sábado, 28 de febrero de 2009

¿Consideráis que...?

¿La revolución liberal fue la ruptura con las cadenas de la opresión y el inicio a un camino de libertad?
Reflexionad el fin de semana, y el lunes mi respuesta.

El pensamiento político de Karl Marx y Friedrich Engels (II): Crítica al pensamiento hegeliano (“El gran engaño”)


Marx asume la dialéctica hegeliana, pero no la aplicación, sólo el modo de pensamiento. Es el materialismo dialéctico.


Esa crítica parte de un rechazo de darle valor al Estado de Hegel diferente a los individuos. Hegel invierte la relación entre predicado y sujeto, según Marx. En vez de individuos sujetos reales del Estado son simples de un sujeto universal, que es el Estado. En vez de ser el componente imprescindible, no son más que postulados de la idea que Hegel tiene del Estado. Son momentos y etapas necesarias para el desarrollo del Estado. Hegel mantiene una construcción del Estado a priori, de arriba abajo, al Estado se subordinan siempre los individuos.


El segundo distanciamiento de Marx respecto a Hegel es el objetivo del Estado. Con él se resuelven los antagonismos existentes para Hegel. Marx dice que es la perpetuación de los antagonismos y contradicciones de la sociedad, es la expresión de los intereses dominantes. La realidad es la sociedad civil y el Estado es el gran engaño, la expresión de egoísmo y el enfrentamiento de los individuos.


Marx se plantea desvelar ese engaño. Es una abstracción para ocultar los problemas y a través de la ideología se crea esa abstracción. Por eso la abstracción de los problemas se resuelve no con el Estado, sino con la extinción del Estado, y buscando la eliminación de esos problemas de la sociedad con soluciones materiales.


Marx se opone al fin de la historia. El presente es la meta, según Hegel, y no admite cambios porque se ha llegado a su fin. Es una crítica a la Ilustración y al liberalismo, porque hace de la realidad algo racional. Los economistas clásicos consideran el capitalismo algo definitivo, el fin de la historia. Por eso son leyes naturales y no históricas. Marx dice que todo tiene un origen y un fin, y Hegel busca el legitimar el presente prohibiendo el cambio.


jueves, 26 de febrero de 2009

El pensamiento político de Karl Marx y Friedrich Engels (I): Aproximación al marxismo


Norberto Bobbio define el marxismo como “el conjunto de las ideas o conceptos: junto a tesis, teorías; junto a la metodología política y científica, la concepción del mundo, hombre y vida a él asociada; se suele extraer unas proposiciones básicas con las que se construye la doctrina marxista”.

El marxismo es conocer y transformar el mundo, y consiguió una adhesión propia de una fe, algo similar a las religiones. El marxismo tiene una influencia, junto al nacionalismo, más importante en los movimientos sociales del mundo contemporáneo.

Los clásicos del marxismo, como Lenin y Kautsky, consideran que esta doctrina bebe de tres líneas: el idealismo alemán, destacando a Hegel y los hegelianos de izquierda; la escuela de economía clásica inglesa, con Adam Smith y David Ricardo; y en tercer lugar el socialismo francés de Saint-Simon y Fourier.

Con esto, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) extrajeron la quintaesencia del socialismo. Pero junto a esos, hay más: el tiempo del Romanticismo y su crítica social del ámbito político, económico o literario, como Charles Dickens; otra del movimiento obrero coetáneo de las ligas secretas parisinas; la idea de revolución y de dictadura del proletariado de Louis Auguste Blanqui; el movimiento de tejedores alemanes y el movimiento cartista británico.

Marx y Engels, como el resto de autores, cometen contradicciones, porque el objetivo de su obra no es único, es temática, dispersa, y de objetivos dispares. Unas obras dan una visión de un mundo alternativo, otras son debates o enfrentamientos con otro pensador por una controversia (“La miseria de la filosofía”), o dan aportaciones al movimiento obrero (“El manifiesto comunista” para la Liga de los Comunistas).


Se agrava a la hora de la teoría marxista del Estado, porque Marx y Engels no escribieron sobre el Estado: se recurre a una obra diseminada en cuarenta obras políticas, filosóficas y económicas. Por eso no puede haber rigidez a la hora de construir la teoría del Estado, porque Marx escribe a lo largo del tiempo, y hay que tener ser abiertos y flexibles al estudiar sus planteamientos.


Gouldner distingue entre un Marx joven y un Marx adulto. El primero es liberal democrático, filósofo, dialéctico abierto. El maduro es positivista, económico, con dialéctica formada, socialista. La ortodoxia marxista rechazará al primer Marx por el Marx de “El Capital”. McLellan dice que esto es falaz, que conviven los dos Marx. La línea de progresión lineal no ocurre en ningún pensador y tampoco en Marx, sostiene.

Otro problema es separar el pensamiento de Marx con el pensamiento de Engels. Tras la muerte de Marx, Engels se acerca a posiciones socialdemócratas.

Violencia contra violencia

¿Qué diferencia hay entre atacar a una casa del pueblo socialista y una herriko taberna? ¿No es igualmente violencia? Parece que los abertzales no tienen reparos en demostrar su completa hipocresía para decir que los ataques a la herriko taberna son “fascistas”. ¿Y lo que ellos hacen qué es? ¿Liberal al pueblo vasco? Parece que no les gusta su propia medicina, pero es que los vascos se están cansando cada vez más de las prácticas de estos grupos de violencia sin sentido. Pero quien atacó la herriko taberna en represalia, ha tenido que dejar Lazkao por las amenazas de estos verdaderos fascistas. Estos fascistas, sin embargo, no han sufrido el mismo tipo de amenazas nunca. ¿Quién oprime a quién? El 1 de marzo Euskadi tiene por delante el reto de eliminar a los opresores de los vascos, votando libertad.

No mintáis contra la UAM


Recoge Liberticidio Digital que “los radicales de izquierda que tienen tomada la UAM amenazan a los estudiantes”. Interesante…


Vamos a ver, se ve que es necesario una visión real de lo que pasa en la UAM. No sé si Liberticidio Digital cree que la UAM se ciñe a una facultad. La única facultad de la UAM donde están instalados los anti-Bolonia es en la Facultad de Derecho, donde han instalado sus tiendas de campaña y su propaganda, para dar su versión de lo que supone Bolonia. En ninguna otra facultad ocurre lo mismo.


