miércoles, 20 de octubre de 2010

Un profundo cambio en el gobierno


El presidente Zapatero sigue siendo un maestro en el arte de la política. Los últimos días iban corriendo rumores de los posibles cambios, algunos se han demostrado ciertos, otros- de momento- no. Justificándose en tener ya garantizados los apoyos a los Presupuestos del Estado, Zapatero considera que se abre una nueva etapa en la actual legislatura. El cambio ha sido de envergadura, reduciendo de 17 a 15 los ministerios, con la mirada puesta en superar la crisis económica, desarrollar la reforma laboral y volver al diálogo social. Pasaré a hacer una valoración de los grandes cambios del ejecutivo.

Alfredo Pérez Rubalcaba. Se convierte en el "superministro" del nuevo gobierno, sumando Interior el cargo de Vicepresidente primero y portavoz del Gobierno. La apuesta de Zapatero por él es clara, es acertada y con miras al futuro. No sólo mantiene un cargo fundamental para la resolución del terrorismo de ETA, sino que se convierte en la cara del Gobierno frente a la prensa, de la misma forma que María Teresa Fernández de la Vega lo fue estos seis años. Su protagonismo en este cambio de ejecutivo es de tal envergadura que El País, en un análisis de José Manuel Romero, bautiza al nuevo Gobierno como "Gabinete Rubalcaba".

Rosa Aguilar. La histórica ex dirigente de Izquierda Unida, alejada de la coalición de izquierda por sus discrepancias, ve colmadas seguramente sus aspiraciones llegando al Gobierno con Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, en sustitución de Elena Espinosa. Con ella desembarca su popularidad, su imagen de política de izquierda, alejada del radicalismo de la actual IU y sobre todo de su federación andaluza, además de una sólida experiencia de gobierno como alcaldesa de Córdoba y como consejera de Obras Públicas en Andalucía. Con ella, como con el refuerzo de Rubalcaba y la entrada en Trabajo de un ugetista, Valeriano Gómez, el Gobierno mantiene su amplio espectro ideológico desde el centro izquierda y el refuerzo de la izquierda.

Valeriano Gómez. Con un apellido de moda en estos días en el socialismo español, Gómez sustituye a Celestino Corbacho como ministro de Trabajo. El nuevo ministro no es un desconocido en el Gobierno, ya fue secretario general de Empleo cuando Jesús Caldera ocupaba el ministerio. La situación ahora es distinta, con el alto paro y el diálogo con los sindicatos en su peor momento. Paradógicamente, el nuevo ministro se manifestó en contra de una reforma laboral que ahora debe desarrollar, siendo la "materia gris", en palabras de Zapatero, que estaba detrás de la elaboración de dicha reforma. Incoherencia o no, es muestra del problema actual de la izquierda española, sensible a los problemas de los trabajadores, con la responsabilidad de resolver la crisis y con la oposición de los empresarios a cualquier reforma que no se traduzca en más beneficios económicos para la patronal.

Ramón Jáuregui. Entra por fin en el Gobierno, como ministro de la Presidencia. Estos seis años han sido de larga espera, como número dos del grupo parlamentario socialista y como dirigente de los eurodiputados socialistas españoles. Gran conocedor de todas las administraciones del Estado, le hubiera venido más bien el ministerio de Política Territorial, antes de Administraciones Públicas. No hay que olvidar el guiño que supone al socialismo vasco, receloso de los pactos de Zapatero con el PNV por los Presupuestos. Junto con Rubalcaba, supone una apuesta seria del Gobierno por acabar con el problema que plantea ETA, del modo que sea. María Teresa Fernández de la Vega, por su parte, pasará a formar parte del Consejo de Estado, un "premio" a su labor en el Gobierno.

Trinidad Jiménez. Cambia de ministerio, de Sanidad a Exteriores. Es una lástima la marcha de Moratinos, un gran experto en las relaciones internacionales, sobre todo con Oriente Próximo. Posiblemente sea el futuro candidato para la alcaldía de Córdoba. Jiménez tiene también experiencia en temas internacionales, pero el nuevo ministerio puede ser, o ser visto, más como un premio de consolación por las primarias madrileñas que algo merecido por su experiencia. Su paso por el ministerio de Sanidad ha sido loable, con leyes como la reforma del aborto, la ley del tabaco o su gestión de la gripe A.

Leire Pajín... esta es la decisión que menos comparto. Era demasiado bueno sólo la marcha de Bibiana Aído y la integración de Igualdad en un ministerio más acorde como Política Social y Sanidad. Leire Pajín como portavoz del PSOE y secretaria de Organización ha tenido muchas frases desafortunadas, una imagen muy mala, añadida además al caso de tránsfugas de Benidorm, entre los que se encuentra su madre. El año pasado en un curso de la Escuela de Verano Jaime Vera me dio una impresión muy distinta a la que practica ante los medios de comunicación. Sería deseable que demostrata tener un mejor perfil que el que ha desarrollado estos años. Por otro lado, la organización del PSOE queda en manos de Marcelino Iglesias, que no volverá a presentarse a las elecciones aragonesas.

