partido Laborista: 54,8% y 3 diputados
Partido Nacionalista: 40,5% y 2 diputados
En el Mediterráneo, las elecciones europeas vienen a ser un castigo a los tres ejecutivos respectivos. Si bien en el caso de Chipre (zona grecochipriota), único país europeo presidido por un comunista, Dimitris Christofias, el castigo es más bien relativo. El Partido Progresista, comunista, tiene más apoyos que en las legislativas de 2006 (31%) y mejora los votos de las europeas de 2004. En este caso, la derecha gana por un margen muy estrecho y gracias a la caída de los liberales. Los socialdemócratas grecochipriotas también mejoran resultados respecto a las legislativas, de un punto, y consiguen un escaño en el Parlamento Europeo.
En Malta, las elecciones son buenas para el Partido Laborista, también en línea ascendente, derrotando a la derecha maltesa. En los últimos años, el Partido Nacionalista ha venido ejerciendo la hegemonía, con unos muy limitados mandatos laboristas. Las siguientes elecciones serán en 2013, ¿será una nueva victoria laborista, y si es así, breve o de amplia trayectoria?
Y en Grecia, el desgaste al Gobierno ha sido evidente. La crisis económica y las protestas juveniles (que por cierto, han pasado con más pena que gloria) han llevado a la victoria al Partido Socialista, aunque sin grandes avances. La derecha gobernante se ha llevado un gran batacazo, muy lejos de los resultados que les da la mayoría absoluta, 45%, y la extrema derecha y los Verdes han sacado un escaño cada uno, el primero para los ecologistas. Los comunistas y la izquierda, sin embargo, o retroceden o se estancan.
Después de dos legislaturas consecutivas, el liderazgo de la derecha parece llegar a su fin. Aunque no hay que perder de vista el avance de la nueva extrema derecha, LAOS, antes inexistente. Su existencia puede favorecer la victoria socialista, por el sistema electoral y la nueva dispersión del voto de la derecha, que se une al disperso voto de la izquierda. Si hay que hacer una reflexión añadida, hay que observar que los liderazgos de Nueva Democracia y del PASOK siempre han quedado en familia, los Papandreou y los Karamanlis.
La II Internacional estaba relacionada con los partidos socialdemócratas, imitando al SPD, el partido modelo. Desde sus orígenes, la Internacional tuvo la idea de transformación gradual de las estructuras de la sociedad capitalista, separándose del anarquismo y del comunismo.
Tras la Comuna de París, Marx planteó como objetivos la creación de partidos obreros para la lucha parlamentaria y sindical y para hacer la revolución, que profundizase en la conciencia de clase y fueran recogiendo mejoras sociales.
Como los partidos obreros consiguen tener más votos y avances sociales consiguen mejorar la vida de los trabajadores en el sistema. Acentúan su reformismo y su integración en el sistema. La revolución se arrincona al futuro.
Eduard Bernstein intenta adecuar los principios del SPD. Si la política que domina es la gradual, lo que hay que hacer es olvidar la revolución y revisar los presupuestos marxistas. Tras la revolución rusa de 1917 Karl Kautsky, que ha sido el continuador de la ortodoxia frente al revisionismo, se suma a Bernstein y considera que la revolución rusa no es el camino, que sólo se puede hacer por vía democrática.
Estos partidos se dividen entre revolucionarios y reformistas. El SPD reproduce en su seno los grandes debates del movimiento obrero entre las corrientes de Bernstein y de Kautsky.
Esas dos corrientes estaban presentes mucho antes que ellos. En 1875 se fundó el SPD como fusión del partido socialista de Lassalle, reformista y estatalista, y el partido marxista de Wilhelm Liebknecht y August Bebel. En el congreso de Gotha se hizo un ideario común, que Marx atacó en “Crítica del programa de Gotha”, porque defendía un proceso gradual y reformas dentro del Estado. En el congreso de Erfurt de 1891, se dio un nuevo programa, divido en máximo o teórico, elaborado por Kautsky, y otro mínimo o práctico, de Bernstein.
La socialdemocracia es la teoría más pragmática, la transformación desde el interior del capitalismo. Defendía la extensión del sufragio universal masculino y femenino, la libertad de prensa, la de reunión, abogados gratuitos, abolición de la pena de muerte, educación infantil, milicia popular, democracia social, sistema de sanidad, seguros sociales, jornada de 8 horas y prohibición del trabajo infantil, entre otros. El debate es qué corriente debe dominar.