No veo bien que, por excusa de quejarse contra el Plan Bolonia, unos estudiantes se queden días y días en esas condiciones. Pero tampoco que se mienta, y que se intente manchar el buen nombre de una de las universidades de más calidad de España, como es la Universidad Autónoma de Madrid.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Contra Bolonia… por un verano de estudio

Veo en los pasillos de mi facultad la siguiente imagen.



Es, obviamente, contra Bolonia, un cartel del Sindicato de Estudiantes, pidiendo movilización por esa “revelación”: el Plan Bolonia prevé eliminar los exámenes de septiembre.


¡Qué horror!


Claro que, a lo mejor el Sindicato de Estudiantes no ha caído en que dichos exámenes de recuperación, pasan a junio. Es decir, dando la posibilidad de volver a examinarse de algo más fresco y dejando un necesario verano para trabajar o descansar sin estudiar.


¿Lo ha tenido en cuenta el Sindicato de Estudiantes?


A menos que quiera exigir que los alumnos universitarios con asignaturas suspensas se queden todo un verano estudiando para septiembre…


Bolonia es bueno, Bolonia es malo… cada cual que opine libremente, pero en base a certezas, y no a medias verdades.

Liberalismo democrático (III): la revisión democrática del liberalismo (Escuela de Oxford)

Thomas Hill Green (1836-1882)
Leonard Trelawny Hobhouse (1864-1929)
John Atkinson Hobson (1858-1940)

Tocqueville y Stuart Mill vieron un miedo en la democracia, y tuvieron una línea negativa de pensamiento de miedo a las masas, una crítica elitista de la democracia de masas, que deriva en el fascismo.

La crítica positiva de libertad, educación cívica e integración de las masas y la democracia es la Escuela idealista de Oxford. No son grandes pensadores, pero a ellos se debe la revisión democrática: libertad positiva e igualdad de oportunidades.

Dan cobertura política a finales del siglo XIX a los cambios en el sufragio: sufragio universal masculino, intervención estatal cualitativa y cuantitativamente, del paso del laissez-faire a la intervención con el Estado social en los temas de la cuestión obrera, social, educativa y seguridad social. Cuestionan la iniciativa individual y a la armonía del libre mercado por su insuficiencia.

T.H. Green se distancia del concepto de libertad negativa, de no obstáculos a favor de uno más real y positivo: del dejar hacer al poder hacer para desarrollar las capacidades individuales. La libertad de acción se realiza a partir de ciertas circunstancias económicas, en ciertas capas es imposible. Para que se puedan desarrollar los individuos debe haber unas condiciones de vida digna mínimas.

Para ampliar la libertad, el Estado es el instrumento indicado para que puedan ordenarse de acuerdo con sus capacidades para crear una sociedad más libre. Se da contenido a la libertad de Kant de autogobernarse.

La igualdad de oportunidades de Hobson y Hobhouse agrega un principio de mismas oportunidades para el autodesarrollo para poder desarrollarse de acuerdo con sus capacidades. No implica igualdad materal o ingresos, sino igualdad de punto de partida y haya individuos en condiciones de ser más libres.

Defienden un capitalismo corregido y un liberalismo corregido para ampliar el ideal liberal de extender la libertad. La subsistencia del sistema es permitido por la atenuación del conflicto de clases con la subsistencia material de las clases populares para que no se recurra a la revolución, integrando a la clase obrera en el sistema. Ésta es la vía de confluencia del socialismo de los que creen en la reforma liberal de la democracia con la vía parlamentaria de conseguir las aspiraciones sociales y democráticas que defienden el liberalismo democrático y el socialismo: la socialdemocracia.

martes, 24 de febrero de 2009

¡Avanza, Galicia!


El 1 de marzo son unas elecciones muy importantes; es muy necesario consolidar el socialismo gobernante gallego y nacional y, en el caso vasco, presumiblemente gobernante, más si cabe en esta época de crisis, que sólo las ideas de la izquierda podrán resolver mejor.



En estos últimos días parece tomar una gran dimensión la campaña vasca. Pero Galicia está ahí también, no hay que dormirse ni pensar que ya está ganado. Galicia ha sido una tierra muy maltratada secularmente, años y años de abandono, indiferencia y conservadurismo la han atado a un subdesarrollo del que sólo está pudiendo a escapar ahora. Galicia, una de las tierras más ricas de historia y cultura de España, necesita un gran despertar continuar el trabajo regenerador para sacarla de ese ancestral atraso de los sécolos escuros, que ya denunció en su tiempo el Rexurdimento.



La izquierda gobernante ha conseguido fracturar el caciquismo rural, Ourense no será nunca más, mientras la izquierda la proteja, el dominio de ningún Baltar. La izquierda puede ofrecer el progreso a Galicia. Galicia necesita más izquierda.

Reflexiones sobre el Israel postelectoral (y II)

Entonces, lo que habrá es un Gobierno encabezado por Netanyahu y, previsiblemente a miras de tener estabilidad, con Kadima y los rusos. Otras noticias son que no estará Kadima, o que será con Kadima y los laboristas. Kadima demuestra entonces que sólo puede sobrevivir a costa del poder, aunque sea con los rusos, y aunque gente de izquierda les haya votado para parar a Israel es Nuestra Casa. Y los rusos tendrán entonces mucha influencia, que habrá que ver qué prevalece, si sus soluciones racistas o el compromiso con la autoridad palestina. Pero seguirá habiendo bombardeos, muertos y demasiada hipocresía de Hamás y de Israel. Y del Estados Unidos de Obama.

Netanyahu y Obama, los nuevos "centristas".

En sus manos está la paz en Oriente Próximo

...o el sufrimiento de millones de personas


El entonces candidato demócrata le dijo que ambos tienen mucho en común puesto que son de "centro". Obama le confesó que antes era de izquierdas y ahora es de centro, mientras que Netanyahu había sido de derechas y ahora es de centro”, se dice en Público. Apañados estamos con Netanyahu y con el “progresista” Obama. Si Obama quiere cambiar de verdad, que no sólo sea “progresista” para el interior de Estados Unidos, sino también para el resto del mundo, y pueda haber paz en Oriente Próximo. No es sólo por la existencia o coexistencia de Estados israelí y palestino. Es para que deje de haber muertos, y apoyos a los extremistas. Aunque eso no sería sólo progresista, sería revolucionario, y es lo que inclinaría la balanza para pensar que Obama es un mentiroso más o alguien en quien confiar.