En el resto de ministerios, no ha habido grandes cambios. Carme Chacón no ha ocupado una vicepresidencia, como parecía que podía ocurrir, y así sonar como uno de los activos del partido para el futuro, ya sea Cataluña o la política nacional. Mantiene una buena valoración y un buen perfil como ministra de Defensa. No olvidemos un posible paralelismo con Michelle Bachelet, que fue ministra de Defensa en Chile con Ricardo Lagos. Cristina Garmendia sonaba también para dejar el Gobierno, pero se mantiene. Vivienda pasa a Fomento, en manos de José Blanco, provocando también la marcha de su titular, Beatriz Corredor, del equipo de Miguel Sebastián.

¿Este el Gobierno para lo que queda de legislatura? ¿Entre estos ministros está el "presidenciable", si Zapatero opta por no volver a presentarse? La labor del nuevo Gobierno es salir cuanto antes de la crisis económica y de atajar el alza del paro. Sigue sin tratarse el problema del paro estructural, que ningún gobierno español, socialista o conservador, ha conseguido resolver. Sólo esta cuestión puede justificar una nueva oportunidad al partido en el poder. Otros, sabemos que nunca lo harán, o de una forma que no podrá contentar a los trabajadores.

martes, 19 de octubre de 2010

Viviane Reding claudica


En un momento en que Sarkozy se enfrenta a las huelgas más duras de su presidencia, tiene una pequeña victoria. Una victoria que no es sino una derrota de los ideales que deben regir la Unión Europea. Una vez más, los países grandes de la Unión mantienen su impunidad. No tienen miedo a recomendaciones, a amenazas, a sanciones.

La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, se significó el mes pasado por su oposición a las expulsiones de gitanos decretadas por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Ahora, las amenazas de sanciones contra Francia quedarán en nada, al tener "suficientes garantías" de que las normativas francesas se adaptarán a la legislación comunitaria. Con esta claudicación, la comisaria Reding se come todo lo dicho anteriormente ("Estoy personalmente convencida de que la Comisión no tendrá otra salida que abrir procedimientos de infracción contra Francia"). Se encontró sola en la Comisión Europea hace un mes y se encontró sola frente a la claudicación de los líderes de los países comunitarios ante Francia.

Es una derrota porque la Unión vuelve a manifestar que en su seno no hay reglas iguales para todos. Algunos países, como Francia o Alemania en su momento, pueden no tener sanciones por sus déficits. Grecia no, que pudo haber sido expulsada por la situación económica creada por su anterior gobierno conservador. Portugal es sometida a duros recortes para paliar su déficit y a España se la riñe por sus cuentas públicas, agravadas por la deuda de las autonomías y municipios. Polonia y Reino Unido no tienen por qué cumplir con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Pero Serbia pierde puntos para entrar en la Unión por las manifestaciones homófobas de hace pocos días. Polonia y Lituania, mientras, mantienen o desarrollan legislaciones claramente homófobas. Berlusconi convierte a Italia en una república bananera y los líderes europeos le ríen las gracias al ducetto.

Quienes vuelven a perder son, obviamente, los ciudadanos. No los gobiernos, no las mercancías ni los flujos monetarios, que tienen todas las ventajas para hacer y deshacer, pedir o intentar llevar a cabo reformas laborales y económicas lesivas para los de siempre. Sigue habiendo chivos expiatorios: gitanos en Francia, musulmanes (y entre ellos meten a los turcos) en Alemania. En otras palabras, el diferente. Hace un siglo eran los judíos, los parias de entonces.

No aprendemos. Nos engañan, nos manipulan y nos hacen cada vez más difícil nuestras vidas para que ellos puedan tener más fáciles las suyas. Dejemos de mirar culpables donde no los hay. Levantemos la vista.

jueves, 7 de octubre de 2010

La astucia política de Geert Wilders


Cuatro meses después de las elecciones ya se sabe qué partidos integrarán el nuevo gobierno neerlandés. Tras arduas negociaciones, que abarcaban desde el centro izquierda hasta la extrema derecha, Mark Rutte, líder de los liberales de derecha VVD, formará gobierno con los democristianos de la CDA, ahora cuarta fuerza política de los Países Bajos. Ambos partidos suman 52 escaños de 150. Para conseguir la mayoría parlamentaria, 76 escaños, deberán apoyarse en la extrema derecha del PVV, el Partido por la Libertad de Geert Wilders, que sólo proporcionará apoyo parlamentario.

Es, sin duda, el resultado que más se acercaba a los deseos de Rutte. En junio, comentando los resultados de las elecciones neerlandesas,
aposté por la formación de un gabinete de centro-derecha con el PVV. Argumentaba que era la coalición de gobierno que haría posible un mayor desmantelamiento del Estado del bienestar neerlandés, endurecería la inmigración y sería más beligerante respecto al Islam. La participación de la extrema derecha en el gobierno revelaría "a la opinión pública la esterilidad del odio como programa político" y podría correr la misma suerte que su antecesor ideológico, la Lista Pim Fortuyn, que desapareció como opción política.