Trotsky, antes de enfrentarse con Stalin contribuye a construir la doctrina leninista y a la que luego contribuyó su rival en la Unión Soviética. La revolución permanente y la internacionalización de la misma son sus planteamientos.
Trotsky justifica el paso de la revolución de febrero a la de octubre sin solución de continuidad (primer pilar), las transformaciones sociales como profundización permanente en todos los ámbitos hacia el socialismo (segundo pilar), de forma paulatina pero sin descanso. Por ello, se opone a la Nueva Política Económica y defiende el comunismo de guerra.
Defiende la globalización de los sistemas económicos porque el capitalismo sobrepasa todas las fronteras. La revolución debe extenderse a los eslabones fuertes y débiles del capitalismo.
Hasta la muerte de Lenin esto no se cuestionó, sino que se adaptó en la política del Komintern o en la URSS, como unión de diversos territorios hasta alcanzar un nivel mundial y universal. Esto choca con el socialismo en un solo país de Stalin. Trotsky publica en 1924 “Lecciones de octubre” y reitera la revolución permanente, reeditado en 1930 en “La Revolución permanente”, en el exilio, pero con las mismas ideas de 1905. Stalin le acusa de denigrar al partido y al pueblo ruso, de no ser capaces de llegar al socialismo.
En 1936, en “La revolución traicionada”, se suma a la socialdemocracia en la acusación de que la URSS es totalitaria y que el partido ha absorbido al proletariado, pero no critica lo anterior a Stalin. Con Stalin se ha degenerado en un cuerpo burocrático, un país aislado y en un pluralismo y una democracia interna eliminada. Es una pausa del capitalismo al socialismo, una negación del mismo y de las contradicciones externas e internas.
Stalin se enfrenta al tercer pilar de las tesis de Trotsky, la expansión mundial. Stalin se basa en la deificación de Lenin, y a él como continuador e intérprete del marxismo-leninismo. Para no contradecirse con Lenin, distingue la construcción del socialismo de la construcción definitiva, que sí necesita la revolución mundial. Lo fundamental es construir primero el socialismo en un solo país, a lo que se deben subordinar el resto de movimientos y partidos comunistas del mundo. Mantiene que el Estado debe seguir existiendo porque el capitalismo mundial aún resiste. Repite los postulados de Lenin de militancia ferviente y de intelectualidad orgánica.
La diferencia es el grado de concentración del poder en manos de una persona. Se recupera la idea del patriotismo ruso para demostrar que los rusos pueden construir el socialismo, hasta que bajo el liderazgo soviético se llegue a todo el mundo.
Resultados
Plataforma Cívica (derecha liberal): 44,4% y 25 diputados (+10)
Ley y Justicia (derecha conservadora): 27,4% y 15 diputados (+8)
Alianza Democrática de Izquierda: 12,3% y 7 diputados (+2)
Partido Popular Polaco (agrarios): 7% y 3 diputados (-1)
Partido Democrático Cívico (derecha): 31,4% y 9 diputados
Partido Socialdemócrata: 22,4% y 7 diputados (+5)
Partido Comunista: 14,2% y 4 diputados (-2)
Unión Cristiana y Democrática: 7,6% y 2 diputados
Unión Cívica Húngara (derecha): 56,4% y 14 diputados (+2)
Partido Socialista Húngaro: 17,4% y 4 diputados (-5)
Movimiento por una Hungría Mejor (euroescépticos): 14,8% y 3 diputados (+3)
Foro Democrático Húngaro (democristianos): 5,3% y 1 diputado
Socialdemocracia: 32% y 5 diputados (+2)
Unión Democristiana: 17% y 2 diputados (-1)
Partido de la Coalición Húngara (minoría húngara, derecha): 11,3% y 2 diputados
Movimiento Cristiano Democrático: 10,9% y 2 diputados (-1)
Movimiento por una Eslovaquia Democrática (populistas): 9% y 1 diputado (-1)
Partido Nacional Eslovaco (extrema derecha): 5,6% y 1 diputado (+1)
Partido Democrático Esloveno (derecha): 26,7% y 2 diputados
Socialdemócratas: 18,5% y 2 diputados (+1)