Ehud Barak, el que ha dejado al laborismo militarista en sus cotas más bajas


¿Y sobre la izquierda israelí? Quizás al laborismo le vendría bien una época en la oposición porque, como demuestra Kadima, parece que sólo sobrevive a base del poder y de bombardear. Y además, mal. Y en esa oposición, replantearse su existencia, sus ideas y su estrategia. La izquierda no debe ser militarista, la izquierda debe ser laica, pacifista y transformadora. ¡Curiosa ironía que la extrema derecha pueda conseguir una legislación civil, tras 50 años de hegemonía laborista en Israel sin grandes resultados! La izquierda, del laborismo, de Merezt y de los árabes, no debe permanecer dividida más tiempo. Si los acontecimientos en esta nueva legislatura israelí les son propicios, y si trabaja para convencer a la sociedad, quizás no haya que ir al funeral de la izquierda en Israel.


Merezt, cada vez va quedando menos esperanzas para la izquierda pacifista

lunes, 23 de febrero de 2009

Degeneración: oligarquía y oclocracia (II)


“(…) los más preclaros analistas de la naturaleza humana y de la política han advertido siempre de un permanente peligro para la democracia: el interés de unos pocos en hacerla degenerar hacia la oclocracia.”

Elecciones sin debates, José Juan González Encinar

El problema surge cuando la voluntad general es desvirtuada o ignorada por los representantes elegidos. Los antiguos veían en la democracia el peligro de que ésta se desvirtuase y se convirtiera en la encarnación de los intereses de unos o un gobierno de la muchedumbre. Esto es, la oclocracia. Actualmente, ¿la democracia puede degenerar? Puede hacerlo.

Veamos, hay más peligro de que la democracia degenere en oligarquía que en oclocracia. Incluso éstas mismas las veo muy interrelacionadas. Montesquieu decía que la república se lleva por la virtud; era la virtud la que movía (inicialmente) a los magistrados de las polis griegas y de la res publica romana. Degeneró y pasó lo que todos conocemos: la república romana, aristocrática, degeneró en oligarquía enfrentada a la plebe, luego en la dictadura y en el principado de los césares que, en nombre de la plebe, gobernaban personalmente con un Senado comparsa. Los césares utilizaron a la plebe para perpetuar un sistema dominado por los oligarcas.

Ahora bien, al abolirse el Antiguo Régimen, ¿se quiso ir a un sistema llevado por la virtud? Sí, en cierta medida, inspirados por las ideas de los ilustrados. En la Revolución francesa quisieron gobernar por la virtud cívica, para dar a Francia buenas leyes basadas en la Razón. Su radicalismo tiene un nombre: Robespierre y el Terror. La idea que ha estado, cada día más olvidada, ha sido guiarse por la virtud cívica para que las instituciones del Estado cumplieran su misión, que era garantizar la libertad de los individuos. El republicanismo, que hoy se llamaría republicanismo cívico o el anglicismo "civicismo".

Entonces, tras el período de las revoluciones atlánticas, el Estado burgués se mantenía para proteger los intereses de una oligarquía, restringidos los derechos de participación. Esto es, las voluntades particulares dominan sobre la voluntad general. Conforme la presión de la clase obrera se fue haciendo más intensa, el Estado amplió la participación a las capas humildes: se llegó a la democracia, todo el mundo pudo participar. Técnicamente es así pero, ¿realmente es el gobierno del pueblo? ¿No será el mantenimiento de la oligarquía bendecido por los ciudadanos? Entonces, ¿quién detenta la soberanía, los portadores de iure o los representantes de facto? ¿Los menos gobiernan sobre los más, a costa de engañarlos y manipularlos, en una fusión de oligarquía y oclocracia? ¿Es esto la gran mentira?

(Capítulo anterior: Vox populi vox Dei (I))

Bermejo se va

A diferencia de otros, los del otro lado, los que se espían y los que roban, Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia, ha decidido dimitir en consecuencia de la cacería (sin licencia y con Garzón) y la ilegal huelga de jueces. No ha conseguido resolver los problemas y, con coherencia, deja el camino a otros. Francisco Caamaño, secretario de Estado para relaciones con las Cortes, será el nuevo ministro.

Ahora, veremos cuán rápidos son la derecha mediática y política en aprovecharse.

Reflexiones sobre el Israel postelectoral (I)

Pasados unos días tras las elecciones israelíes y conociendo un poco más cómo se va perfilando el futuro político de Israel, es hora de hacer una reflexión.

Primero, las elecciones del 10 de febrero han dado unos resultados claros:

Kadima (centro): 22% 28 escaños (-1)
Likud (derecha): 21,5% 27 escaños (+15)
Israel es Nuestra Casa (ultraderecha laica): 11,6% 15 escaños (+4)
Partido Laborista (centroizquierda): 9,9% 13 escaños (-6)
Shas (religioso sefardí): 8% 11 escaños (-1)
Unión de la Torá y el Judaismo (religioso askenazi): 4% 5 escaños (-1)
Lista Árabe Unida-Ta’al: 3% 4 escaños
Unión Nacional (ultraderecha sionista): 3% 4 escaños (-5)
Hadash (socialista árabe-israelí): 3% 4 escaños (+1)
Merezt (socialdemócrata): 2,9% 3 escaños (-2)
Hogar Judío (religioso sionista): 2,8% 3 escaños
Balad (árabe socialista): 2,3% 3 escaños


El error histórico del Partido Laborista, otrora hegemónico, fue no haber resuelto los conflictos con Palestina, encumbrando una sociedad en conflicto permanente, propicio para las ideas militaristas y radicales y no para las opiniones propias de izquierda. La consecuencia es que el propio partido ha sellado su destino y se encamina a la extinción, al quedarse como cuarta fuerza tras tres partidos de derechas. Es una pena, pero se lo merecen por sus amplios errores. La izquierda israelí, que englobarían el laborismo, Hadash, Merezt y Balad, son apenas 25 escaños sobre 120 y casi el 20% de los votos. Además, se haya dividida entre la izquierda de los halcones laboristas, en decadencia, y la izquierda pacifista del resto árabe-israelí, estancada.

Avignor Lieberman, el racista de Israel es Nuestra Casa


El eterno conflicto ha fortalecido a los partidos del centroderecha, como el Kadima, Likud e Israel es Nuestra Casa. El Kadima es una unión de exmiembros del Likud, que habrá que ver si se consolidan políticamente, pues sólo les sostiene un discurso duro contra el terrorismo palestino. Israel es Nuestra Casa, de los inmigrantes rusos, tiene un programa de legislación civil que es necesario (matrimonio civil, fin de trabas a las conversiones…) y que no existe. Otro error del laborismo. Pero su discurso, que raya en cuasigenocida respecto a los árabes en Israel, da miedo. El Likud, la derecha israelí por excelencia, tiene muchas oportunidades de formar Gobierno, bien con Kadima y los rusos, o bien con los partidos religiosos y los rusos. Gobierno de derecha o Gobierno radical. Pero todos, como siempre pasa en Israel, potencialmente inestables.