Lamento haber estado tan equivocado
, ya que acerté en parte y no en lo importante. Subestimé la inteligencia de Wilders. Evitando el ejemplo de la Lista Pim Fortuyn, consigue eludir la responsabilidad del gobierno pero haciendo que el futuro gabinete de liberales y democristianos aplique sus exigencias. En el acuerdo firmado con ellos, se prevé una reducción de parlamentarios y funcionarios, el ahorro de 18.000 millones de euros, recorte de la ayuda al desarrollo y de la cuota a la Unión Europea. A pesar del recorte social que se prevé, Wilders intenta presentar a su partido como defensor de los jubilados y trabajadores con medidas como mayores ayudas a ancianos y la subida de la edad de jubilación de 65 a 66 años, por debajo de lo que planteaban los liberales.


En las medidas que más interesan a Wilders, la inmigración y el Islam, el nuevo gobierno prohibirá el burka en todo el país, restringirá los fondos públicos a las escuelas musulmanas, las condiciones para la reunificación familiar serán más estrictas, los inmigrantes que no superen los exámenes de civismo serán expulsados y los escolares inmigrantes deberán ir a centros especiales para aprender el neerlandés y alcanzar el nivel de aprendizaje de sus compañeros. Se vigilará la concesión de asilos político de "países peligrosos". Además, se aumentará el número de policías. Y sobre los "coffeeshops" donde se consume legalmente marihuana, deberán convertirse en clubes de socios. A fastidiarse el "turismo de maría".


Así pues, la sombra de Geert Wilders sobre el nuevo ejecutivo será alargada, con la circunstancia de que él se lava las manos de las decisiones impopulares que deberán tomar, pero apropiándose de las populares. Con ello, quiere consolidar el crecimiento de su partido y obtener buenos réditos electorales para próximas elecciones. Para ello, no dudará en mantener el discurso del odio al Islam y la visión de dos civilizaciones enfrentadas: Occidente contra el Islam y su invasión, la inmigración, Occidente como sociedad democrática amenazada por un Islam tiránico e invasor.


Hay dos métodos de controlar a la gente
: asustándola y desmoralizándola. Ya han conseguido desmoralizar a las clases medias y bajas para alejarlas de la socialdemocracia. Ahora las asustan para que no puedan prescindir de la extrema derecha. Wilders quiere ser un líder mesiánico, carismático y providencial para los Países Bajos. En ello, habrá "salvado" a la sociedad neerlandesa: habrá mantenido el orden y los valores tradicionales, una sociedad homogénea y temerosa del poder. Lo conseguirá, claro está, a costa de destruir los mismos valores de democracia y libertad que dice defender.


Actualmente, Geert Wilders está siendo juzgado por los tribunales neerlandeses por incitación al odio, discriminación e insultos a los musulmanes. Amparándose en un supuesto partidismo de los jueces, Wilders se niega a contestar sus preguntas. ¿Cómo lo verán sus conciudadanos? Wilders intenta explotar el juicio como un proceso político y una restricción a su libertad de expresión, que considera que no debe tener restricciones. "
Es usted muy bueno haciendo planteamientos que luego no quiere discutir", dijo Jan Moors, juez presidente del caso.

El juicio
sentará un precedente sobre los límites de la libertad de expresión. La principal preocupación es que este proceso sea visto como una "rendición" al Islam, como quieren venderlo la extrema derecha, recordando la reacción de los islamistas ante las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa. Así, para ellos Islam es islamismo radical, es violencia, es tiranía y sus brazos son el terrorismo y la invasión a través de la inmigración. No hay lugar a distinciones, todos los musulmanes son iguales para ellos. Por extensión, nosotros, los europeos, los demócratas, los defensores de la libertad, sólo podemos combatirlo. Tener otra mentalidad implica habernos "rendido".

Ésa es la verdadera visión totalitaria, la única peligrosa para la libertad. Tenemos que combatir a los intolerantes.

(Traducción aproximada) "Extremista. Te perjudica a tí y a la sociedad"

lunes, 4 de octubre de 2010

Y Gómez ganó... a Zapatero


Ése es el resultado, a juzgar por la opinión de los militantes y de los titulares de la prensa:
El País
: "Zapatero pierde la batalla de Madrid"

ABC
: "Gómez derrota a Zapatero"

El Mundo
: "Zapatero noqueado en Madrid

La Razón: Comienza el "postzapaterismo"
La Vanguardia
: "La victoria de Gómez en Madrid golpea a Zapatero"

Público: "Tomás Gómez vence al aparato del PSOE"
La Gaceta
: "Gómez abofetea a Zapatero en Madrid"


Personalmente, me sorprenden estos resultados. No hubiera descartado una victoria de Trinidad Jiménez por la mínima, pero esperaba que una victoria de Tomás Gómez fuera con mucha más ventaja. No hay que olvidar que, al inicio del proceso de primarias en Madrid, se decía que contaba con el 70% de la militancia.


Lo que cuenta para la prensa no es una sorpresa. "
Una derrota de Trinidad Jiménez supondría una censura a Zapatero, venida directamente de una federación del partido", escribí aquí mismo, en agosto. Era lógico que iba a ocurrir esto. Sumado a la intención que la encuesta de El País otorga al PSOE (28,5%), el partido se enfrenta a una difícil recuperación de su credibilidad a escala nacional. No voy a volver a hablar de lo que supone esto, ya lo escribí en la entrada de agosto y me mantengo en lo dicho.