Nueva Eslovenia (democristianos): 16,5% y 1 diputado (-1)
Democracia Liberal de Eslovenia: 11,5% y 1 diputado (-1)
Zares (En Serio, social liberales): 9,8% y 1 diputado (+1)
Partido Socialdemócrata: 31,1% y 11 diputados (+1)
Partido Democrático Liberal: 29,7% y 10 diputados (-6)
Partido Liberal Nacional: 14,5% y 5 diputados (-1)
Unión Democrática Húngara (minoría húngara): 8,9% y 3 diputados (+1)
Partido Gran Rumania (extrema derecha): 8,7% y 3 diputados (+3)
Elena Băsescu (independiente, hija del Presidente): 4,2% y 1 diputado (+1)
Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (derecha): 24,4% y 5 diputados
Coalición por Bulgaria (socialistas): 18,5% y 4 diputados (-1)
Movimiento por los Derechos y las Libertades (liberales): 14,1% y 3 diputados (-1)
Unión Nacional Ataka (extrema derecha): 12% y 2 diputados (-1)
Movimiento Nacional por la Estabilidad y el Progreso (partido del ex rey): 8% y 2 diputados (+1)
Coalición Azul (derecha): 7,9% y 1 diputado (+1)
De Europa Central podemos sacar en conclusión varias cosas. Los partidos euroescépticos bajan, pero persisten. Partidos como Ley y Justicia, Ataka, Gran Rumania, los Nacionales Eslovacos y el Movimiento por una Hungría Mejor reciben un nivel de votos importante, pero que básicamente sólo se manifiesta como voto de protesta en las elecciones nacionales. Mención aparte al polaco Ley y Justicia. Otros partidos euroescépticos, como los polacos Autodefensa y la homófoba Liga de las Familias Polacas se han quedado fuera.
El arco político lo domina el centroderecha y la socialdemocracia, ésta con unos porcentajes bajos. En Hungría, el partido de la derecha ha sacado el 56% de los votos. Eso se explica por los escándalos surgidos del Gobierno de socialistas y liberales (estos últimos se han quedado fuera del Europarlamento), que con toda probabilidad son el anticipo de la derrota socialista en sus elecciones generales. Las mentiras se pagan, quizás eso les haga plantearse sus modos, antes de acabar como la izquierda polaca, aún sin haberse limpiado de la imagen corrupta cuando ejerció gobierno.
Mención especial a dos países con recientes Gobiernos de izquierda. El de Eslovaquia es la curiosa coalición de los Socialdemócratas, ganadores con amplio margen frente a los demás, y los Nacionales Eslovacos, por lo que han sufrido muchas críticas desde la Unión. Pero las quejas son un día y luego priman las razones de Estado, como con Haider en Austria. En Eslovenia, el partido socialdemócrata ha mejorado sus resultados, aun sin ganar, siguiendo con la línea ascendente.
Donde más baja la derecha es en Rumania, a favor de socialistas, extrema derecha y la hija del Presidente, cobrándose el castigo por su anterior paso por el Gobierno. En todos estos países la participación ha sido, como en muchos otros, raquítica (24% en Polonia).
Parece muy extendida la idea de que el Parlamento Europeo es un órgano muy alejado de sus problemas, pese a todos los beneficios que produce la Unión. El Europarlamento es la asamblea democrática más grande del mundo, pero es de las menos votadas. La idea de votar en clave nacional es muy lesiva para la construcción europea, el refugio de las formaciones nacionalistas y euroescépticas. No es lógico que para llegar a hacer una simple declaración sobre los derechos civiles, tenga que ser de adhesión voluntaria, sólo para satisfacer a Polonia, entonces bajo el dominio total de los gemelos Kaczynski. Europa no se construye a varias marchas. Todos juntos hacia un mismo objetivo, la Unión.

En Honduras ha ocurrido, por el desarrollo de los acontecimientos, dos golpes, un golpe y un contragolpe o un plebiscito dudoso de legalidad y la reacción de la clase política. Como se quiera llamar, pero lo que sí ha habido es una actuación alejada del rigor democrático, con la ciudadanía como comparsa pasiva.