En España hay muchas quejas respecto de los partidos nacionalistas y de sus “exigencias presupuestarias” (a veces bien fundamentadas, véase la “buena tajada” que dijo el portavoz peneuvista del Congreso), pero en Israel, los que sí que piden y piden, son los partidos religiosos. Dinero público para sus escuelas religiosas (véase este documento sobre la educación en Israel, página 7). Y los Gobiernos dan ese dinero, y así pasa, que Israel cuenta cada día con una sociedad más radicalizada, frente a una Palestina más radicalizada. Y Europa y Estados Unidos consienten. Para que el mal triunfe sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada, se dijo una vez.

Tzipi Livni, en la encrucijada

Mañana, Reflexiones sobre el Israel postelectoral (II): qué pasará, qué debe hacer la izquierda israelí y qué pasa con el "progresista" Obama

domingo, 22 de febrero de 2009

Mitin del PSM en Lucero (distrito Latina de Madrid)

Pedro Barrero, Sº General del PSOE-Latina

Noelia Martínez, Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid


José Cepeda, Diputado autonómico y Vicepresidente del Grupo Socialista de la Asamblea de Madrid

"...
Cepeda, el gran Cepeda..." (Tomás Gómez)

David Lucas, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid

Tomás Gómez, Sº General del PSM

Miguel Sebastián, Ministro de Industria

sábado, 21 de febrero de 2009

¿Consideráis que...?

¿La democracia puede degenerar, pervertirse y convertirse en una oligarquía o en una oclocracia?
Reflexionad este fin de semana. El lunes, mi respuesta.

viernes, 20 de febrero de 2009

Apoyo envenenado


No sé si Francisco Camps habría deseado que Carlos Fabra se mantuviese callado y evitara darle apoyo, un apoyo envenenado. El imputado por cohecho y fraude, Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón y suegro de Juan José Güemes, no es el más indicado para hablar de limpieza.

La Fiscalía anticorrupción alude a que Francisco Camps aceptó un soborno de 30.000 euros en trajes, por los negocios facilitados desde la Comunidad Valenciana para la trama corrupta.

El PP (Partido de los Presuntos) se vuelve a ver acorralado, al tener ahora como sospechoso a uno de sus pesos pesados. Y vuelve a la teoría conspirativa, de que todo es para acorralar al PP. Camps ha salido como mártir de la persecución, en una de esas comparencias ante la prensa sin preguntas, y a explotar el Canal 9 autonómico para defender su imagen.

A todo esto, la prensa no debería aguantar esa desfachatez de comparecer sin permitir preguntas. No sólo hay que responder en los plenos parlamentarios, hay que someterse a las preguntas de quienes transmiten la información. Y en los mítines poder grabar lo que se quiera y no ceñirse a lo que quiera dar el partido. Si eso sigue, toda la prensa debería hacer causa común y negarse a cubrir este tipo de faltas a la democracia. De cualquier político y de cualquier partido.

Corrupción, espionaje, comisiones ilegales… el Partido de los Presuntos está rodeado, no por una campaña antiPP, sino por sus mismos errores, sus mismos miembros imputados. ¿Será un Tangentópolis a la española? No es tan grave como aquella ocasión, aunque si el partido conservador se empeña en mojarse por gente que puede que no esté tan limpia como quisiera podría ser que se cayera con todo el equipo. No sólo el no-líder, sino también el no-alcalde, la huidiza de Bombay y el trajeado valenciano.

jueves, 19 de febrero de 2009

Huracán López

Patxi López, frente al Monte Besaide

Una esperanza recorre Euskadi, es la esperanza del socialismo. Patxi López ha salvado al PSE-EE de la ruina en la que encontraba en 2001, cuando el partido era la tercera fuerza vasca y estaba entregado sumisamente al Partido Popular. De los 13 escaños de ese año a 18 en 2005. Este año pueden llegar a más de 26, incluso superar al eterno PNV, pues no debemos olvidar que en las elecciones nacionales el PSE-EE pulverizó a los nacionalistas y se hizo con la mitad de los escaños vascos.


¿Qué ha hecho Patxi López? Ha dado vida propia al PSE-EE que se encontró en 2001, le ha dado nuevas fuerzas, un programa atractivo y el referente del cambio que protagoniza Zapatero en el Gobierno desde el 2004. El PSE-EE ocupa estos días una gran responsabilidad histórica, pues puede acabar con treinta años de Gobiernos de presidencia nacionalista, mandar al PNV a la oposición y fracturar la red clientelar jeltzale. El éxito será la victoria, aunque el avance también lo será. Euskadi podrá vivir con una izquierda proetarra debilitada y marginada por su complicidad con los asesinatos. Euskadi podrá tener un partido socialdemócrata fuerte como guía de la izquierda vasca. Euskadi verá a un PNV con el miedo a perder el poder. Euskadi podrá caminar por la senda de la tolerancia y la paz.


Todos los demás partidos temen al PSE-EE. El PNV hace carteles de “Al Patxi no”, el PP de “Patxibarretxe” y el de EB “con el PP, Patxi lendakari”. Es una fuerza imparable, todos le temen y todos saben que se tendrá que tener en cuenta al PSE-EE y el programa de la izquierda.


La única condición para la victoria del PSE-EE, victoria sí victoria no, será mantener su imagen limpia y su práctica inmaculada. Porque lo único que motiva a la existencia de socialistas es cambiar la sociedad, mejorar la vida y caminar a la democracia Es muy necesario una ciudadanía activa en la política, para poder elegir su camino libremente.


España entera mira con interés a Galicia y Euskadi. Incluso la derrotada izquierda europea. España es el gran país europeo con una izquierda líder. El socialismo español es el modelo para ganar, para convencer. El modelo para hacer democracia.

¡Un gran trabajo, compañeros vascos! ¡Seguid así! Aunque en poco puedo ayudaros, quiero que ganéis porque es bueno para Euskadi y para los vascos.

Una bandera

Esta es la portada del Frankfurter Allgemeine Zeitung.

La bandera de la RDA...

Liberalismo democrático (II): El pensamiento político de John Stuart Mill


A John Stuart Mill (1806-1873) hay que situarle en la opción reformista del Partido Liberal británico. Él observa la democracia representativa como la evolución consecuente del liberalismo, que corresponde a la evolución británica de progresivos avances en el liberalismo. Por eso teme menos que Alexis de Tocqueville, aunque tenga sus cautelas.