No hay que hacerse ilusiones
. Derrotar al PP en Madrid, en la actual situación y con las condiciones actuales, es difícil, pero no imposible. El País "se acuerda" de los pequeños partidos y los toma en cuenta: más que IU, será la posibilidad de que UPyD entre en la asamblea madrileña y pueda decantar la mayoría, si hay posibilidad. Será cuando todos sepamos muchas cosas: qué busca el nuevo partido de Rosa Díez, y con quién lo busca.


Hace poco releía alguna entrada en mi blog, y encontré una frase de septiembre de 2008 que viene muy bien para cerrar este capítulo de primarias: "Haya el candidato que haya, en el socialismo siempre hay personas y hay ideas, los dos ingredientes del éxito para ganar desde la izquierda".

viernes, 1 de octubre de 2010

Insurrección policial en Ecuador


Ayer, la policía de Ecuador llevó a cabo una sublevación contra el Presidente de la república, Rafael Correa. Los policías protestaban por una ley que reducía los beneficios salariales, pero sus actos han sobrepasado los límites de las legítimas manifestaciones. Tomaron la Asamblea, las calles de la capital y el aeropuerto, además de intentar impedir emisiones de televisiones afines al presidente. En el enfrentamiento, el presidente fue agredido por los rebeldes con gases lacrimónegos y tuvo que ir a un hospital de Quito, donde permaneció acorralado por los policías sublevados.

¿Qué ha pasado? ¿Es una protesta que se les ha ido de las manos a sus organizadores? ¿Hay una conspiración detrás para derrocar al presidente legítimo? Los sucesos de ayer presentan un aspecto de golpe de Estado fallido o mal preparado. Sin embargo, el apoyo del ejército es esencial para un golpe y el control del país, y éste permaneció leal al presidente, siendo clave en su rescate del hospital quiteño.

La sublevación ha terminado y Correa promete depuraciones. Los mandos militares recomendaban la revisión de la ley que ha provocado las manifestaciones. No debería haber problema, como gesto de buenas intenciones del presidente, pero eliminando de las fuerzas policiales a todos los que hayan participado en la sublevación.

¿Ha sido una advertencia? Los policías podrían haber sido manipulados por intereses ocultos, contrarios al proceso de reformas del mandato de Correa. También, esta insurrección le puede venir muy bien al presidente. Puede culpar a la oposición, puede volver a un discurso populista, puede disolver la Asamblea y tener una nueva mayoría afín.

A diferencia de Honduras, esta vez la comunidad internacional, sobre todo la ONU, España y América Latina han reaccionado con dureza frente a cualquier intento de golpe de Estado. Pero esta sublevación ha sido abortada desde dentro del país, ¿qué habría pasado si, en el peor de los casos, esto se hubiera revelado como un golpe y con el derrocamiento del presidente?

En los noventa, cuando ya la mayoría de países de América Latina poseían sistemas democráticos, había quienes profetizaban que la democratización era un proceso irreversible. Esto, y muchos otros casos, nos demuestran que no. La democracia nunca está asegurada, es un bien muy preciado pero muy frágil, que tenemos que mantener entre todos, siendo ciudadanos comprometidos con la libertad en el mundo, permaneciendo vigilantes frente a los intereses privados. Los enemigos de la democracia nunca duermen.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Un poco más de Berlusconi

Silvio Berlusconi superó ayer la moción de confianza de su gobierno en la Cámara de Diputados italiana. Con un programa de gobierno que promete más de lo mismo (bajada de impuestos, federalismo fiscal, lucha antimafia, la cuestión meridional y la reforma de la justicia), consiguió el apoyo de 342 diputados, los del Pueblo de la Libertad berlusconiana, los seguidores de Fini agrupados en Futuro y Libertad para Italia, más siete diputados democristianos de la oposición, contra 275 del centroizquierda y del centro.

Berlusconi se salva así de verse enfrentado a las urnas a una hipotética coalición de fuerzas opositoras, circunstancia que le pondría en un serio aprieto ante los procesos judiciales que esperan que termine su inmunidad como primer ministro, aberración legal creada por su gobierno. Pero la crisis no ha terminado. Dormita, esperando a que Fini decida terminar o reanudar su alianza de intereses con Berlusconi.

Gianfranco Fini, presidente de la Cámara, líder del partido posfascista italiano, ahora se presenta como adalid de la democracia y de las leyes de la república frente a la reforma judicial, reforma que él mismo y sus correligionarios apoyaron de forma entusiasta en las anteriores legislaturas. ¿Qué ocurre? Es hora de exigir de una vez la sucesión en el centroderecha.

Fini se juega todo su capital político y su ambición en las próximas jugadas. Se arriesga mucho, pero tiene una buena mano: Berlusconi ha sido incapaz de comprar suficientes votos en la oposición para prescindir de la treintena de diputados finianos y forjar una mayoría alternativa. La Liga Norte exige ya elecciones, ansiosa por recoger los frutos de su xenofobia en el norte. La mayoría de la derecha se tambalea. La que prometía ser la legislatura más cómoda de Il Duceto se ha vuelto su mayor pesadilla.

