Cuando ayer me preguntaron qué sentí al estar hace años en el Valle de los Caídos y contemplar la losa bajo la cual descansa el dictador, ahí, tan cerca, separados por la fría piedra, sólo pude decir: "La sensación que se tiene es la constatación de que él está ahí, y nosotros estamos aquí, viviendo libres, con la conciencia de que su obra se ha derrumbado". Sí, es un alivio haber nacido en la democracia, en la época de mayor libertad, progreso y paz de España, porque ni él, ni su obra, ni sus seguidores, están aquí.
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Hace 11 horas



1 comentario:
En teoría y práctica su obra sigue aquí. Física, espiritual, política y socialmente sigue influyendo.
Algo bueno haría también cuando los gobiernos del OPUS comenzaron a modernizar el país.
Por cierto, te he constado en Avanza. Interesante debate :)
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