Es un defensor de la libertad liberal, considera que las instituciones y Estados están al servicio de la libertad de los individuos, como Benjamin Constant. En 1851 habla sobre el gobierno representativo en sus obras para plasmar esa realidad de gobierno democrático, defendiendo lo mismo que Tocqueville. Lo que le distancia de él es que Tocqueville fue historiador y político. Stuart Mill fue más: su labor parlamentaria es ínfima con su trabajo de economista y filósofo.

Su padre, James Mill, fue colaborador del pensador Jeremy Bemtham, padre del utilitarismo. Stuart Mill asume sus presupuestos o introduce correcciones. Hay una serie de acciones que llevan a la felicidad, entendida como placer, y unas malas que llevan a lo contrario, al dolor y a la ausencia de placer. El único sentido de la vida es el bien por excelencia, la felicidad.

Los ilustrados veían la felicidad en la propiedad, en el bienestar material. Stuart Mill se distancia de ellos, no es sólo con eso como se consigue. Junto a los aspectos materiales introduce la cualidad, más que cantidad, la espiritualidad, los bienes espirituales, que hace que el hombre sea diferente a los animales y tienen una jerarquía superior a las demás. “Prefiero ser un tonto insatisfecho a un cerdo satisfecho”, dijo, en esas ideas que hacen que la Razón haga progresar al hombre por encima de los bienes materiales.

Los utilitaristas consideraban la felicidad general como sumatorio de las felicidades individuales. Stuart Mill considera que la felicidad es una interrelación de felicidades individuales y que un individuo es feliz con la ayuda de la felicidad de los demás. Le hace ser más feliz ser altruista que egoísta. El altruismo, aunque parezca contrario al liberalismo, sirve para llegar a la felicidad.

Desarrolla el concepto de la individualidad, que los individuos se desarrollan y relacionan formando su propia individualidad, sus caracteres y cualidades específicas frente a la armonización e igualdad social. Los hombres no son máquinas que se construyen con un modelo establecido. Como un árbol, pertenecen a una especie, pero todo árbol es distinto. Cada individuo es un ser singular y único, no se repiten los individuos y no se adaptan a un patrón modelo.

Es mejor que cada uno desarrolle su propia existencia y así alcanza la plenitud, con su camino propio y sirve de ejemplo para quienes no lo siguen, abran los ojos y permita que sean ellos mismos, y así la civilización prospera. El progreso lo ve en lo plural, no en lo homogéneo. Para Stuart Mill no existe la envidia, cada uno es uno propio a su fuerza. Es como una relectura de Kant, de que cada uno desarrolla su libertad si se desarrolla de acuerdo a sus facultades.

El altruismo también da felicidad. Por poner un ejemplo moderno, unos serán felices invirtiendo en la Bolsa y otros colaborando con una ONG en Vietnam. Cada uno tiene que buscar su propia vía a la felicidad, aunque para Stuart Mill lo material no es lo que da la felicidad, al contrario que Constant, que cree que lo que da más cotas de libertad y felicidad es la propiedad.

Stuart Mill veía en su tiempo el afloramiento del dominio de la multitud que empezaba a dominar el mundo y el voto. Lo veía como la muchedumbre de la mediocridad colectiva, que es mucho peor que el dominio total del Estado, arrebatando la individualidad. Todo le hace pensar que va a venir un dominio de la multitud y, que si no hay mecanismos de corrección, sería preciso promover a los sectores instruidos al primer orden para hacer frente a los Muchos, frente al despotismo de la costumbre.

Ésta es una llamada a las élites para situaciones extremas. Quiere llegar a la plenitud cívica, a una evolución, que lleva al pluralismo. Esa llamada es distinta a la de los fascismos posteriores. Es para llamar a la resistencia frente a las costumbres, para defender la individualidad, la espontaneidad, la diferencia, el pluralismo y el no conformismo.

Se pone en frente de la inteligencia la costumbre y la cultura de las masas. Por eso llama a las élites, que conservan la individualidad, para que puedan convencer y guiar a los muchos de forma extrema, algo distinto del fascismo. El fascismo tiene una visión aristocratizante, con unos pocos para gobernar y unos muchos no capacitados. Stuart Mill no quiere que los Pocos gobiernen.

Así, Stuart Mill se sigue centrando en un concepto de libertad negativa. Para él la libertad es no verse impedido por una fuerza externa que obligue a lo que no se desea. Siguiendo a Constant, busca la mayor esfera individual, y la mínima para el poder público. Recupera una concepción de libertad de la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano francesa de 1789: poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás.

Sobre ello construye su libertad. Los demás están legitimados a protegerse del que perjudique, porque da un mal uso de la libertad, y se guardan unas sanciones correspondientes. Todo lo que no perjudica a los demás se puede hacer. En esa esfera el Estado no puede intervenir si nuestra libertad no daña al resto.

El elemento que permite dirimir la intervención del Estado es el prejuicio, intervenir en la libertad del otro para protegerse de daños. Stuart Mill busca como espacio libera la opinión, la conciencia, decidir el futuro propio, asociación, etc. Quiere un Estado no paternalista.

Isaiah Berlin realiza una crítica a Stuart Mill. No entiende como él, una vez que aboga por la individualidad y el desarrollo de cada individuo, con un concepto de libertad de Kant, pero que acaba siendo un concepto negativo. Tanto más cuando abogaba en 1848 cosas alejadas del liberalismo en “Principios de economía política”, como restringir la propiedad, la intervención económica, ampliar la educación… cosas muy cercanas al socialismo.

La idea de que hubiese derivado a posiciones más conservadoras en 1859 es que la revolución de 1848, cuando se integró a las clases medias en el sufragio por una reforma electoral, le cambió parte de sus postulados.

En “El gobierno representativo” considera que el gobierno ideal es donde la soberanía reside en todo el agregado o conjunto comunitario, donde todo ciudadano tiene voz en el ejercicio de la soberanía y de cuando en cuando es llamado a colaborar en el gobierno, bien de carácter local o general, con el sufragio pasivo. Para construir la democracia hay que alcanzar un alto grado de civilización.

La democracia es la mejor forma de gobierno y en donde los intereses y derechos de los individuos se protegen mejor si los mismos individuos se encargan de su dirección y defensa. La prosperidad general alcanza su grado más elevado en razón de volumen y variedad de facultades aplicadas a su formación.