¿Y qué ocurre en la oposición? El Partido Democrático sigue sin dar visos de poder recuperar el espacio perdido para el centroizquierda, sólo la Italia de los Valores de Di Pietro no escatima esfuerzos en denunciar a cada momento el delirio berlusconiano. En la estrategia del PD no se desestima la formación de un frente contrario a Berlusconi, que comprenda desde el centro a la izquierda pasando por Fini y sus acólitos. Pero un frente así no tiene un proyecto común. La posible división de la derecha en tres (democristianos, finianos y berlusconianos) es la llamada más fuerte a la unión del centroizquierda.

El tiempo corre para Berlusconi cada vez más deprisa: son cada vez más escándalos, más juicios pendientes, más leyes de blindaje, más contactos con la Mafia... muchas vías de agua. A día de hoy, Berlusconi sueña con esperanza en la próxima elección presidencial, en 2013, y burlarse desde la inmunidad presidencial de todo el sistema judicial y político de la República italiana. A los italianos les corresponde aplastar ese sueño delirante.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El laborismo británico según Ed Miliband


"We were wrong", dijo el nuevo líder del Partido Laborista británico, Ed Miliband. En la guerra de Irak de Tony Blair, en la gestión económica de Gordon Brown... el New Labour pasa a las páginas de la Historia. "Adiós y muy buenas", declaraba Tony Wood, director adjunto de la New Left Review.

Todo quedaba en familia. David contra Ed. Hay quien dice que en estas primarias laboristas se dirimía la última batalla entre la Tercera Vía blairista y las esencias izquierdistas del laborismo. Permitidme mi escepticismo. Ed Miliband anuncia el liderazgo de una nueva generación en el seno del laborismo, una generación que ha nacido en las postrimerías del mandato de Blair y en la agonia del de Brown. Los dos hermanos tienen una prolífica trayectoria dentro del Partido Laborista y en el Gobierno británico. La generación Miliband es heredera directa de Tony Blair, una generación que ha aprendido de los errores de la anterior.

¿Posneolaborismo? ¿Nuevo Viejo Laborismo? No me atrevo a sacarme de la manga un concepto. Aunque es un estratégico giro dialéctico,
el laborismo se renueva. Quien quiera ver un partido izquierdista, dirigido por "Red Ed", se equivoca: no se renuncia ni al centro ni a la izquierda. Clases medias y sindicatos-clases trabajadoras. David y Ed. Las dos caras de la misma moneda.

El inicio del liderazgo del pequeño de los Miliband comienza con ilusión. Los sondeos ya venían pronosticando la recuperación laborista y el hundimiento de los Lib-Dem por su apoyo a los tories. Ahora, el laborismo está en cabeza. No nos engañemos, estos sondeos no significan nada a principio de legislatura.
Ed necesita a David: juntos pueden ser un tándem ganador. Se especula que David deje en un futuro próximo la ejecutiva laborista y la oferta de ser ministro de Exteriores o Hacienda en el shadow cabinet (gobierno en la sombra) del laborismo. Mi esperanza es que permanezca.

Las otrora poderosas trade unions, los sindicatos británicos, han apostado por Ed. Pletóricos por su éxito, han declarado la época del Nuevo Laborismo como nefasta. Ed sabe que necesita el poder sindical para recuperar los espacios perdidos por el laborismo, aquellas clases trabajadoras que, a falta de alternativas, se refugian en la abstención. Pero al mismo tiempo no puede verse controlado por los sindicatos y acabar con uno de los logros de Blair: la independencia del partido respecto a los sindicatos, que por cierto fueron los que dieron vida al Labour hace un siglo.

La herencia de la Tercera Vía permanece. Vicenç Navarro hace un buen análisis de la decadencia del blairismo, pero la esencia de
los argumentos de Giddens permanecen válidos: la renovación de una socialdemocracia cuyo mundo ha cambiado y debe adaptarse a los cambios. A fin de cuentas, ¿cuál es la razón de ser de la socialdemocracia? El bienestar y la emancipación económica y social de los ciudadanos más desfavorecidos. Ése debe ser el objetivo del Labour de Miliband.

En un plano personal, la trayectoria política de Tony Blair me fascina. El programa de 1997 no era la revolución,
era revolucionario: grandes reformas para Gran Bretaña. Muchas se consiguieron, otras se aparcaron y algunas no recibieron suficiente entusiasmo. Sus decisiones concretas, las más polémicas, no me gustaron. Tampoco la corrupción de final de su mandato. Aunque, evidentemente, por no ser británico no puedo votar en sus elecciones, apoyé al Partido Liberal Demócrata de Nick Clegg: "I agree with Nick". No lamento mi apoyo. El laborismo necesitaba la derrota para poder regenerarse, no valía una oportunidad más. Si Ed Miliband lo consigue, habrá valido la pena. "We are the optimists".

martes, 28 de septiembre de 2010

Elecciones parlamentarias en Venezuela: la oposición contraataca

Resultados:

Chavismo: 5.399.390 votos (El Nacional)/5.422.040 votos (Panorama)
-PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela): 98 diputados
Oposición: 5.628.488 votos (El Nacional)/ 5.650.552 votos (Panorama)
-MUD (Mesa de Unidad Democrática): 5.320.175 votos, 65 diputados
-PPT (Patria Para Todos, centroizquierda): 330.377 votos, 2 diputados


De nuevo, las elecciones parlamentarias de Venezuela son competitivas. En las anteriores elecciones de 2005 la oposición optó por no presentarse, un gran error, permitiendo así que el poder legislativo quedara como mera comparse del ejecutivo y, con ello, entusiasta consentidor de las reformas más polémicas de Chávez en su empeño de perpetuarse en la presidencia. El actual sistema político de Venezuela está definitivamente aceptado por todos, y será fructífero si los dos bandos respetan las reglas del juego democrático, que sabemos que les cuesta mucho.