Hay que comprender lo que ha pasado: Manuel Zelaya, presidente de Honduras, y ahora derrocado por el Congreso y el Ejército, pretendía llevar a cabo una consulta popular sobre la conveniencia de crear un proceso constituyente que reformase
Como en Irán, donde la fracción reformista de la clase dirigente intenta manipular a las masas únicamente para ocupar el poder, sin preocuparse de ahondar en la libertad, la democracia y los derechos civiles, los acontecimientos hondureños son una muestra más de la lucha de élites por el poder. Están todos los elementos: un dirigente populista, frente a la reacción de la conservadora clase política y judicial, que teme perder poder.
La ventaja y desventaja de los sistemas políticos hispanoamericanos es la limitación de mandatos, a imagen de los Estados Unidos, como mejor modo de evitar la tiranía. En teoría, basta recordar los años de hegemonía del PRI en México. Ahora, los segundos o más mandatos presidenciales están empezando a formar parte de la cotidianeidad. En Argentina se consiguió bajo Carlos Menem, en Brasil con Cardoso, en Venezuela con el populismo chavista, en Bolivia con Evo Morales. La idea del segundo o más mandatos ha estado siempre presente en la historia, no sólo en estos casos, más contemporáneos.
Recordar la época de
La falta de consolidación democrática es un fenómeno que está empezando a llegar sólo en las últimas décadas, y exigiendo una elevada moderación. Esta falta de consolidación impidió que hubiese políticas ambiciosas de educación y bienestar hacia la amplía mayoría, relegada. Ésta tuvo que apoyar a dirigentes populistas para ver colmadas sus aspiraciones. Estos dirigentes no han sido sino personalidades pertenecientes a la élite dirigente, a la búsqueda del poder.
El mejor ejemplo de integración política de las masas han sido los países anglosajones, Estados Unidos y Gran Bretaña. Las sucesivas reformas electorales británicas, su elevada cultura cívica y el realismo, sin abandonar la presión, de las clases populares y sus organizaciones han evitado que Gran Bretaña haya conocido un régimen reaccionario o radical. La consolidación democrática en Hispanoamérica se puede constatar con toda seguridad en Chile (donde una posible alternancia hacia la derecha sea su prueba de fuego) y en Brasil (Lula ha renunciado a un tercer mandato y la oposición ha mostrado su interés en mantener sus reformas). En Argentina, parece estar a las puertas de la normalidad, a la espera que sus formaciones peronistas y antiperonistas se conformen en dos polos. En Colombia, un tercer mandato de Uribe es la construcción de una “democracia” débil con la excusa del terrorismo. En otros países, como México, aún pesan las sospechas de fraude electoral de las últimas elecciones, o en Venezuela se debe esperar el respeto de los dirigentes hacia la oposición, y el de éstos a evitar recurrir al golpismo.
Así se explica estos dos golpes consecutivos, una mera muestra de la lucha de las élites, tornándose cánceres de la democracia y la prosperidad. El pueblo, como siempre, es mero espectador y, en el peor de los casos, carne de cañón.
En Italia, Berlusconi acusa a sus enemigos políticos y mediáticos de tejer un plan para derrocarle. Pero el verdadero plan que existe en Italia es la destrucción de la legislación racional para encumbrar un nuevo régimen a medida del Ducetto. En sus años de presidencia del Consiglio, Berlusconi ha ido sacando adelante leyes aberrantes, destinadas a hacerle impune frente a la justicia, a facilitarle ganar las elecciones y a cercenar la libertad. Todo ello de una forma que más bien recuerda al período de construcción del régimen fascista, en los años veinte, que a una democracia del nuevo siglo.
Sus fiestas privadas son eso, sus asuntos privados, y es libre de hacerlas. Si ya hay irregularidades, como droga, fondos estatales para llevar a sus invitados, o prostitución, esa parte es asunto de la justicia. Si todo ello, además, entra en contradicción con la moralidad conservadora y cristianizante que quiere imponer para el resto de italianos, entran también sus conciudadanos a ejercer su opinión.