Defiende la mayor participación posible exigiendo madurez cívica y desarrollo. Sólo puede ser posible en comunidades locales el ejercicio directo de la soberanía. En las grandes naciones la democracia es representativa.

Considera que el sufragio universal aún está lejos en la Gran Bretaña de su tiempo. Su padre fue defensor de la primera reforma electoral de 1832 (Reform Act 1832). Stuart Mill defiende la segunda reforma, la Reform Act 1867, pero que aún queda lejos de la última, de 1918, que incorpora el sufragio femenino.

Stuart Mill apuesta por incrementar la participación para intentar evitar la tiranía de las mayorías e integrar a las clases populares que paguen una contribución mínima. Las clases populares tienen trabajos rutinarios y sus expectativas económicas y de vida son reducidas. La participación es para Stuart Mill una escuela de ciudadanía, permite que las clases populares sepan de las dificultades de conseguir el interés general y a diferenciar interés personal del general.

Es un mecanismo de integración porque tratan con individuos distintos de su clase y tienen otra forma de ver las cosas. Quiere que haya una representación heterogénea y una interrelación con individuos distintos a la vida cotidiana.

Esas clases tienen el voto si pagan, porque Stuart Mill dice que nadie puede discutir sobre los presupuestos si no se participa en la contribución. Otra exigencia es el alfabetismo, es decir, primero la educación universal al sufragio universal. Stuart Mill es partidario del sufragio femenino: todo individuo merece su derecho al voto como parte contribuyente. Las mujeres necesitan del voto para protegerse y defenderse del Estado y de los hombres.

En esos momentos, en Gran Bretaña se concedía a los más instruidos el doble voto frente a los menos instruidos cívicamente. Stuart Mill defiende los distritos plurinominales (en Gran Bretaña siempre han existido los distritos uninominales en las elecciones generales), la elección indirecta y la representación proporcional para que en el parlamento estén las élites más formadas del país, no por partidos sino por su preparación intelectual, votados por los ciudadanos. Esto es una defensa para las élites. Frente a una mayoría debe existir siempre una minoría, indispensable para que la mayoría no abuse del poder y no se degrade: la oposición es imprescindible para que permanezca la libertad de pensamiento, pluralismo y variedad de carácter de opiniones.

La verdad no pertenece a la mayoría, está construida por todos. Si no, decae el Estado, la sociedad y la civilización. Si no hubiera disidentes habría que crear argumentos contra nosotros mismos para tener salud intelectual, dice Stuart Mill. Tiene que existir la crítica y la argumentación.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Otra cabeza más...


Benjamín Martín Vasco ha dimitido como presidente de la comisión fraude de investigación del Madridgate-Sección Espionaje, manchado por la trama de la otra corrupción del PP madrileño, el Madridgate-Sección Comisiones ilegales. Martín Vasco ha sido señalado por una imputada de cobrar 30.000 euros del entramado de empresas de Francisco Correa. Otro que ha sido dimitido, como López Viejo.

Le sustituye la conservadora Rosa Posadas en la presidencia de la comisión fraude. Seguirá sin ser un puesto para un partido que no participa en el Gobierno, como venía siendo usual en el régimen parlamentario actual. Irán los que el PP quiere y se dictaminará lo que el PP (Partido de los Presuntos) quiere. Todo un pitorreo en la cara de los madrileños. El PP debería explicar por qué rechazó la recusación de PSM e IU contra Martín Vasco si el resultado ha acabado por ser el mismo.

Esto, ya más que un Aguirregate o un Madridgate, acabará por ser un PPgate.

¿Volvería el PRI?


Leo en El País la posibilidad de la regeneración interna y el fortalecimiento de cara al exterior del Partido Revolucionario Institucional de México y, de ello, la probabilidad de que el PRI pueda volver a ganar las elecciones legislativas y las presidenciales.

El PRI tiene, a su favor, el desgaste del Gobierno del Partido Acción Nacional, PAN, y del descrédito del Partido de la Revolución Democrática, PRD, por el espectáculo de López Obrador tras las presidenciales. Parece que los 70 años de gobiernos ininterrumpidos, pero autoritarios y no democráticos, del PRI ahora son la garantía de que ellos saben gobernar mejor. Sus competidores a izquierda y derecha han dejado de ser los partidos limpios que eran, porque sin tocar poder las posibilidades de meter mano son mínimas, y ahora todos están igualados en sus manchas.

¿Sería bueno para México? El PRI se ha renovado, tiene nuevas caras. Gobierna en muchos estados mexicanos y municipios. ¿Tiene nuevas ideas? Es un miembro de la Internacional Socialista, pero su práctica autoritaria le ha alejado de la categoría de partido democrático y sus Gobiernos neoliberales le arrebataron parte del apoyo popular. Tiene que seguir siendo, o ser, un partido democrático, dejar el centro neoliberal en el que cayó por el ejercicio del poder sin oposición y entrar en la competición política democrática. La desgracia es que el PRD puede perder su oportunidad de ser la nueva izquierda mexicana, por sus errores tras las presidenciales.

Liberalismo democrático (I): El pensamiento político de Alexis de Tocqueville


Alexis de Tocqueville (1805-1859) plantea como axioma el proceso a la democracia como igualdad de condiciones, la fuerza más antigua en la historia, dominada por una ley a favor de la igualdad en detrimento del privilegio, algo a lo que es inútil oponerse.

El proceso adquiere distintos ritmos y direcciones, es distinto cómo se organiza esa democracia sin saber su concreción aunque sea universal. Tocqueville tiene miedo en el despliegue de esa democracia porque se juega el futuro de la libertad individual: hay que compatibilizar en la democracia la libertad y la igualdad.

Esa realidad la observa en Estados Unidos y Francia en su libro “La democracia en América” en su primer tomo de 1835, en “El Estado social y político de Francia antes y después de 1789” de 1836, en “Recuerdos de la revolución de 1848” de 1848 y en “El antiguo régimen y la revolución” de 1856.

El segundo tomo de “La democracia en América” lo dedica al modelo democrático ejemplar que debe hacer Europa. En 1848 confirma sus aseveraciones de que no se han seguido sus postulados, por eso ha ocurrido la revolución de 1848. Para él, la idea de que la igualdad no se ha conseguido, que se ha llevado a sus límites y que por eso surgen las ideas malévolas del socialismo.

El concepto democracia es amplio. Un estado social o manera de ser de una sociedad no se limita a ser la expresión de una forma política, porque la sociedad tiene otros valores que las que no son democracias. Las sociedades del Antiguo Régimen se basaban en la desigualdad de los estamentos y en la inmovilidad social, donde un sector no trabaja frente al resto, y donde cada estamento tiene sus derechos y obligaciones.