Estas son las elecciones, quizás, más transparentes de la época chavista. El chavismo demuestra su apoyo popular, aunque menguante. La oposición vuelve al parlamento y con ella la minoría necesaria para que futuras leyes orgánicas pasen por consenso, o el bloqueo parlamentario.

La nueva ley electoral no deja de ser irónica, realizada al gusto de la mayoría para favorecer en número de diputados aquellas regiones afines, las menos pobladas. Una forma de garantizar sla mayoría chavista más parecida a las porcatas de Berlusconi que a las, por ejemplo, reivindicaciones de una ley electoral más justa que exige Izquierda Unida. Así, unos resultados ajustados, donde el Partido Socialista de Chávez es la primera fuerza más votada, pero sin superar al resto de la oposición, le dan una diferencia de hasta casi cien diputados.

¿Qué sucederá? De momento sabemos que a Chávez no le han hecho mucha gracia los resultados electorales. Ya ha emplazado a la oposición a que se atreva a convocar un nuevo referéndum revocatorio. Un comportamiento más típico de chulito de barrio que de mandatario político. El clima político, sujeto al agravamiento de las condiciones de vida por la crisis económica, puede radicalizarse. Una cosa es clara: los resultados electorales muestran que los venezolanos quieren democracia y no autocracia. Hay dos bloques, relativamente empatados, que no pueden imponerse, ni menos aplastar, a la otra parte.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Por qué la izquierda no merece ganar Cataluña


El 28 de noviembre los catalanes están convocados a renovar su parlamento autonómico. Sin duda, serán unas elecciones tan importantes como las primeras de 1980, las primeras ganadas por el nacionalismo moderado de Jordi Pujol o las de 2003, cuando nació el primer gobierno tripartito de izquierda catalana. Las futuras claves serán la participación electoral, el reajuste de mayorías y la fuerza de nuevas formaciones políticas tan ideológicamente dispares como Ciudadanos, UPyD, la extrema derecha de Plataforma por Cataluña o el independentismo de Reagrupament o del partido de Laporta, en un momento en que las relaciones entre Cataluña y el conjunto de España no son las mejores.

Son elecciones que huelen a fin de época del tripartito de izquierda. En su haber cuenta el nuevo Estatut, recibido con indiferencia por los catalanes, pero cuyo recorte por el Tribunal Constitucional ha servido para proclamar que hay que cortar lazos con el resto de España. En un aspecto más positivo, el tripartito cuenta con la extensión de las infraestructuras, como la extensión del metro de Barcelona (sin olvidar el desastre del Carmel) y, según el sociólogo Vicenç Navarro, el aumento del gasto social muy por encima de la gestión de anteriores gobierno de CiU.

Señala Navarro, por otra parte, que el autogobierno es una vía necesaria para aumentar el bienestar de los ciudadanos, aunque no la única: se necesita el compromiso por la política social, no por la identitaria. El hándicap del tripartito ha sido su excesiva preocupación por la cuestión nacional, que ha tapado su labor social.

No quiero olvidar la polémica del traspaso de competencias en la gestión del aeropuerto de El Prat y Rodalies (Cercanías en Cataluña). A mi juicio, la cesión de las Rodalies rompe la unidad en los ferrocarriles innecesariamente. Cataluña ya cuenta con un sistema propio de ferrocarriles (los Ferrocariles de la Generalitat, FGC) muy importante que debe desarrollar. Rodalies sólo supone un nuevo trozo de pastel a repartirse, para nada hay una preocupación en mejorar el servicio a los usuarios.

Los catalanes no se merecen sufrir la actual clase política. Nunca los catalanes, y el resto de españoles, nos hemos empachado tanto de nacionalismo como en la última década. Para frases sobre el nacionalismo, las de wikiquote. El PSC, desde Maragall a Montilla, ha arriesgado sus bases y su ideología jugándolo todo a la "defensa nacional" de Cataluña. Que Cataluña sea o no una nación es un asunto de debate, pero lo que me importa como progresista (y supongo que debería importar al resto de progresistas) es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La reacción al recorte del Estatuto ha sido una peligrosa cortina de humo que ha dañado, espero que momentáneamente, las relaciones entre Cataluña y el resto de España, y ha dado relevancia política a las propuestas soberanistas de ERC en su mejor momento, dado que las encuestas les pronostican un bajón electoral.