La segunda vuelta de las elecciones municipales, celebradas los pasados domingo y lunes, ha supuesto una victoria incompleta para la derecha italiana, pero también han afirmado al Partido Democrático como alternativa al berlusconismo. En Bolonia (373.000 hab.), la izquierda ha obtenido el 60,7% de los votos. En Florencia (366.000 hab.), el 60%. En Bari (región de Abulia), con 365.000 habitantes, también el 60%. En Padua, en el Véneto, con 210.000 habitantes, el 52%. En otras ciudades donde se han celebrado elecciones los resultados han quedado así:
Prato (180.000 hab.): derecha 50,9%, izquierda 49,1%
Foggia (156.000 hab.): izquierda 53,4%, derecha 46,6%
Ferrara (133.000 hab.): izquierda 56,8%, derecha 43,2%
Forli (110.000 hab.): izquierda 55%, derecha 45%
Terni (109.000 hab.): izquierda 53%, derecha 47%
Ancona (102.000 hab.): izquierda 57%, derecha 43%
Brindis (91.000 hab.): derecha 52,5%, izquierda 47,5%
Cremona (72.000 hab.): derecha 51,5%, izquierda 48,5%
Potenza (70.000 hab.): izquierda 59,3%, derecha 40,7%
Caltanissetta (61.000 hab.): derecha 55,2%, izquierda 44,8%
Ascoli Piceno (50.000 hab.): derecha 50,7%, izquierda 49,3%
En las provinciales es donde la derecha se puede apuntar sus victorias:
Provincia de Turín (2 millones de habitantes): izquierda 57,4%, derecha 42,6%
Provincia de Milán (3,7 millones de habitantes): derecha 50,2%, izquierda 49,8%
Provincia de Lecce (787.000 habitantes): derecha 51,1%, izquierda 48,9%
Provincia de Venecia (534.000 habitantes): derecha 51,8%, izquierda 48,1%
Los datos hablan, las municipales para la izquierda, las provinciales para la derecha. Pero las victorias de la izquierda se mueven del 53% al 60%, las de la derecha del 50,2% al 55,2%. Es decir, la izquierda gana con más margen y mantiene muchos apoyos donde pierde. No se puede determinar que la izquierda se mantiene en el pozo tras la vuelta de Berlusconi.
Hay que añadir que junto a la segunda vuelta de las elecciones también se votó por la reforma de la ley electoral, la porcata, concretamente en los puntos de conceder el premio de la mayoría al partido más votado, sin necesidad de depender de sus aliados, y la prohibición de un candidato de presentarse en más de un distrito electoral. El segundo punto es acertado, pero con el primero Berlusconi pretendía quitarse de en medio a la Liga Norte: hay que recordar que en 1994 Umberto Bossi le retiró el apoyo y precipitó su caída. Este referéndum ha sido declarado nulo por la escasa participación, del 20%, e impide cumplir los planes del Ducetto.
En una entrevista a Il sole 24 Ore y a Chi, Berlusconi anuncia que renuncia a su pretensión de ser elegido Presidente de la República, y que no designará sucesor. Su ambición, el Palacio del Quirinal (la Presidencia de la República), le permitiría evadir todas las acusaciones e imputaciones por corrupción cuando deje la presidencia del Consiglio. La idea de que él no elegirá sucesor, algo poco creíble, ya ha hecho afilar las espadas en el centro derecha italiano. Sus posibles sucesores son Giulio Tremonti, ministro de Economía; Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia, pero señalado como conspirador por el premier. El último es Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y antiguo líder de la posfascista Alianza Nacional. Fini se ha configurado como la oposición interna y realista a Berlusconi, la voz de la conciencia de la derecha. Pero también por eso es un candidato amable hacia la izquierda.
Sea quien le suceda al frente del centro derecha, la renuncia de Berlusconi es un éxito para la libertad de Italia. Sin él, el centro derecha podrá volver a la división, y la izquierda aún tiene tiempo para recapacitar sobre su estrategia. La izquierda italiana tiene la capacidad de hacer llegar un discurso real de eficiencia y gestión transparente de la política. Podremos ver muchos paralelismos con la realidad política de Madrid y Valencia, aquí en España. Liderazgos derechistas consolidados, indiferencia hacia la corrupción y una gran campaña por convertir a sus sociedades en la reserva espiritual de la derecha, sin complejos contra la izquierda. Lo que en Italia ha hecho Berlusconi, no debemos permitirlo aquí. La batalla por la hegemonía continúa.