La desaparición de desigualdades leva a la igualdad de condiciones entre todos los individuos, y agrega Tocqueville que también lleva a la uniformidad. Es el mérito lo único que dirime quién alcanza el triunfo, y esto está abierto a todos.

Lo que caracteriza a la sociedad democrática es la exigencia del trabajo, todas las profesiones son honestas, y la carrera al triunfo (éxito económico) debe eliminar todos los obstáculos.

Existe lo que se llama el gobierno de la mayoría, todos deben tener iguales derechos e iguales obligaciones y derecho a participar en la cosa pública. La libertad, que en el Antiguo Régimen son privilegios estamentales, es como lo ve Edmund Burke: derechos adquiridos incuestionables. Hay libertad para elegir el propio destino, y como sostiene Constant, hay que disponer de una esfera privada.

La libertad debe estar en la sociedad democrática, donde no hay desigualdad. La soberanía es popular porque la soberanía nacional surge de cada individuo, de la unión de las voluntades de todos.

Había que observar los cambios de la sociedad: desigualdad feudal, poder de la minoría… la democracia debía ser igualdad de condiciones y elevación del nivel de vida, con exigencia del trabajo y obstáculos solucionados en la carrera a la riqueza.

Debe haber una esfera privada donde actuar libremente, como dueño de su destino, y por tanto la soberanía nacional es el sumatorio de la libertad de todos los individuos. Esto lo ve en Estados Unidos, pero no ocurre lo mismo en Francia.

Los factores que señala son los factores accidentales, los factores legislativos y los factores de religión.

Los accidentales, en los Estados Unidos, son los padres fundadores, con condiciones idóneas para la democracia: espíritu reflexivo, moderación, instrucción y creencia en la igualdad de los hombres en un lugar adecuado para su desarrollo por su gran extensión, su gran riqueza y sin enemigos exteriores.

Los legislativos se sitúan en una premisa: participación cotidiana de los ciudadanos en la marcha de la sociedad y en la gestión pública. Este modelo combina las ventajas de un Estado grande con las de una nación pequeña, tienen un poder central suficientemente fuerte como para evitar que la sociedad se disgregue, compensado por organizaciones locales que permiten la autonomía y que impiden que el poder central absorba la sociedad. Los cargos son electivos, numerosos, con organización comunal como autonomía para superar los problemas por sí mismos sin ayuda superior. La comuna es una escuela de desarrollo cívico, porque hay participación pública y gestión pública, que puede ocupar una persona de la comunidad durante un tiempo. Hace que el ciudadano sea menos radical y tenga atemperadas sus exigencias.

Destaca una línea fundamental: frente a Europa, que garantiza la libertad reduciendo el poder central, Tocqueville ve que no hay que reducir el poder sino distribuyendo el poder, por la descentralización y acercando el poder a los ciudadanos.

En Estados Unidos hay otras vías que integran a los individuos en el espacio público: libertad de prensa, que permite la transparencia, y la opinión pública para que el poder rinda cuentas, y la otra es el derecho a la asociación, un mecanismo de mediación entre intereses individuales, que integran a los ciudadanos en un ente que sintetice sus ideas y controle el poder, como un correctivo que permite contraponerse a la nivelación y permita la iniciativa individual.

Si en el Antiguo Régimen los intereses se consiguen por los privilegios, en las democracias es por pluralismo. Los ciudadanos se integran en asociaciones para la defensa de una serie de intereses, de ahí la asociación política: los partidos americanos no son de ideologías sino de intereses comunes de sus miembros.

Se señala el modelo constitucional como modelo equilibrado por los poderes que se contrapesan: la presidencia, el poder judicial y el legislativo, que a su vez se contrapesa a sí mismo, con la defensa de los intereses estatales e individuales en las dos cámaras. El poder judicial tiene además el papel de ser el garante de la constitucionalidad de las leyes.

Tocqueville señala que hay unas costumbres importantes que equilibran igualdad y libertad. La religión tiene un doble papel. Había acompañado a los padres fundadores. Tiene un papel de control social, para evitar la inestabilidad de las sociedades democráticas por exigencias de más igualdad, es conservadora y moderadora. También tiene una función moralizante, se enfrenta al materialismo que degrada la condición humana, es un imperativo ético o social. Lo cumple en la medida en que está separada del poder público, le corresponden las almas, no los ciudadanos. Por eso, hay una separación tajante entre la esfera política y la religiosa. En Europa esto no se da porque se hayan vinculados.

Para mantener a la sociedad democrática hay que tener hábitos, luces y experiencia práctica, para evitar propuestas revolucionarias, de renovación total o para hacer que los ciudadanos abandonen la esfera pública. Los americanos tienen una instrucción mínima para mantener el sistema.

Tocqueville idealiza a Estados Unidos, donde ve que se compatibiliza la igualdad y la libertad. Ve dos peligros: el excesivo individualismo, que puede derivar en despotismo; y un excesivo igualitarismo, que puede derivar en anarquía o en un constante sentimiento revolucionario.

Las sociedades democráticas igualan a los individuos, que se ven como semejantes e intercambiables. Los individuos luchas por mayores cuotas de bienestar individual. Hay individuos que quieren diferenciarse, apartarse de lo general y luchando por su interés personal: no quieren ser iguales. Eso es el individualismo, para no ser la masa se repliegan en lo privado y abandonan el espacio público. Eso hace que acabe en una mayor concentración del poder, ocupando el espacio que dejan, y hace que todos acaben dependientes del poder. Se distancia de Constant en esto. Tiene que haber una instrucción pública, una combinación de la libertad de los antiguos con la de los modernos y un equilibrio entre el interés individual y colectivo.

Con el igualitarismo, las sociedades democráticas tienden a la igualación de las distinciones sociales, acabando en un delirio abusivo. Los hombres toleran muy mal la preeminencia de los demás, más si cabe si se acompaña de privilegios. Los inferiores dan rienda suelta a sus sentimientos cuando los privilegiados son débiles. Se va a una revolución con la igualdad como forma obsesiva. Sería bueno si no fuera porque acaba con la libertad, acabando con las diferencias de mala manera, en conflicto y lucha, terminando con ella, junto a las diferencias. Al final esa pasión excesiva hace que la sociedad se gobierne con pulsos pasionales de la colectividad, en anarquía y en constante revolución.