No serán, sin embargo, ni ERC, ni su secesión Reagrupament, ni siquiera el "berlusconiano" partido de Laporta, los beneficiados. Será CiU. ¿Eso significa la llegada al gobierno catalán de una CiU radicalizada? En absoluto. Como el PNV y el resto de las derechas españolas, su radicalismo es más verbal y ceñido a su presencia en los escaños de la oposición que a una convicción de que a Cataluña le conviene cortar sus lazos (no sólo históricos, sino culturales, sociales y económicos) con España. Lo que quiere el nacionalismo de CiU es muy sencillo: poder, dinero e influencia. Poder para acceder los contratos que adjudican los gobiernos, dinero para alimentar su clientela, e influencia para colocarla. Sería ingenuo decir que el tripartito no ha hecho lo mismo.

¿Sociovergencia, apoyo del PP o frente nacionalista? La sociovergencia ha sido muy cacareada desde 2003: ni está ni se la espera. Al menos con Pujol, CiU caminó muy bien entre PSOE y PP en los noventa, y sin duda volverá a hacerlo. Si de verdad Artur Mas piensa que Rajoy ocupará La Moncloa en 2012, un pacto con el PP beneficiaría a los dos partidos de derecha. El frente nacionalista no tiene la más mínima oportunidad sin un Aznar gobernando, ni CiU tiene bases en los círculos de negocios catalanes que le exijan un suicidio para sus carteras.

Al PSC le conviene perder estas elecciones. No me da placer la perspectiva de su derrota, pero mantengo la esperanza de que el socialismo catalán recupere la sensatez de antaño y no siga en un juego donde tiene todas las de perder: sus ayuntamientos, sus ideas y sus bases.

Como colofón, me quedo con una "espléndida" frase de Duran i Lleida: "cuantos menos partidos ocupen la Generalitat, mejor". Al margen de la nula cultura de coalición en España que revela, es perfecta. El mejor gobierno es que no lo ocupe ningún partido.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La democracia en el mundo árabe


Ayer tuve el honor de asistir a la conferencia "Expectativas para la democracia en el mundo árabe" en la Casa Árabe de Madrid, pronunciada por Khair El Din Hasib. Hasib es doctor en Economía por Cambridge, máster en Economía por la London School of Economics, ex gobernador del Banco Central de Irak y actualmente director del Centro de Estudios para la Unidad Árabe.

La conferencia versaba en torno a las preguntas de qué significa la democracia en el mundo árabe, por qué el mundo árabe no ha seguido el camino de democratización de otras regiones como América Latina o Asia y cuáles son sus factores internos y externos. Lo que voy a pasar a relatar es un resumen de las notas que tomé.

Para el doctor Hasib, la democracia es el mejor modelo de gobierno posible, que no deja de poseer defectos, pero también está abierta a mejoras en su funcionamiento. Así, la democracia se convierte en patrimonio de la humanidad. Tras la I Guerra Mundial, los aliados no cumplieron sus promesas de mantener unido e independiente el mundo árabe liberado del dominio del Imperio Otomano, y por el contrario se lo repartieron entre las grandes potencias vencedoras (Gran Bretaña, Francia e Italia). Con ello, el mundo árabe pasó del dominio otomano a la del imperialismo occidental.

Los países árabes, fragmentados, llegado el momento de su independencia, no tuvieron oportunidad de evolución a la democracia. Hasib lo atribuye a la existencia de élites formadas en la época otomana, que fueron las que gobernaron los países tras su independencia entre los años 20 y 60 del siglo XX. Los tímidos intentos que se hicieron para celebrar elecciones no son comparables a un modelo democrático.

Sobre qué quiere decir democracia en el mundo árabe, el Centro de Estudios para la Unidad Árabe plantea hacer una "Hoja de ruta" sobre la disposición de estos países para la democracia. El proyecto de renacimiento del mundo árabe consiste para Hasib en varios elementos: unidad, democracia, justicia social, desarrollo económico independiente, independencia nacional y civilización, uniendo en un mismo proyecto las corrientes políticas del panarabismo, socialismo, nacionalismo e islamismo.

La democracia árabe debe contemplar un modelo de gobierno que reconozca la libertad (de expresión, reunión, asociación...), pluralidad política, representatividad local y nacional, libertad de elegir y ser elegido, votar y supervisar a los gobiernos, soberanía popular, separación de poderes, independencia judicial, alternancia política, un sistema socioeconómico justo e igualdad de derechos y oportunidades, plasmados en una constitución.

Mientras que en la última década del siglo XX países de América Latina, Europa Oriental, Asia o África han pasado de dictaduras a democracias, en el mundo árabe no ha ocurrido lo mismo, sino que se han mantenido la existencia de golpes militares y dictaduras. Sólo el régimen de Náser en su momento, según Hasib, consiguió incluir ciertos elementos de democracia, pero el resto de regímenes sólo querían mantenerse en el poder, impidiendo cualquier evolución a la democracia. Aunque fue a partir de la década de 1970 cuando empezaron a celebrarse elecciones parlamentarias, el poder aprendió cómo engañar mediante la falsificación electoral, vacíando de contenido y resultados las elecciones legislativas. Estas elecciones en el mundo árabe no tienen por qué llevar a reformas, según revistas árabes como "Contemporary Arab Affairs".