Resultados
Partido Socialdemócrata: 24,4% y 5 escaños
Partido Moderado: 18,8% y 4 escaños
Partido Liberal: 13,6% y 3 diputados (+1)
Partido Verde: 11% y 2 diputados (+1)
Partido Pirata: 7,1% y 1 diputado (+1)
Partido de la Izquierda: 5,7% y 1 diputado (-1)
Partido del Centro: 5,5% y 1 diputado
Cristianodemócratas: 4,7% y 1 diputado
Partido Coalición Nacional (derecha): 23,2% y 3 diputados (-1)
Partido del Centro (agrarios): 19% y 3 diputados (-1)
Partido Socialdemócrata: 17,5% y 2 diputados (-1)
Liga Verde: 12,4% y 2 diputados (+1)
Libertas-Verdaderos Finlandeses (nacionalistas): 9,8% y 1 diputado (+1)
Partido Popular Sueco: 6,1% y 1 diputado
Cristianodemócratas: 4,2% y 1 diputado (+1)
Socialdemócratas: 21,5% y 4 diputados (-1)
Venstre (Partido Liberal): 20,2% y 3 diputados
Partido Socialista Popular: 15,9% y 2 diputados (+1)
Partido Popular Danés (derecha): 15,3% y 2 diputados (+1)
Partido Conservador: 12,7% y 1 diputado
Movimiento Popular contra la UE (izquierda euroescéptica): 7,2% y 1 diputado
Los países nórdicos han experimentado una bajada del euroescepticismo. Las Listas de Junio de Suecia y Dinamarca, de 3 y 1 escaños respectivamente en 2004, se han quedado fuera. Se mantiene la izquierda euroescéptica danesa y entran los nacionalistas finlandeses, aliados de Libertas.
A grandes rasgos, ha habido una bajada de los grandes partidos. En Finlandia los históricos tres grandes partidos, la derecha, el centro y la socialdemocracia bajan lo mismo que suben los verdes, los nacionalistas y los democristianos. De izquierda a izquierda y de derecha a derecha, aunque la Alianza de Izquierda se queda fuera del Parlamento Europeo. Finlandia parece no experimentar grandes cambios para elecciones legislativas. Fijándonos en su historia electoral, los tres grandes partidos han permanecido estables, muy igualados entre sí, y con Gobiernos amplios y con el Partido del Centro como eje de las coaliciones gubernamentales a izquierda y derecha. El actual Ejecutivo finlandés está formado por Centro y Coalición Nacional, y no parece que vaya a cambiar en las siguientes. Para la presidencia, en la actualidad con la socialdemócrata Tarja Jalonen, aún quedan tres años.
Mona Sahlin, líder de la socialdemocracia sueca
En Suecia los Socialdemócratas han vuelto a ganar las elecciones, circunstancia que no es sorprendente, ya que históricamente detentan el primer puesto a distancia del segundo, por la fragmentación de la derecha en Moderados, Liberales y Centro. Sus pequeños partidos han experimentado cambios: los Verdes doblan sus votos, la Izquierda pierde la mitad de los suyos y entra el Partido Pirata, muy importante en el debate actual sobre la legislación de las descargas de Internet, y su excelente campaña, sin más medios que la Red de Redes.
¿Habrá cambios en las próximas legislativas suecas? Las próximas legislativas están previstas para septiembre de 2010, si no hay cambios. Esas elecciones serán las que determinen si la actual coalición derechista de Gobierno revalida sus apoyos, o si bien los Socialdemócratas vuelven al poder, en que han estado con pocas interrupciones desde los años treinta.
Los sondeos, que dan siempre a los Socialdemócratas el primer puesto, otorgan una ligera ventaja a la alianza progresista (Socialdemócratas, Izquierda y Verdes), que se ha ido acortando en lo que va de año. A su vez, el Partido Moderado se consolida como principal partido de la derecha. Mona Sahlin, la líder de los Socialdemócratas, tiene el gran trabajo de evitar el desgaste del partido desde el Gobierno de Göran Persson y del asesinato de su sucesora Anna Lindh.
Helle Thorning-Schmidt, líder de la socialdemocracia danesa
También tiene el mismo trabajo, en Dinamarca, la líder socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt. Junto con los suecos, son de los pocos partidos socialistas que se apuntan la victoria electoral. Actualmente, la alianza derechista de Gobierno, (liberales, conservadores y populistas), tiene una mínima ventaja sobre la que podrían formar los Socialdemócratas (Social-liberales, Izquierda, Socialistas y Verdes).
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