Los hombres consideran que a más igualdad hay más libertad. La primera tiene ventajas a corto plazo y la segunda a largo plazo. Tocqueville se pregunta por qué los hombres tienden más a la igualdad que a la libertad. Llama a la revolución de 1848 “la pasión de la igualdad al extremo”.

En Estados Unidos no existió el Antiguo Régimen, nacieron como iguales y no necesitan, por tanto, llegar a serlo, como Europa, donde no se estaba libre.

Ve en la Francia prerrevolucionaria un Estado centralizado sin libertad. La nobleza había perdido poder antes de 1789. Las decisiones las tomaba la monarquía y sus intendentes, la nobleza mantenía una ficción de poder. Se afirma la centralización, la igualdad de los individuos ante el Estado y ante sí. Se desarrolla una negación de la libertad, los individuos no pueden desarrollarse entre sí, se hacen mutuamente independientes y aislados.

La nobleza se asimila al resto y sólo se diferencia en la pervivencia de sus privilegios. Es el error y pecado de la monarquía, al dejar la exención fiscal y la ficción de poderes. Esto deriva en un proceso explosivo. Las instituciones se alejan del poder real, vacías, y la igualación social tiene poco que ver con lo anterior, con el aislamiento y falta de acuerdo con las reformas.

Tocqueville cree que la revolución es poco innovadora, que sólo acelera un proceso que es la igualación. Se llega a regímenes que quieren llegar al fin de la desigualdad, se distancian del modelo norteamericano. Compara que en Europa se centraliza y amplían las esferas del poder, al revés que en Estados Unidos, que busca autonomía en todos los niveles. Los ciudadanos se vuelven apáticos, o se apartan o se integran con falta de experiencia. En Estados Unidos se invita a participar periódicamente en la esfera pública, en Europa esto no se hace, no hay cauces o se hace con movimientos no ordenador.

En Europa se vincula el poder con la religión, así, si el poder se ataca, se ataca a la religión. La masa europea es inculta, en Estados Unidos hay élites selectas pero una instrucción extensa que evita los peligros que hay en Europa.

En “Recuerdos sobre la revolución de 1848” ve la expresión máxima por la igualdad y la mezcla de sentimiento y doctrina que es el socialismo. Frente al liberalismo se juega el socialismo, que será un componente de los movimientos revolucionarios. El siguiente paso será el despotismo, el aislamiento, en un ejemplo como reconducción conservadora como es el II Imperio francés.

martes, 17 de febrero de 2009

Italia: Veltroni se va


La izquierda italiana ha perdido las elecciones sardas, 45% frente al 50%. Por ello, Walter Veltroni ha decidido dimitir. “Para muchos, soy un problema y estoy listo para marcharme por el bien del partido”, dijo.


Así, Italia parece inmersa en la crisis política y económica, sin capacidad para salvarse de sí misma. El país se hunde económicamente, el Gobierno emprende la desestabilización del sistema político, pero quien lo paga es la izquierda.


¿Qué le pasara al Partito Democratico? Las elecciones europeas serán en pocos meses, quizás haya elecciones internas para elegir nuevo líder. A ver qué pasa.


¿Es la crisis del PD el fin del PD? El PD parece dispuesto a reproducir los problemas pretéritos de división de corrientes personalistas, a que haya gente tendente a meter mano a la caja pública y a dejar la izquierda en un rincón. Las contradicciones internas entre su ala católica progresista y su ala excomunista se han multiplicado al infinito.


Quizás deberían pensar que la unidad es muy importante. Que la honradez es muy importante. Que las ideas son muy importantes. Que la izquierda, la ciudadanía y la libertad es lo único importante.


De momento queda Antonio Di Pietro y su Italia dei Valori como referente de la oposición al poder berlusconiano.


¡Cuánta falta le hace a Italia algo como el viejo Partido Comunista Italiano! El partido de la gente honrada. Enrico Berlinguer. Eurocomunismo y democracia. ¿Será posible un nuevo partido de la izquierda italiana de verdad, amplio y movilizado? Italia se está yendo de la democracia parlamentaria para derivar en la dictadura berlusconiana, un nuevo fascismo. ¿Habrá un nuevo Berlinguer?


¿Se ve cómo una democracia parlamentaria puede degenerarse, traicionar a la democracia misma y prostituir por completo la libertad y la voluntad general?

lunes, 16 de febrero de 2009

Vox populi vox dei (I)


"¿Consideráis que realmente los ciudadanos son libres y dueños de la soberanía?"


Sobre la servidumbre: Este arcaico concepto jurídico, que arraiga desde el bajo Imperio Romano con Diocleciano, ligando a los colonos a la tierra, y derogado entre el siglo XVIII y XX, es ya un concepto superado y desaparecido.


Otro concepto, sin embargo, es el que puede aplicarse para devolver al ejercicio de la política el calificativo de “noble arte”. Leyendo “Estado, gobierno y sociedad” de Norberto Bobbio pude descubrir un pasaje de las “Leyes” de Platón:


Veo pronto la destrucción en el Estado… donde la ley es súbdita y no tiene autoridad; en cambio donde la ley es patrona de los magistrados y éstos son sus siervos yo veo la salvación y toda clase de bienes que los dioses dan a los Estados”.


Entonces, si debe existir una servidumbre ésa debe ser la de quienes ostentan los cargos públicos hacia el pueblo. ¿Por qué? Por el simple hecho de que el pueblo es el portador y dueño intransferible de la soberanía. Es el que crea, como poder constituyente, todas las normas políticas para el funcionamiento de la sociedad con los poderes constituidos. Los antes llamados magistrados, hoy funcionarios de la administración pública y representantes electivos, son los modernos siervos, simples representantes de la voluntad general. La única servidumbre ética, porque es en favor de la libertad.

"Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organí­cense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza".

Antonio Gramsci, Fundador del Partido Comunista Italiano
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Bienvenidos al Árbol Socialdemócrata, un sencillo blog que pretende dar su pequeña aportación a los ideales del socialismo democrático y de la libertad.

Os invito a leerme, no sólo por afinidad, conformidad a lo escrito o discrepancia, sino para que cada uno cree conciencia propia y ajena. Todos tenemos que contribuir a la libertad, ser una nueva ventana a la esperanza por un mundo mejor.

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En nuestros conflictos políticos, la República tiene que ser una solución de término medio, transaccional y la válvula de seguridad contra sus desaciertos es el sufragio universal. Lo que se pierde en unas elecciones, puede recuperarse en otras. Nada duradero se funda sobre la desesperación y la violencia. La República no puede fundarse sobre ningún extremismo. Por el solo hecho de ser extremismo, tendría en contra a las cuatro quintas partes del país.

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