Lo que ocurrió, a juicio de Hasib, es que mientras que en América Latina el gobierno y la oposición reconocieron que eran incapaces de vencer a la otra parte, llegaron a acuerdos de transición a la democracia y de integración de ambas partes en un nuevo sistema político. En cambio, en el mundo árabe ninguna de las dos partes, gobierno y oposición, quieren negociar nada. No existe mentalidad pactista, reflejando el subdesarrollo político, social y cultural de las élites políticas e intelectuales árabes en gobierno y oposición. Mientras, estallan focos de desesperación popular, revueltas del pan y desconfianza a soluciones pacíficas.

La democracia sólo se aprende ejerciendo, en palabras de Hasib. Hay que excluir el recurso a la violencia, hay que empezar ejerciendo democracia interna en el seno de los partidos árabes, renuncias por ambas partes y la concreción de un "bloque histórico" que concerte unos objetivos de cara a la fase de transición a la democracia. Hace falta una cultura de democracia y de derechos humanos, que los niños árabes aprendan esos valores en las escuelas, además de que lo aprendan las autoridades y la sociedad. Hay que dinamizar y apoyar a los movimientos de derechos humanos y crear una opinión pública democrática.

En Occidente se confunde Islam con terrorismo, pero el Islam no es incompatible con la democracia y los derechos humanos. Existen paises como Túnez, Líbano, Marruecos, Egipto o Yemen donde los partidos islamistas han aceptado el juego político. Para Hasib, que los islamistas vayan a aprovecharlo para conquistar el poder y excluir a los demás es falso. Lo que hay que juzgar es su comportamiento y no las intenciones.


En la ronda de preguntas, el doctor Hasib defendió un modelo de democracia social, no un sistema capitalista, pero determinando que es al pueblo árabe a quien le incumbe escoger su sistema de gobierno. En Palestina, por ejemplo, las últimas elecciones fueron un proceso limpio que dio como resultado la victoria de Hamás. Occidente no quiso reconocer su victoria y practicó un doble criterio de reprochar la falta de democracia en el mundo árabe pero no aceptándola cuando no le interesa.

Sobre el conflicto del Sáhara Occidental, no se atrevió a pronunciarse claramente, argumentando que los países de pequeña población son económicamente inviables en la época de la globalización y por eso deben darse uniones políticas y económicas supraestatales, a semejanza de la Unión Europea. La desgracia de los árabes es situarse en una zona estratégica para la economía mundial. A las potencias occidentales les interesa que se mantengan disgregados y no se democraticen para que el precio del petróleo no cambie. El temor de Occidente es que el pueblo árabe exija un precio justo por el crudo para poder desarrollarse económicamente.

Sobre los islamistas, el doctor Hasib argumenta que éstos reconocieron que no existía un paradigma de Estado islámico, al existir tan pocos fragmentos sobre éste en los textos islámicos, por lo que el pueblo está capacitado para elegir lo que le conviene en cada momento. Lo mismo ocurriría con la Sharia, la ley islámica, al no poder darse una aplicación literal sino una interpretación de los principios que la inspiran.


En una opinión más personal, yo juzgo una visión demasiado optimista y tímida de la realidad árabe. Se quieren evitar unas críticas más concretas de las élites árabes en pos de la búsqueda de consensos panárabes, pero no es lo mismo la situación de la monarquía saudí que el régimen sirio o la monarquía marroquí. Asismismo, no se juzga con el mismo prisma la situación del Sáhara Occidental, ocupado ilegalmente por Marruecos, que el de Palestina, con un conflicto con una potencia no árabe como es Israel. Incluso la misma crítica a las élites dirigentes adolece de objetividad: el doctor Hasib ve en las élites educadas en la época otomana el primer obstáculo a la democratización en el mundo árabe, pero no hay que olvidar que las élites posteriores de los años 60 para adelante se han educado, como él mismo, en universidades occidentales.

La relación con Occidente siempre es difícil. Por un lado se achaca a su hegemonía política y económica los problemas que adolece el mundo árabe, por otro es fuente de inspiración para llegar a un modelo político democrático y al Estado de derecho que posibilite un "renacimiento" árabe. Sin obviar que en Occidente se educan los hijos de la élite. El "bloque histórico" que preconiza Hasib es un concepto típicamente gramsciano (y occidental), cuya filosofía política fue muy influyente en el socialismo árabe. Pero el bloque histórico debe ser verdaderamente ambicioso.

En un hándicap, realmente, que esas pretensiones tan loables como es conseguir la democracia en el mundo árabe deban moderarse en la búsqueda de consenso con las élites gobernantes para llegar a una transición, a la vez de buscar el máximo de apoyos posibles con la incorporación de los islamistas. No sólo hay que juzgar el comportamiento, sino saber cuáles son las intenciones de cada grupo. Para que la democracia sea efectiva, todos tienen que reconocer al adversario, a la vez que construir un modelo de pesos y contrapesos que evite la conquista del poder por un grupo en exclusiva. A pesar de la necesaria crítica, deseo con todo corazón que el mundo árabe alcance la libertad y la democracia.
"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano

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